Por Alexis Paiva MackUn tratamiento contra el cáncer logró una remisión de la artritis reumatoide grave, según un estudio
Los pacientes recibieron el tratamiento en la Charité – Universitätsmedizin Berlin. Los investigadores, quienes publicaron sus hallazgos en Nature Medicine, sostienen que los resultados de un primer ensayo con seis pacientes son alentadores.

Un equipo de científicos asegura que un tratamiento utilizado principalmente para el cáncer logró la remisión de la artritis reumatoide, en un ensayo clínico con seis pacientes que padecen cuadros graves de esta enfermedad.
Los pacientes recibieron el tratamiento en la Charité – Universitätsmedizin Berlin, y los hallazgos fueron publicados en la revista Nature Medicine.
La artritis reumatoide es una enfermedad crónica en la que el sistema inmunitario ataca por error las propias articulaciones del cuerpo. Esto provoca inflamación recurrente e hinchazón articular y, a medida que la enfermedad progresa, puede causar daño articular.
Los tratamientos disponibles actualmente suelen controlar la inflamación. Sin embargo, no curan la enfermedad. Por lo tanto, los pacientes pueden requerir medicación de por vida, lo que puede incluir antiinflamatorios y fármacos inmunosupresores, con los respectivos efectos secundarios asociados.
En algunos pacientes, incluso varios de los tratamientos más recientes no logran una respuesta adecuada. En estos casos, los médicos denominan a la enfermedad refractaria al tratamiento.
Para quienes la padecen, aquello se traduce en dolor persistente, movilidad reducida y un impacto considerable en la calidad de vida.
El profesor David Simon, quien diseñó el reciente ensayo para este grupo de pacientes junto con el profesor Gerhard Krönke en el Departamento de Reumatología e Inmunología Clínica de la Charité, explicó a través de un comunicado:
“Una posible causa son las células B que impulsan la enfermedad: células de memoria del sistema inmunitario adaptativo que pueden sobrevivir en los ganglios linfáticos, la médula ósea o el tejido articular tras una infección, donde producen anticuerpos dañinos dirigidos contra los propios tejidos del cuerpo y reactivan repetidamente la inflamación”.
Los investigadores esperan que las células T CAR, células inmunitarias de los propios pacientes modificadas genéticamente en el laboratorio, puedan localizar selectivamente las células B que impulsan la enfermedad, incluso en las profundidades de los tejidos.
Así, sostienen, se podría restablecer la memoria patológica de las células B lo más completamente posible y, de este modo, proporcionar al sistema de células B un nuevo comienzo.

Cómo un tratamiento contra el cáncer logró una remisión de la artritis reumatoide grave
Los científicos afirman que las células T CAR, desarrolladas originalmente para el tratamiento del cáncer, se utilizan ahora de forma más generalizada.
En el tratamiento del cáncer, las células inmunitarias de los pacientes reciben una especie de “entrenamiento” para reconocer y eliminar específicamente las células tumorales.
En las enfermedades autoinmunes —como la artritis reumatoide—, el objetivo es dirigir las células inmunitarias hacia las células de memoria responsables de la enfermedad.
Simon comentó: “El marcador de identificación en muchas células B —tanto en las células B anormales en los cánceres de la sangre o del sistema linfático como en las células B responsables de la enfermedad en la artritis reumatoide— es la molécula de superficie CD19. Podríamos considerarla como una especie de ‘etiqueta de identificación’”.
“Para que las células T CAR detecten y eliminen las células causantes de la enfermedad, equipamos las propias células inmunitarias del paciente con un receptor que actúa como un sensor de búsqueda para CD19″.
En este tipo de terapia con células T CAR CD19, primero se extraen células T de la sangre del paciente. Estas son células inmunitarias que normalmente reconocen y eliminan las células infectadas o anormales.
En el laboratorio, las células se modifican genéticamente y se les incorpora la característica clave de reconocimiento: un receptor de antígeno quimérico o artificial, conocido como CAR, que se une específicamente a la molécula CD19.
Antes de que las células inmunitarias modificadas puedan reintroducirse en el paciente mediante una única infusión, se requiere un breve ciclo de quimioterapia preparatoria para crear espacio en el sistema inmunitario, explican los científicos.
Afirman que aquello reduce temporalmente el número de ciertas células inmunitarias, lo que permite que las células T CAR se multipliquen eficazmente y cumplan su función.
Una vez reintroducidas en el organismo, las células inmunitarias modificadas comienzan a buscar el marcador CD19 y atacan específicamente a las células que lo portan.
De este modo, eliminan temporalmente todas las células B CD19 positivas, lo que permite que el sistema inmunitario se restablezca y ayuda a eliminar incluso las células B patógenas de larga duración en las articulaciones, que de otro modo serían difíciles de alcanzar.
Para el ensayo clínico dirigido por la Charité – Universitätsmedizin Berlin, los científicos reclutaron inicialmente a seis pacientes con cuadros particularmente graves.
Las tres mujeres y los tres hombres, de entre 31 y 69 años, habían recibido hasta ocho terapias dirigidas o biológicas en los diez años anteriores. No obstante, ninguna había sido lo suficientemente eficaz.
De acuerdo al equipo que realizó el estudio, la pregunta clave era si las células T CAR pueden localizar las células B causantes de la enfermedad en las articulaciones y si el tratamiento no solo es eficaz, sino también seguro.
Según sostienen, los resultados de la primera parte del ensayo son alentadores.
El director del grupo conjunto de investigación en Reumatología Clínica de la Charité y el Centro Alemán de Investigación en Reumatología (DRFZ), Gerhard Krönke, afirmó: “La actividad de la enfermedad disminuyó notablemente en los seis pacientes. Durante el seguimiento de hasta un año, tres pacientes se mantuvieron en remisión sin necesidad de medicación para la artritis reumatoide”.
“Esto es especialmente destacable, dado que ninguno de los tratamientos establecidos había logrado aliviar sus síntomas de forma adecuada”.

La terapia celular parece haber hecho algo más que frenar temporalmente la inflamación en las articulaciones: las células inmunitarias modificadas también localizaron y eliminaron las células B promotoras de la enfermedad en reservorios más profundos, como la médula ósea, los ganglios linfáticos y el tejido articular.
En las visitas de seguimiento periódicas durante los doce meses siguientes, el equipo de investigación observó una disminución significativa de los niveles de los autoanticuerpos característicos de la artritis reumatoide.
“Cuando el sistema de células B se recuperó, reaparecieron predominantemente las células B vírgenes que aún no habían sido modificadas por la enfermedad. En cambio, las células B dirigidas contra los propios tejidos del cuerpo, presentes antes del tratamiento, dejaron de ser detectables en casi todos los pacientes, lo que indica que el tratamiento podría, en efecto, restablecer la memoria inmunológica patológica”, agregó Simon.
Los investigadores sostienen que el ensayo demuestra que, en algunos pacientes, un único tratamiento con células T CAR puede conducir a un período prolongado sin síntomas y sin medicación.
Para pacientes seleccionados con artritis reumatoide que no han respondido adecuadamente al tratamiento, en el futuro podría ser posible restablecer la memoria inmunológica patológica de forma dirigida y, de este modo, detener la inflamación persistente, en lugar de tener que suprimirla continuamente con fármacos.
Sin embargo, enfatizan los científicos, todavía es necesario analizar los posibles efectos a largo plazo de la terapia sobre el sistema inmunitario.
La terapia con células T CAR para enfermedades autoinmunes, y para la artritis reumatoide en particular, sigue siendo experimental. Y, hasta el momento, no existe experiencia a largo plazo con este tratamiento.
Junto con ello, las respuestas a la terapia variaron entre los pacientes del reciente ensayo: algunos no lograron una respuesta completa y, en un caso, la enfermedad reapareció tras un período inicial de remisión sin medicación.
Pese a los puntos anteriores, los científicos consideran que los resultados obtenidos hasta el momento son prometedores.
La directora médica de la Unidad de Ensayos Clínicos Tempranos de Hematología del Departamento de Hematología, Oncología e Inmunología Oncológica de la Charité, la Dra. Marie Luise Hütter-Krönke, declaró: “Tras la administración de las células T CAR CD19 a los participantes, observamos únicamente un síndrome de liberación de citoquinas (SLC) transitorio, de leve a moderado, en todos ellos, que fue fácilmente controlable”.
“No se presentaron complicaciones neurológicas graves ni otros eventos adversos serios, y las infecciones fueron poco frecuentes”.
En una segunda fase del ensayo, que incluye a diez pacientes adicionales, los investigadores compararán este nuevo enfoque terapéutico con un fármaco ya aprobado para la artritis reumatoide que también actúa sobre las células B.
De esta forma, esperan determinar si las células T CAR tienen un efecto más potente y duradero, y si realmente pueden restablecer la memoria inmunológica.
Sostienen que, si este nuevo concepto se confirma en ese y otros ensayos de mayor envergadura, podría convertirse en una alternativa para ciertos pacientes.
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