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“Terremoto editorial”, “marketing” y “fichaje literario”: la controversia que abrió el Premio Planeta a Isabel Allende

La autora hispanohablante más exitosa del mundo se adjudicó la semana pasada el galardón por La Hora Antes del Alba, la continuación de su célebre La Casa de los Espíritus. Ganó un millón de euros. El hecho la hará publicar el esperado título con Planeta y dejar su competencia directa, Penguin Random House, su sello de la toda la vida. En el universo autoral se ha despertado el debate acerca de cómo se manejan los reconocimientos del rubro.

“Terremoto editorial”, “marketing” y “fichaje literario”: la controversia que abrió el Premio Planeta a Isabel Allende Casa de S.M. el Rey

“Un terremoto editorial”. De esa manera calificó el diario español El País el último hito en la carrera de Isabel Allende (84): un reconocimiento que estelariza un recorrido de palmarés generoso, pero que ha despertado el debate e incluso las críticas por parte de otros autores.

El pasado jueves 15 de octubre, la autora hispanohablante más exitosa del orbe, cuyas ventas ascienden a cerca de 80 millones de ejemplares, ganó el Premio Planeta 2026 con su novela La hora antes del alba, la continuación de su título más célebre, La casa de los espíritus, con el que ganó un espacio en el boom latinoamericano y que en su origen definió como “ese manuscrito que nadie quería leer”. Allende recibió el galardón de manos de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, además de un millón de euros.

La escritora Isabel Allende ganó el 75 Premio Planeta con La hora antes del alba, en Barcelona, España. Foto: Lorena Sopêna/ Europa Press.

Pero lo que ha capturado la atención de la prensa especializada y del universo editorial no es sólo el premio en sí; el hecho significa uno de los movimientos del mercado literario más llamativos y relevantes de las últimas décadas. Desde 1982, la chilena estaba estaba vinculada al sello Plaza & Janés, del grupo editorial Penguin Random House -con el que saltó a la fama a través de La casa de los espíritus-, por lo que su nueva obra la publicará precisamente en Planeta, la compañía de la competencia, la firma que se lleva ahora uno de los lanzamientos en español más apetecidos de la temporada.

“Respetamos plenamente las decisiones que toman nuestros autores y sus agentes sobre su trayectoria editorial y, en este caso, no podemos sino desearle a Isabel todo lo mejor”, expresaron fuentes de Penguin Random House a la agencia noticiosa Europa Press. Sin ninguna clase de rudeza, el megagrupo editorial declaró que había sido un “enorme orgullo acompañar durante más de cuatro décadas la trayectoria literaria de Isabel Allende, una autora que ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo”.

“Una parte muy importante de su historia editorial está también ligada a la nuestra, y nos sentimos muy orgullosos del trabajo realizado durante todos estos años y de haber contribuido a que su obra ocupe el lugar que merece en la literatura en español”, agregaron, sin dejar de lanzar un anzuelo comercial: recordaron en el mismo texto que los lectores podían seguir disfrutando de “una extensa obra publicada en Plaza & Janés y Debolsillo, desde La casa de los espíritus, con la que comenzó su carrera literaria a principios de los ochenta publicándola en Plaza & Janés, hasta títulos recientes como Mi nombre es Emilia del Valle y La palabra mágica”.

En síntesis, la bibliografía actual de Allende se seguirá editando bajo su casa de toda la vida. Desde Planeta tampoco se ha especificado si el vínculo con La hora antes del alba significará que lo que resta de su obra futura se trabajará bajo su marca.

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Lo que si está definido es que la nueva novela llegará el 4 de noviembre a librerías de toda Hispanoamérica, superará las 300 páginas y se comercializará en distintos formatos. Allende hará una gira internacional de presentación, como suele suceder con sus textos más esperados. En el concurso de Planeta, la chilena se presentó con el seudónimo de Luz Ventura, con el eventual propósito de que su nombre real no condicionara la competencia ni el jurado.

Cuando obtuvo el reconocimiento, en una cena de gala en el recinto de Fira de Barcelona y con una audiencia que la ovacionó de pie, la novelista dijo: “No saben lo que significa esto para mí. Nunca me había presentado a un concurso para evitar la humillación de quedar a la cola, así que esto es muy importante para mí. Decidí correr el riesgo porque me parecía que era un desafío casi tan peligroso como volver a casarse. A mi edad hay muy poco que perder”.

Distintas voces

Es cierto: con una de las carreras más robustas y consolidadas de las letras en nuestro idioma, Allende es una coordenada ineludible de la industria en cuestión desde hace décadas. Eso sí, su mudanza a Planeta -y la obtención del premio- ha generado cejas arqueadas entre muchos de sus pares: más que un galardón, supondría una suerte de fichaje literario “encubierto”. Un golpe de marketing para arrebatarle en términos millonarios a Penguin Random House a su principal estrella.

Algunos escritores señalaron que premiar con un millón de euros a una de las narradoras más vendidas del mundo se entiende como una intención de sumarla a sus filas más que contribuir al descubrimiento de una voz en ascenso en el circuito. Esa objeción, sin embargo, parte de una expectativa que las propias bases del Planeta no establecen. El certamen está abierto a autores mayores de edad con novelas inéditas en castellano y no limita la participación según la trayectoria que tengan o el volumen de ventas que disfruten.

Sin embargo, Reuters publica que la historia del Planeta ha estado acompañada durante años por críticas acerca de “la opacidad y la teatralidad” que existirían en su proceso de selección, lo que explica por qué se han reactivado las dudas ante la victoria en esta última versión.

“Los más críticos en el sector apuntan a los premios como una forma encubierta de proporcionar adelantos más cuantiosos a autores de la casa, aunque en otros casos los premios con buena dotación, como el Planeta en 2026, sirvan para llevarse a autores y cerrar lo que en el sector llaman ‘contrato cesta’, es decir, varios libros”, escribe El País.

Isabel Allende: “Los del Boom eran un club cerrado, todos hombres y las mujeres no participábamos para nada”

El escritor venezolano residente en España Rodrigo Blanco Calderón comentó en redes digitales: “Cosas como la del Premio Planeta contribuyen en no poca medida a que países como Alemania, Francia, UK o Estados Unidos a veces vean por encima del hombro al mundo editorial español”. También evaluó que el Premio Planeta no tenía, “ni remotamente”, el prestigio del Goncourt, el reconocimiento literario más prestigioso de Francia.

La escritora mexicana Dahlia de la Cerda -autora de Perras de Reserva, Desde los zulos, y Medea me cantó un corrido- consideró que la chilena había cruzado un límite al presentar una novela al concurso de la competencia de su casa editora: “Aunque no tengas una obligación contractual. Es por agradecimiento, respeto y ética laboral. Isabel Allende, al parecer no lo hizo”. Sin embargo, tal queja apunta más a un asunto de lealtad: no existe hasta ahora información que indique que Allende incumpliera alguna obligación contractual al participar ni que haya vulnerado las bases del concurso.

En contrapunto, para la escritora y periodista español Inés Martín Rodrigo (Premio Nadal en 2022 por Las formas del querer), Allende -según escribió en redes sociales- es “un gran Premio Planeta, por muchas razones”.

Por su lado, la escritora española Pilar Eyre -experta en la realeza española contemporánea- contó su experiencia como jurado de concursos y finalista del Premio Planeta. “¿Cuántas novelas escritas ‘a la manera de Isabel Allende’ debe haber entre los 1500 manuscritos? Yo he sido jurado de algún premio mucho menor y es tan agotadora la tarea de leerlos que en lo último que piensas es en jugar a las adivinanzas” Ante la duda sobre el uso de nombres de personajes célebres en una secuela (como es el caso de la novela ganadora), aclaró: “Te lo explico: en el manuscrito que presentas debes cambiar también los nombres de los personajes ya conocidos por otros libros. (Le pasó a Lorenzo Silva y no sé si ha sido este el caso)”.

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Silva le respondió a Eyre: “Es más sencillo, Pilar. Al Planeta, según sus bases, no es necesario presentarse con seudónimo. Lo haces para que si eres finalista y no ganas sólo lo sepa el jurado. O al menos ese fue mi caso”.

Otro español, Máximo Huerta, ex ministro de Cultura y Deporte de ese país, también festejó el hito, aunque no disimuló su impacto: “Ayer fue una de esas noches en las que la literatura consigue sorprendernos. La gala del Premio Planeta 2026 75.º aniversario nos tenía reservada una auténtica jugada maestra: Isabel Allende, una de las grandes voces de la literatura en español, se alzaba con el premio”.

Otros autores -según cita La Nación de Buenos Aires- se inclinaron por cierta ironía. La argentina Patricia Gutiérrez (La última piel) comentó: “¡Qué bueno que ganó Isabel Allende! Ahora va a ser conocida y tal vez el premio le de un empujón y pueda vender algún libro. ¡Ojalá!”. Lo mismo hizo, en su página de Facebook, el escritor, periodista y crítico de cine también trasandino Marcelo Zapata: “Cuando los jurados abrieron el sobre y vieron quién era la ganadora exclamaron al unísono: ‘¡Qué sorpresa!’”.

Antecedentes ásperos

De alguna forma, el caso de Allende culmina un extenso equipaje de críticas con el que ha cargado el premio Planeta en los últimos años. Por ejemplo, en sus ediciones de 2023 y 2025 fue acusado de priorizar autores que venían del mundo de la televisión (Sonsoles Ónega y Juan del Val) y que no tenían los méritos autorales -sólo comerciales- para conquistar el podio.

“Los últimos dos premios Planeta habían sido otorgados a libros escritos por una presentadora de televisión y un panelista de televisión respectivamente, ambos españoles. Las críticas a esas novelas fueron feroces”, posteó en X el escritor chileno y columnista de LT Domingo Óscar Contardo.

Por otro parte, no es la primera vez que el millonario premio Planeta -fundado en 1952- atrapa a autores de sellos de la competencia y los “levanta” para desatar un enorme comidillo en la escena cultural. Entre los más recientes figura el premio a Carmen Mola en 2021 que se llevó de Alfaguara las exitosas novelas negras y, de paso, en un gran golpe de efecto descubrió que tras ese nombre de mujer estaba el trío de escritores formado por Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero.

Foto: Pablo Vásquez - La Tercera.

También el premio Planeta sacó en 2019 al ganador Javier Cercas y al finalista, Manuel Vilas, de Penguin Random House, dos créditos de fuste en España y cuyos cambios asestaron un “terremoto editorial”, tal como se define hoy el caso de Allende.

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