El apoyo clave para el resurgimiento de Lucas Assadi, la nueva figura de la U
El mediapunta siempre fue considerado una de las principales promesas de la cantera azul, al nivel de Darío Osorio. Sin embargo, solo este año logró despuntar. Las explicaciones para su gran momento trascienden lo deportivo.
Lucas Assadi es la figura indiscutida de Universidad de Chile. En las últimas semanas, el mediapunta (o ‘volantero’, como se estila designar ahora a los mediocampistas que pisan el área rival con frecuencia y efectividad) se ha transformado en el referente ofensivo del equipo de Gustavo Álvarez. Ocho goles y cinco asistencias en la temporada resumen la consolidación del puentealtino, quien desde siempre ha sido considerado como una de las principales promesas de la cantera laica. Su irrupción se produjo de la mano de otra joya: Darío Osorio. El oriundo de Hijuelas le sacó algo de ventaja con su partida al fútbol europeo.
El puentealtino ofrece su mejor versión. No es casual. Va de la mano de la continuidad y la confianza que le ha entregado Gustavo Álvarez. “No recuerdo cuando dije que cuando las jugadas talentosas las haga en forma regular y sostenida se iba a transformar en buena opción y fue lo que ha pasado. Suceden cosas, los jugadores jóvenes van madurando y me provoca alegría. La evolución de todo jugador es una alegría”, dijo el entrenador, en relación al alucinante momento de su pupilo.
El apoyo clave para el resurgimiento de Lucas Assadi, la nueva figura de la U
Álvarez y sus compañeros, quienes han depositado su confianza en las decisiones que adopta con el balón en los pies, no han sido los únicos respaldos que ha tenido el mediocampista. Hay otro igualmente crucial: el sicólogo deportivo Alexi Ponce. De amplia trayectoria en el trabajo con deportistas de alto rendimiento (por años ha trabajado con atletas que representan a Chile en todas las disciplinas), el profesional encontró la tecla precisa para activar todas las condiciones que el talentoso azul siempre insinuó.
“Primero habría que decir que Lucas tuvo la capacidad de darse cuenta de la necesidad de trabajar la parte mental. La sicología le ayuda a desarrollar todos estos temas. Eso es importante. Tiene herramientas. No es algo mío. Y después viene la experiencia de alguien como yo, que lleva muchos años en la actividad. Él tiene un soporte familiar y del club", resalta Ponce, en la primera referencia que entrega a El Deportivo.
Después, recuerda cómo se produjo el acercamiento entre ambos. “Por contactos personales llegaron a mí. Álvaro Zamorano (médico de la U) me recomendó con Lucas. Después, Lucas me llamó y empezamos a diseñar un trabajo habitual, semanal, que partió en mayo, con intereses y objetivos. Apuntamos a cómo le podía ayudar a ordenar sus objetivos: jugar y tener minutos”, recuerda.
Convicción
En el camino, dice Ponce, Assadi ha ido generando y reforzando convicciones y, sobre todo, disminuyendo ansiedades. “Tuvo la capacidad de darse cuenta de que tenía la condición física, la técnica, la técnica y la estrategia. Le faltaba la parte mental, que tenía que trabajarla. Y se propone intervenir. Después vienen los tips internos. De cómo se buscan los objetivos. Al futbolista le digo que tiene que ser profesional, lo que implica los 800 minutos de la semana. Ser titular es una decisión del entrenador. Los 90 del fin de semana son de quien toma las decisiones. Eso permite controlar lo que tiene que controlar. Él, en algún momento, sentía la responsabilidad de tener que jugar. Eso es parte de enfrentar los desafíos. El costo. Lo que hacemos es que (los deportistas) visualicen el costo y que estén dispuesto a pagarlo”, puntualiza.
En esa línea, refuerza la idea de un trabajo integral. “Esto es como la guitarra. Tiene seis cuerdas. Para que tiene bonito, tienen que estar afinadas las seis. Trabajar con Lucas es muy fácil: tiene apoyo familiar, un club que le entrega todas las herramientas y tiene disciplina y humildad que le permitirá conseguir todos sus objetivos”, resalta Ponce.
El método
El trabajo que realiza Ponce con Assadi es metódico. “Son sesiones de intervención semanales, reuniones presenciales y online y, después, se trata de proponer objetivos de largo plazo. Yo le pedí su camiseta, pero le dije que se la voy a aceptar cuando haga tres goles por partido. Quiero tenerlo con un objetivo de alto rendimiento. En el deporte de alta competencia, las oportunidades de mejorar, de clasificar a un evento mayor, vienen acompañadas de la presión. La presión es la sombra de las oportunidades. Tiene que estar preparado para que el fútbol no lo sorprenda. El partido siempre es de tres puntos”, sentencia el sicólogo.
El profesional egresado de la Universidad de Concepción, con postgrado en España en la especialidad, resalta que el mérito no es suyo, sino de la ciencia en la que se especializó. “Más que mi trabajo, es la sicología es la que está logrando objetivos. Después, pasa por mi experiencia. No soy un mago”, enfatiza.
La otra clave es la disposición de Assadi. “Es muy receptivo, un tipo ordenado en lo táctico, en lo físico. No hay una personalidad mejor que otra, sino que hay que adaptarla a ciertas cosas. En la medida de que el deportista entienda lo que tiene que hacer, es más fácil apoyarlo. Hay que saber qué tecla tocar. No se ha hecho magia. Había que lograr que entendiera que tenía las condiciones y que había que generar una manera de abordar las expectativas y el costo y que la oportunidad lo encontrara preparado. Que la semana fuera importante. Por eso el fin de semana lo encuentra preparado. Los últimos 90 los vemos todos. El entrenador toma las decisiones, no el jugador. Para eso lo contratan”, insiste.
El último elemento es el aprovechamiento de las oportunidades. “Empezó a jugar. Le dieron minutos, anotó contra O’Higgins, contra Unión. Lo hizo contra Independiente. Eso también lo fortalecerá más aún”, proyecta.
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