Tamara Ferreira, la actriz que volvió del coma: “El roce con la muerte lo desarma todo”
Tras sobrevivir a un coma con un 5% de probabilidad de vida en 2025, la actriz Tamara Ferreira desafió los pronósticos médicos logrando una rehabilitación récord. Hoy, explora su experiencia cercana a la muerte en una conferencia performática y sigue en el elenco de Las Aristócratas.
En abril de 2025, la actriz y psicóloga Tamara Ferreira cayó en un coma de 12 días. Una bacteria le provocó una falla multiorgánica a solo un mes del estreno de la obra teatral Las Aristócratas. Fue durante una estancia en el sur que quedó internada en la Unidad de Paciente Crítico del Hospital Hernán Henríquez Aravena, de Temuco, región de La Araucanía.
“Fue un proceso médico muy grave. Las probabilidades de vida eran muy bajas cuando esto comenzó, un 5%. Mi familia fue básicamente a despedirse”, relata en conversación con Culto.
Por esos días, su hijo Gaspar, de 19 años, tocaba piano para ella. Su hermana viajó desde Australia para acompañarla y la comunidad actoral se unió en campañas de oración y de recaudación de fondos a través de Chileactores.
“Toda la comunidad del teatro se había movilizado. Juntaron dinero. Soy Fonasa, a mí nadie me da licencia, no tengo contrato. Mis colegas y mi familia juntaron una suma de dinero que me permitió vivir muchos meses, poder tener esa licencia y esa posibilidad de descanso y de recuperación. Gente que yo nunca me imaginé. Una cantidad de mensajes por redes. Fue hermoso. Y mi familia, en la primera línea”, dice la actriz, visibiblemente emocionada.
“Un amor inmenso. Si alguna vez me sentí sola por estas sensaciones más existenciales, todo eso ha sido totalmente reparado”, agrega.
Tras recuperar la conciencia, aprendió a caminar, a comer, y a hablar de nuevo. “Cuando desperté, me di cuenta que yo no podía mover un lápiz, no podía escribir, no podía comer, no podía sentarme, no podía caminar. Me di cuenta de que iba a tener que aprender a hacer todo eso de nuevo y entré en una sensación de mucha angustia. Pensaba: no voy a poder volver a actuar. ¿Qué voy a hacer? Además, venía de estar en muchas obras”, recuerda.
“Ese roce con la muerte lo desarma todo, desarticula las creencias, desestabiliza para bien y mal las relaciones humanas. Todo se remueve, lo estructural de uno mismo, que merece tener un proceso de recuperación”, reflexiona.
Según kinesiólogos del centro de salud, su experiencia como actriz le ayudó a tener una recuperación rápida. El pronóstico vaticinaba un año, pero ya en julio de 2025, en solo cuatro meses, la actriz volvió a las tablas.
El regreso a los escenarios
Egresada de la Universidad de Chile en 2006, ha participado en obras como Danza Deli, dirigida por Millaray Lobos, La Negra Ester, y otros personajes en Teatro Sur y Los Barbudos, dirigida por Cristian Flores, donde hace teatro político de forma muy “elegante” a “propósito de conflictos sociales”, define Ferreira.
La función de Las Aristócratas en el Teatro Biobío, a fines de abril, fue a casa llena y terminó con aplausos de pie. Tamara Ferreira ya había hecho la obra en julio del año pasado, pero con bastón, a solo meses de despertar del coma. Esta vez, en Concepción, fue diferente. “Fue emocionante, pude hacer todo tal cual”, recuerda.
La obra sigue a una actriz vanguardista que, en pleno 1931, interpreta a un personaje al que está unida por un secreto. Quien interpreta a la protagonista es Claudia Pérez y las actrices Sigrid Alegría, Luz Jiménez, Pascale Zelaya y Daniela Gala completan el elenco junto a Tamara Ferreira, quien interpreta a una mujer aristócrata lesbiana.
La invitación para el personaje le llegó de uno de los directores, Felipe Zambrano, quien también escribió la obra. “Nos conocíamos hace un tiempo. Él había visto varias obras mías, y a propósito de eso, me llamó para el papel. Me dijo que él sentía que yo podía dar algo ahí”, cuenta Ferreira.
Ese papel significó retratar “una posición de las mujeres que en esa época era totalmente tabú”, describe la actriz. “Las mujeres no podían habitar esos lugares de su sexualidad, de decir: ‘tengo esta orientación sexual’. Era todo el tiempo estar ocultando una vida, que es la más auténtica que tiene cada persona, que tiene que ver con caminar su sexualidad libremente. Entonces, en ese sentido, a mí como actriz me agrada mucho poder dar lugar o encarnar ese tipo de problemáticas internas que tienen los seres humanos, ya sean mujeres u hombres”, reflexiona.
Su relación con sus compañeras de elenco en Las Aristócratas ha sido especial. “A mi me encanta estar con la grupalidad de mujeres”, revela. Si bien había actuado con Luz Jiménez y Claudia Pérez, a Sigrid Alegría, a Pascal y a Gala no las conocía. No obstante, hubo afinidad. “Luz me conmueve, su edad y su dulzura. Está el ciclo vital ampliamente representado”, describe.
Durante la función en Concepción, Las Aristócratas contó con al menos tres alusiones críticas a la política nacional, que desataron los aplausos del público. Por ejemplo, se nombró a unas parientes Sedini y Rincón. “Me parece importante que uno pueda contextualizar en las obras, para que las obras no queden solo como piezas de contemplación de museo, pero también creo que eso tiene que estar afinado a la obra”, evalúa.
No obstante, se siente más cómoda con el teatro político que hace en Los Barbudos, ligado a la reparación de las violaciones a los derechos humanos. “No es que el teatro repare, pero de algún modo moviliza o pone como ciertos cimientos para que los procesos de reparación puedan comenzar”, explica.
El presente
Mientras estuvo en coma, Tamara Ferreira experimentó en sus sueños encuentros con un astrónomo.”Tuve un encuentro en este sueño onírico con un astrónomo. A propósito de ese encuentro, para mí se han despertado muchas preguntas de esa disciplina, pero también el cruce con las formas de relaciones humanas. Las relaciones humanas también pueden ser geometrizables, por decirlo de algún modo”, relata.
A raíz de esa experiencia, desarrolló una conferencia performática que roza lo testimonial con la ficción y el teatro, llamada Saturno, la desestabilización del corazón. Su hijo Gaspar Filla está en el piano y en la actuación participan Ferreira y Elías Cohen. “Ahora la dirección la va a tomar Paula Aros”, indica la actriz. La obra fue presentada en la X versión del Encuentro Interdisciplinario sobre la Muerte (EIM) y en el Hospital de Villarrica.
Este trabajo se cruza con una nueva temporada de Las Aristócratas en el Teatro Mori, un monólogo de Omar Morán, sus sesiones como psicóloga y clases de teatro que da en la Academia Teatro Chile.
Para Ferreira, el teatro ha sido clave en su proceso de recuperación y de volver a vivir. “Es un dispositivo muy liminal, es entrar a un espacio donde la metáfora es el lenguaje de lo onírico. Cuando vuelvo acá y vuelvo a actuar, siento que el teatro también es ese lugar muy lejano que está aquí, pero representa la lejanía profunda. Entonces, para mí, entrar ahora a esta geografía del escenario es conectarme con cosas de un lenguaje mucho más sutil. Es entrar en el misterio. Pienso que la pulsión de la vida y la muerte están tan vivas en el teatro y yo las veo muy visiblemente ahora, como si algo que a veces está más tapado, uno lo destapa, se hace visible. Las experiencias de este tipo, cercanas a la muerte, te quitan el velo y las esencias quedan muy visibles”.
Y concluye: “Atravesar una experiencia cercana a la muerte reordena profundamente la vida: lo esencial aparece con una claridad radical y uno vuelve a habitar el mundo desde otras sensibilidades o texturas. Para mí, ha sido la confirmación de percepciones muy sutiles, las que guardo como un espacio creativo donde ya voy resignificando esta experiencia–a propósito de la conferencia de Saturno, la desestabilización del corazón–. Por otra parte, estas situaciones umbrales muestran las formas en que las personas responden desde su vida anímica: algunas desde el amor, la presencia y el cuidado, como fue de parte de mi familia, mis amigas y amigos, la comunidad teatral, incluido Chileactores quien se hizo cargo de toda la rehabilitación, pero también se evidencian complejidades humanas respecto a la honestidad y lealtad como práctica, que se vuelven especialmente importantes en un proceso de recuperación de un estado de salud tan delicado, es ahí, simplemente, donde las personas quedan descubiertas y se miden sus humanidades”.
Lo último
Lo más leído
3.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital$6.990 al mes SUSCRÍBETE