Ricardo Yáñez: “Los problemas no los vamos a resolver solo reformando a Carabineros”

El general director llegó hasta el paso fronterizo Cruz de Piedra, ubicado a 130 kilómetros de Santiago. Allá visitó a seis efectivos que hacen turnos de 15 días para resguardar este paso.

El general director de la policía uniformada analizó la relación con el gobierno y la crispada situación en materia de orden público. Reconoce, además, que se enfrentan a una difícil disyuntiva: sopesar cada intervención para que “nuestras acciones no sean cuestionadas”.




Esta semana, el general director de Carabineros, Ricardo Yáñez, miró satisfecho una señal que esperaba en su fuero más interno: el respaldo público de la ministra del Interior, Izkia Siches, a la labor policial en la previa del Día del Joven Combatiente. Era un día clave para el gobierno y la institución, dada la tensión en materia de orden público que venía dándose.

El viernes 25 de marzo, un carabinero disparó luego de ser atacado por una turba de encapuchados. La ministra Siches calificó el hecho de “extrema gravedad” y la ministra de Bienes Nacionales, Javiera Toro, pidió a través de Twitter la “refundación” de la institución.

El lunes, sin embargo, el Ejecutivo reculó, y el martes -para el Día del Joven Combatiente- salió a respaldar a la institución. Siches llegó hasta la Escuela de Suboficiales de Carabineros a transmitirles confianza a los uniformados que se desplegarían ese día.

El gesto encontró satisfacción en Yáñez, quien busca transmitir esa confianza a a todos sus carabineros. “¿En esta tele se enteran de todo lo que pasa, o no?”, les pregunta a seis policías apostados en el límite fronterizo de Cruz de Piedra, ubicado a 130 kilómetros de Santiago y emplazado a 3.200 metros de altura. La idea, dice, es poder estar en todos los lugares “donde nuestros funcionarios hacen soberanía. Nuestros efectivos hicieron un juramento con todos los chilenos”.

En el mes donde Carabineros cumplirá 95 años, Yáñez habla con La Tercera sobre la instalación de las nuevas autoridades, las complejidades de mantener el orden público y cómo La Araucanía se ha transformado en la región con más funcionarios policiales operando.

¿Cómo ha sido la recepción de las nuevas autoridades con Carabineros?

Yo he sido cordialmente atendido por las autoridades de gobierno, especialmente por el Presidente, por la ministra del Interior y el subsecretario, que son con quienes más me tengo que comunicar. He tenido una buena percepción de ellos por el trabajo que hacemos. El cambio de mando presidencial fue realmente un lujo en cómo se desarrolló, sin ningún incidente, absolutamente limpio, tanto para la autoridad saliente como entrante, lo que no solo da cuenta del sentido republicano, sino que tenemos una institución preparada para un evento de esta magnitud.

¿La brecha generacional ha sido tema, el uso de la corbata, las salidas de protocolo del Presidente?

Para mí, no. Y yo creo que para las nuevas generaciones de Carabineros, tampoco. Somos de una generación distinta a esas generaciones más estructuradas, porque hay que ser capaces de adecuarse a los tiempos sin perder jamás de vista el respeto entre los integrantes de la sociedad. Fíjese que al Presidente lo veo absolutamente como una persona comprometida, muy respetuosa.

Sin embargo, ha sido un gobierno crítico con Carabineros, ¿cómo se convive con eso?

Yo creo que eso es súper fácil, tomando en cuenta la historia institucional. Tenemos 95 años por cumplir, somos obedientes, no deliberantes y apolíticos. Somos una institución que está para los chilenos y reconoce a todas sus autoridades que son legalmente constituidas, como en el caso de este nuevo gobierno. Hemos dado muestras de profesionalismo, compromiso y obediencia y lealtad a la autoridad constituida.

¿Se están generando las confianzas?

Absolutamente. Hemos hecho un trabajo por fortalecer la seguridad pública día a día, con la entrega de nuestros carabineros en lugares tan complejos, como la Macrozona Norte, Macrozona Sur, y acá en la frontera, donde estos policías llevan 15 días sin hablar con sus familias, con comunicación radial. Hay un compromiso real y sincero.

¿Y nos les ha molestado el hecho de que esta administración, a través de algunos de sus ministros, incluso el mismo Presidente cuando fue candidato, haya hablado de “refundar”?

Es que todo momento en la historia de nuestro país ha sido distinto. A mí en esta oportunidad me toca ser general director y ser la primera autoridad institucional en vincularme con autoridades de gobierno, por lo tanto, no tengo una experiencia de cómo ha sido anteriormente. Lo que sí tengo claro es que la obediencia es a la autoridad y a la institución. Esta vinculación va a ser de respeto, profesional. Nosotros jamás hemos obviado no comprometer nuestra lealtad. Sobre lo otro, yo lo he planteado muchas veces: a una institución de 95 años no se le puede pasar la goma y borrarla de un día para otro. Y creo que más allá del tema conceptual, la institución está comprometida a hacer cambios profundos, con avanzar en la reforma que ya iniciamos y así poder modernizarnos.

¿Esos cambios lo liderarán ustedes?

Nosotros estamos comprometidos y haciéndonos cargo de lo que nos corresponde. Frente a los que tengan que hacer otros componentes del sistema, es responsabilidad de ellos. Estamos trabajando en una reforma, estamos haciendo cambios profundos, hemos prolongado el trabajo de formación, estamos incorporando tecnología, y muchas otras cosas, pero yo me pregunto, ¿es suficiente que solamente nosotros estemos haciendo estos cambios? ¿En qué está el resto de los actores de la sociedad? Los problemas no los vamos a resolver solo reformando a Carabineros, hay otras cosas más estructurales y tiene que haber una intervención de todos los actores.

¿Y a eso no ayuda un proyecto de indulto o amnistía a quienes delinquieron durante el estallido social, o bien, que Interior no se haya opuesto a la libertad de una persona que lanzó una bomba molotov a seis carabineros?

A nosotros desde chiquititos nos han enseñado que somos no deliberantes y apolíticos, y que jamás debemos intervenir en las decisiones que toman órganos independientes. Nosotros seguiremos operando y deteniendo a quienes infrinjan la ley y pongan en riesgo la seguridad de las personas.

Pero usted dice que todos tienen que colaborar, al margen de la reforma…

Es que yo no saco nada con hacer un trabajo absoluto con los carabineros de Control de Orden Público (COP) para modernizarlos, enseñarles nuevas tácticas, nuevas estrategias, si van a venir 20 personas con intención de matar o linchar a un carabinero. La reforma queda corta ahí. Hay que ver cómo la sociedad en su conjunto trabaja para evitar estas acciones de violencia, ver qué podemos hacer para que termine esta intolerancia que hay hoy día.

¿Sienten que se le carga toda la responsabilidad a Carabineros?

Se ha instalado en el colectivo de que todos los problemas los tiene que solucionar la policía o que la responsabilidad es de Carabineros. Yo lo he dicho: nosotros actuamos sobre los efectos y no sobre las causas de los problemas de la desviación social.

¿El carabinero que disparó el viernes pasado actuó ajustado a protocolo ese día?

Eso no me corresponde a mí, sino que al Ministerio Público, y lo administrativo que se verá en el sumario. Lo que sí, yo conversé con él, escuché su relato, y nadie quisiera estar ante 20 personas que lo están agrediendo.

¿A qué responde el que agredan a un carabinero que estaba controlando el tránsito?

Quiero ser súper responsable en esto, pero también me gustaría ver a los medios de comunicación más partidarios de la no violencia y las labores que se tienen que cumplir. Cuando ocurre un delito y una acción de carabinero en medio de una situación de orden público, y un periodista se toma toda la mañana en el matinal en hablar del fraude, algo que ocurrió hace 17 años, cometido por funcionarios detenidos, formalizados y que serán condenados, es sentenciar al 99,9% de los carabineros que hacen la pega en el día y que no se han robado un peso. Nosotros hemos tomado acciones después de esos hechos: nos certificaron una auditoría interna en España, firmamos un convenio con Contraloría, mejoramos los procesos de Asuntos Internos, tenemos exámenes de confiabilidad, rendiciones de patrimonio y una serie de mejoras en pos de la transparencia.

Pero el caso fraude, Huracán, Catrillanca, por ejemplo, ocurrieron, y es claro que impactaron en la confianza hacia Carabineros...

Pero claro. Nos dañó a todos el alma. Le insisto: los carabineros que están en esta avanzada acá en Cruz de Piedra, ¿qué tienen que ver con el fraude? Es injusto cuando se nos ataca a todos. ¿Qué culpa tiene ese carabinero que está haciendo control de tránsito desde las 6.30 de la mañana en la Alameda? El carabinero tiene un rol para usar legítimamente la fuerza y mantener el orden público. Entonces, cuando se normalizan situaciones como las que se vivieron el día viernes, estamos viendo un atentado contra la autoridad. Yo tengo un hijo que va a ser carabinero y no me gustaría que el día de mañana lo estuviera apedreando o insultado permanentemente.

¿Y quién cree que ha propiciado ese clima hacia Carabineros?

No quiero apuntar a nadie en específico, eso no lo voy a decir. La sociedad la construimos todos, y en la medida en que cada uno cumpla el rol que le corresponde vamos a poder convivir en paz. Las leyes se hicieron para normar nuestros comportamientos y la policía se hizo para que se respeten esas normas y la gente pueda cumplirlas.

La ministra del Interior se reunió el martes con el carabinero que disparó en la Alameda y posteriormente habló con los policías que cumplirían servicios para el Día del Joven Combatiente. ¿Esperaban ese espaldarazo?

Como institución mantenemos constante colaboración y coordinación con el Ministerio del Interior. Valoramos mucho el respaldo y apoyo de las autoridades a la siempre difícil labor policial; en especial, cuando nuestros carabineros deben enfrentar jornadas de trabajo muy complejas.

La Araucanía: “No es una solución policial”

El general director está consciente de que lo que pasa todos los viernes en Plaza Baquedano es un problema. Por lo mismo, prefiere no programar ninguna actividad para las tardes de ese día. “¿Un asado? Imposible, dice.

Usaron la estrategia de copamiento, luego disuadir, después ir sobre quienes cometen delito y ahora último el replegarse en zonas más alejadas de Baquedano, pero sigue habiendo desmanes. ¿Cómo se erradican?

No puedo dar una receta mágica para eso, porque estos fenómenos han evolucionado en el tiempo. Hoy el manifestarse es un derecho, hay responsabilidad en los protocolos de la autoridad regional, como evaluar si se permite o no una movilización en cierto lugar. Pero lo cierto es que hemos avanzado en definir tácticas operativas que garanticen los derechos humanos de las personas, para que no se vea afectada su integridad física, ni de los manifestantes, ni de los carabineros.

¿Pareciera que son grupos reducidos los que actúan sobre esa zona, no?

Bueno, ahí tenemos que intervenir focalizadamente, porque efectivamente no podemos pasar a llevar los derechos de una persona que está pacíficamente manifestándose por uno que está generando violencia. Y en eso se hacen trabajos más focalizados. Cada vez se hace más complejo, pero estamos usando la tecnología.

¿Por qué se está haciendo más complejo?

Por la posibilidad de intervenir sin el riesgo de que una persona sufra, por ejemplo, una caída . Tenemos que ir evaluando y sopesando todo eso para que nuestras acciones no sean cuestionadas, entonces ¿cómo logro detener a alguien sin que esa persona se vaya a caer al suelo, se pegue en la cabeza?

Pero me imagino que el policía es quien tiene la potestad de ir tras una persona que comete un delito, sin esa preocupación en la cabeza...

Pero son temas que están hoy. Es algo que tenemos que analizar, conversar y solucionar en conjunto, pero quiero dejar algo claro: yo estoy agradecido de los cerca de 60 mil hombres y mujeres que están desplegados en todo el territorio, quienes pese a todo lo que ocurre, son capaces de levantarse todos los días con la misma motivación y sobreponerse a la carga negativa para poder brindar seguridad. Y ahí el llamado es la sociedad a que nos respeten, que cuiden a sus instituciones, que cuiden a Carabineros.

¿No son respetados?

Yo creo que ha habido hechos lamentables que de alguna forma han lesionado esa relación que nosotros nos esforzamos por mantener, asumiendo todos los errores que se han cometido, tratando de mejorar, perfeccionar.

Otro lugar donde cuesta restablecer el orden público es en algunas zonas rurales de La Araucanía. La propia ministra del Interior no pudo desplazarse por la comunidad Temucuicui. ¿Cómo se explica que en una zona del país una autoridad de esta envergadura no pueda circular?

Yo no voy a descubrir la pólvora, si esto es algo que lleva muchos años. Este fenómeno ha estado presente siempre. No es una solución policial, tienen que intervenir otros actores, y en la medida en que las autoridades busquen -que es algo que no me corresponde a mí, porque son decisiones políticas- los mecanismos para abordar este tema.

¿Hubo planificación en ese viaje?

El viaje no es una decisión que pase por Carabineros. Nosotros tenemos el deber de cumplir con la seguridad, el desplazamiento y las actividades de la ministra. Para nadie es un misterio lo que ocurre en La Araucanía. Ahora, sobre la base de esa decisión, nosotros planificamos la visita. Todo se modela para generar las condiciones de seguridad, dentro de los riesgos asociados, pero sí hubo reuniones de preparación técnica, hubo una avanzada. El riesgo estará presente en cualquier parte. Por ejemplo, mire lo que le pasó al expresidente Piñera en La Moneda: una persona le dio vuelta una botella con agua, agua que le entregaron ahí mismo en Palacio. O sea, pudieron lanzarle la botella y es medio kilo golpeando en la cabeza. Para el cambio de mando, cuando el Presidente Boric se baja en Caleta Portales, donde había miles de personas... Bueno, eso constituye un riesgo, pero nosotros teníamos servicios de avanzada, teníamos sus PPI. Todo. Lo peor que podría ocurrir es que existiendo los riesgos, no se haga nada.

¿Les transmitieron la situación de violencia en la zona a las nuevas autoridades cuando deciden levantar el estado de excepción?

En La Araucanía es donde quizás más carabineros hay, de acuerdo a la proporción nacional de habitantes. Permanentemente intervenimos en los procedimientos que se generan de violencia rural, estamos en las rutas, patrullajes, en todo. Los diagnósticos que hemos hecho a la ministra, al subsecretario, le hemos dado cuenta de cuál es el escenario que se vive. Pero, a pesar de todo, nuestros carabineros siguen yendo a los lugares donde saben que les van a disparar y agredir por el compromiso que tienen.

¿Los dejaron solos frente a este tema con la salida de las FF.AA.?

No. El rol de la seguridad pública es de Carabineros. Agradecimos en su minuto cuando estuvieron las Fuerzas Armadas, pero nos preparamos. Estas son situaciones excepcionales, teníamos claro que esto iba a terminar, por lo tanto, teníamos preparado nuestro plan reforzado para poder asumir en plenitud, con el apoyo del Ejército en la entrega de vehículos blindados, para cumplir nuestra tarea.

Tienen el 60% del personal en labores de medidas de protección, ¿le plantearon al gobierno levantar a estos funcionarios?

Formó parte de las reuniones de la ministra en la región, yo también al fiscal nacional le envié un oficio sobre la necesidad de que se revisaran las medidas de protección.

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