Culto

Hesse Kassel, la banda que florece en el rock chileno: “Es como una rosa con espinas; es bello, pero igual es crudo”

De tocar en locales ante gente que no siempre los comprendía, a colarse entre los 50 mejores discos de 2025, Hesse Kassel se ha convertido en una de las bandas más singulares del rock chileno reciente. Con una propuesta deudora del post rock y su debut La Brea entre los discos destacados de la temporada, el grupo se prepara para Lollapalooza y debutar en México mientras alista su segundo álbum, más social y preciso. “Ahora nos va bien, pero la música nunca es para siempre”.

Joaquín “Chapa” González  y Renatto Olivares de Hesse Kassel Foto: Gustavo Pineda/La Tercera. GUSTAVOPINEDA

Una madrugada durante la larga noche de la pandemia, al joven Renatto Olivares se le apareció el nombre de Hesse Kassel. No lo buscó. Sentado frente al computador, escribió palabras y combinaciones de letras. “Salió por un tipeo de Google, como a las dos de la mañana volviéndome loco en internet”, recuerda. El buscador sugirió el nombre del antiguo principado alemán que integró el Sacro Imperio Romano-Germano. Lejos de pensarlo como una referencia histórica, lo apuntó para su floreciente proyecto musical.

Por entonces, estudiante de segundo año de psicología de la UDP, Olivares había compuesto algunas piezas musicales que reunió en una suerte de mixtape que luego subió a YouTube. Cuando tuvo que ponerle un título, recordó el que había encontrado en esa noche de desvelo. La música sonó en los auriculares de sus amigos y de inmediato la chispa se encendió ¿y si se juntaban a tocar? Fue así que Renatto se juntó con su amigo de colegio Eduardo “Lalo” Padilla (batería), además de Luca Cosignani (guitarra, voz), Matthew “Chuca” Hopper (bajo), y sus compañeros de carrera, Mauricio Rosas (guitarra) y Joaquín “Chapa” González (teclados, coros). Ahí decidieron empezar de cero y componer juntos. La primera que armaron se tituló Yo la tengo (referencia al grupo del mismo nombre). Así, Hesse Kassel dejó de flotar como una palabra de internet y se encarnó en una banda. “Nos dimos cuenta de que teníamos influencias similares, afinidad de humor”, apunta Olivares.

Joaquín “Chapa” González  y Renatto Olivares de Hesse Kassel Foto: Gustavo Pineda/La Tercera. GUSTAVOPINEDA

Formados en 2022, con una primera presentación en un restobar en la Comunidad Ecológica de Peñalolén, Hesse Kassel comenzó un tránsito peculiar que lo ha vuelto una revelación del rock chileno, incluso reconocidos por medios extranjeros como Consequence. Su música está lejos de las convenciones, con temas extensos que eluden la estructura de canción tradicional, mezclando quiebres de sabor jazzero, matices muy marcados, letras crípticas y un estilo de canto más cercano a la palabra hablada, gritos incluidos. Los entendidos podrán escuchar referencias a bandas post rock como Swans, Mogwai o Black Emperor. Una música arrojada que se fue acomodando en tocatas y ensayos, habitualmente en la casa familiar de Renatto.

“Nos juntábamos a ensayar harto, también conversamos mucho sobre lo que queríamos plasmar, cómo queríamos sonar, hablar de ciertas influencias”, dice. Aunque admite que no es una propuesta accesible. “Muchas veces tocábamos frente a público más chico y nadie aplaudía, o no sabían si aplaudir o no, o había gente cagándose de la risa mientras estamos tocando. Esas cosas pasan, yo agradezco que nos haya pasado en un principio, porque forma carácter”.

Tras lanzar los sencillos En tiempo muerto, Vida en Terranova y Postparto, el grupo demoró un año en preparar el material de su disco debut, La Brea, publicado en marzo de 2025 y presentado en un intenso show en Sala Metrónomo -el mismo que le fue obsequiado al presidente Gabriel Boric esta semana-. Un trabajo de 8 temas, ninguno bajo los 5 minutos de duración (en algún momento Yo la tengo, duraba cerca de 20 minutos), que sorprendió a la crítica. Se volvió un fenómeno por su propuesta radical y de intensa puesta en escena en vivo.

Además logró atención internacional, como la inclusión en el listado de los 50 mejores discos de 2025 de Consequence. En el grupo afirman que aunque quedaron atónitos con ese hito, lo toman con mesura. “Es bacán que esto nos dé más visibilidad para afuera”, precisa “Chapa”, quien se integró al grupo después de su tercera tocata. “El hecho de que un gringo, que no tiene por qué estar mirando a Chile, esté escuchando a una banda chilena, significa que puede llegar a otra banda chilena. La reproducción aleatoria de Spotify, siempre sorprende”.

Hesse Kassel en M100

Entre lo más llamativo del disco está el estilo de canto de Renatto, muy teatral y a medio camino entre la declamación y la palabra hablada. Asegura que no fue algo que buscó, simplemente sucedió. Incluso, en el seno del grupo se habló de contar con otro vocalista. “Pero al final las cosas no se dieron y como yo tenía letras escritas, terminé siendo vocalista de la banda. Y la verdad fue lo que me salió dentro de las cosas que escuchaba en el momento, hasta influencia de David Bowie, de David Byrne”. También hay referencias locales; es inevitable recordar el estilo hablado que ha desarrollado Jorge González en temas como Cuéntame una historia original. “Yo de chico rayaba con el Corazones, mucho. Y en varias otras canciones él tiene esta entrega vocal un poco más dejada, más declamatoria. La verdad, saqué caleta de ahí”.

Desde su rincón junto al teclado, “Chapa” se remeció la primera vez que escuchó la propuesta vocal de su compañero. “Estaba con esto del spoken word y fue como: este hombre está como poetizando, está como recitando algo. No sé si la palabra es exótico, pero lo encontré fascinante, porque el Renatto habla como súper grave, súper bonito. Entonces, como que le quedaba superbien”.

La respuesta que generó La Brea también resonó en las casas de los jóvenes músicos. En la casa de la familia Olivares hay un genuino orgullo. “Me han apoyado bastante. Les cambia un poco la visión cuando te empiezan a tomar más en serio. En su momento hubo harto cuestionamiento, harta discusión, harta mala onda al respecto, pero yo fui muy tajante con hacerles entender de que voy a terminar la carrera, en eso estoy”. Por su lado, González, oriundo de Santa Cruz (vive en Santiago junto a Luca Cosignani) también siente el apoyo, aunque no espera que comprendan la compleja música del grupo. “A mi mamá no le gusta para nada -dice-. En mi casa se escucha mucha ranchera”.

Joaquín “Chapa” González  y Renatto Olivares de Hesse Kassel Foto: Gustavo Pineda/La Tercera. GUSTAVOPINEDA

Como sea, el reconocimiento se aparejó a una intensa agenda de shows en vivo, incluso como teloneros de Primal Scream (aunque no los conocieron), donde la banda despliega su material, que demanda concentración, pericia y entrega emocional. Para Renatto es una experiencia que de alguna forma cruza su próximo álbum, hasta ahora sin título. “Este nuevo disco internamente para la banda responde a querer calmarse un poco”, apunta. “Son canciones a veces, a ratos, muy solemnes y siento que se hace tonto tener que repetir la misma canción”.

Durante la primera quincena de enero, Hesse Kassel se tomó cuatro días para grabar el material base de su nuevo disco en el estudio Palo Quemado, a falta de añadir capas de arreglos, voces y saxos. Un set de temas, a estrenarse en el segundo semestre, en que el grupo plasmó la experiencia que han ganado en la carretera. “Hay muchos temas que se sienten precisos, que duran lo que deberían durar, ni más ni menos -acota Olivares-. Eso responde a una autocrítica y una reflexión que pudimos sacar de lo que fue La Brea”. Eso sí, la energía no se transa. “Este disco corresponde a una vaina mucho más genuina, estamos haciendo lo que realmente queríamos hacer sonoramente y cada uno tiene claro lo que quiere hacer”, explica González, quien propone una comparación. “Yo encuentro que es como una rosa con espinas; es bello, pero igual es crudo”.

Hesse Kassel en Sala Metrónomo.

Respecto a las letras, a diferencia a las referencias al género que se desperdigan en La Brea, Renatto dice que los textos dan un paso más allá. “Este disco tiene una visión un poco más macro, más social, en torno a estándares de belleza, a algunos temas, como qué es la estética latina, qué es la estética chilena, qué es el sonido latino”.

En lo más inmediato, el grupo se alista para presentarse en Lollapalooza, el domingo 15 de marzo, donde esperan presentar parte de este nuevo material, como Sancho Plagio que ya están tocando en vivo. “La gracia de estos temas nuevos es que podemos quizá estar más tranquilos con el asunto del tiempo y dar un show con el que quedemos más satisfechos”, explica Renatto. Asimismo, supone una experiencia de aprendizaje para un grupo que pasó sin escalas de tocar en restobares y clubes pequeños, a verse enfrentados a armar un staff profesional. Todo, mientras completan sus carreras universitarias. “Ahora nos puede ir bien, pero la música nunca es para siempre. En un país tan incierto como Chile, es bueno tener un plan B - reflexiona González-. Con lo fugaz que es internet, y eso media mucho la trayectoria de una banda, al final todo el asunto pende de un hilo”.

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