El Salvavidas, la cinta que retrata el veraneo popular chileno
<P> El largometraje de Maite Alberdi se puede ver mañana a las 13.30 horas en Valdivia. Luego parte a un festival en Holanda.</P>
Tiene dreadlocks, pero es el rescatista más inflexible de la playa El Tabo. Mauricio Rodríguez, el protagonista del largometraje El Salvavidas de Maite Alberdi, prefiere prevenir que curar, y a diferencia de su colega Jean Pierre Palacios, jamás se ha metido al agua. "Si la gente se ahoga, es porque el salvavidas no está haciendo bien su trabajo. Hay que evitar la emergencia, porque de paso te puedes morir tú. Uno no es Superman", afirma el joven que se interpreta a sí mismo en la cinta que ha sacado aplausos en el Festival de Cine de Valdivia. Esta se puede ver mañana a las 13.30 horas en la sala Lord Cochrane.
Rodríguez es estricto hasta la rabia. Los veraneantes quieren relajarse, pero él se encarga de que cumplan las reglas. Es decir, que no se internen en el mar, no hagan asados, no tomen alcohol y menos suban a su torre.
Pero lo que más le molesta es que su colega Jean Pierre no se desgaste como él en fiscalizar una de las playas más populares del litoral central. Salvo que alguien se vea en problemas, Jean Pierre apenas interviene y aunque es impuntual en la hora de llegada, ha sido elegido el Mejor Salvavidas del sector. Esas tensiones entre los dos rescatistas se combinan con las micro historias de veraneantes que toman siesta sobre frazadas, se cuentan sus penas de amor, o prenden la asadera, pese a las advertencias.
"La playa me pareció un buen universo para retratar las relaciones humanas y una sociedad llena de leyes que a veces no tienen sentido. Es uno de los pocos sitios donde uno escucha y ve lo que hace el otro, donde se refleja nuestra sociedad voyerista y copuchenta", explica la directora sobre la historia que transcurre al ritmo de las olas y del clásico pregón de los vendedores ambulantes playeros: "Merengue, pan de huevo y maní". La cinta transporta al espectador a los soleados días de veraneo, a los juegos de cartas sobre la arena, los quitasoles, pero también a la tragedia, cuando tres personas corren peligro de ahogarse. "Quise mostrar cómo un espacio naif puede volverse infernal", explica Alberdi.
El salvavidas llegará a salas nacionales el 2012, pero en noviembre tendrá su estreno internacional. En el certamen holandés Idfa (International Documentary Film Festival Amsterdam), Alberdi mostrará este filme y, además, tratará de vender su próximo proyecto, La once. "Es un documental sobre un grupo de señoras mayores que se reúnen hace 60 años, una vez al mes, a tomar el té", adelanta.
A Maite Alberdi siempre le han interesado los oficios. En 2005, retrató el mundo del circo a través de dos pequeños payasos (Los trapecistas). Y en 2007, con el cortometraje Las peluqueras dejó testimonio de las barberías del barrio Brasil. Este último proyecto fue premiado en Valdivia, Sanfic y Casa América de España. "El oficio es una vía importante para hablar de nuestra idiosincrasia", dice la realizadora, que tiene como una de sus referentes en cine de ficción a la argentina Lucrecia Martel.
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