El debate que se agudiza en el PS ad portas de su aterrizaje en el gabinete de Boric

En su comisión política -que tuvo lugar este lunes- el Partido Socialista abordó los riesgos, incertidumbres y desconfianzas que permean su inminente incorporación al gobierno del presidente electo Gabriel Boric. A solo días de que el frenteamplista anuncie su gabinete, en el que ya se dan por cartas seguras a Carlos Montes y Maya Fernández, en la colectividad se han profundizado las dudas sobre las condiciones de la relación que tendrá la institucionalidad con la próxima administración.




Veintiséis días después de que Gabriel Boric invitara formalmente a los socialistas a formar parte de su gobierno, el presidente de la colectividad, Álvaro Elizalde, citó anoche a la comisión política del partido para analizar el inminente aterrizaje de al menos dos de sus militantes al gabinete que este viernes anunciará el mandatario electo.

Se trata del senador Carlos Montes, quien suena fuertemente para la cartera de Vivienda y Urbanismo, y la diputada Maya Fernández, quien podría asumir en Defensa o en Agricultura. En el entendido de que ninguno de los dos representa el “ADN” de los sectores que lideran el partido -Tercerismo y Grandes Alamedas-, en la tienda de París 873 se ha acrecentado una sensación de “desconfianza” respecto del rol y el trato que se les dará institucionalmente en la próxima administración.

El hecho de que ambos dirigentes, además, se hagan cargo de carteras sectoriales ha sembrado dudas sobre el poder real que tendrá el Partido Socialista en el gobierno del frenteamplista. Inquietud que, en todo caso, ya se venía instalando en la colectividad en las semanas previas, en las que temían que Boric nombrara figuras “hostiles” a la directiva actual y no acogiera sus propuestas. De ahí que Elizalde evitara abrir antes la discusión interna en el PS y, asimismo, entregar una nómina al equipo del mandatario con propuestas para cargos específicos.

Bajo este escenario, el propio Montes abordó -tras una conversación previa con el senador por El Maule- ayer con el futuro jefe de Estado la posibilidad de que el timonel de la colectividad participe de las reuniones del comité político de La Moneda, las que se realizan tradicionalmente todos los lunes y donde se definen los lineamientos más relevantes.

Ese diseño, dicen en el PS, podría funcionar si se garantiza que la tienda va a recibir un trato “digno” por parte del gobierno y, asimismo, un vínculo directo y permanente con el Presidente de la República, que no pase por Apruebo Dignidad.

Ese fue uno de los temas que se tomaron ayer el encuentro que sostuvieron los socialistas. Según presentes, figuras como los expresidentes Camilo Escalona y Osvaldo Andrade recalcaron la necesidad de establecer coordenadas claras de cómo debiera darse la relación institucional del PS con el futuro gobierno. Si la colectividad no tiene un espacio de influencia asegurado, señalan en el partido, el respaldo -así como los nombramientos de sus ministros- también podría terminar siendo meramente “simbólico”.

“No estamos dispuestos a ser el vagón de cola del gobierno”, afirma un integrante de la comisión política del PS, quien recalca que si se da ese escenario el gobierno tendrá que negociar sus votos como con cualquier bancada en el Congreso, proyecto a proyecto.

“Acá se invita al PS, que no forma parte de la alianza política del gobierno, a entrar al gobierno, y se establece una nueva categoría de partidos que son del gobierno, pero no de la alianza que sostiene el gobierno. En este nuevo invento chileno, la situación solo se resuelve entendiendo que la relación política del PS y el gobierno no depende de la alianza política del gobierno, sino que debe ser directa con el Presidente de la República”, afirma Escalona a La Tercera PM.

Y agrega: “El PS, en consecuencia, ha establecido una relación de lealtad con el Presidente de la República y no hay ningún partido entremedio”.

El diputado Juan Santana, quien también integra la comisión política de la colectividad, señala que “el Partido Socialista asumió un compromiso de colaboración y apoyo a la tarea que significa sacar adelante el programa de gobierno del presidente electo Gabriel Boric. Él, además, ha mostrado con creces voluntad y capacidad de entender que esos cambios requieren mayorías políticas y sociales. Y, por lo tanto, las y los socialistas depositamos nuestra mayor confianza y optimismo en él. Nuestra relación política es en primer lugar con Gabriel Boric”.

Pese a todo, los socialistas saben que ya no tienen otra alternativa que sumarse a la futura administración, el “pie forzado” es que ellos mismos comprometieron apoyo sin condiciones a Boric. Sin embargo, sectores del partido aseguran que el PS debe ser cauteloso respecto de las intenciones de los frenteamplistas, quienes buscarán proyectar su proyecto político -según las mismas fuentes- a costa del que han impulsado históricamente los socialistas. Eso, sumado al hecho de que tener ministros en el gabinete ya es un riesgo en sí mismo para la colectividad.

Se espera que antes de que Boric anuncie su gabinete el día viernes, la instancia vuelva a reunirse para afinar una declaración en que se establezca claramente la relación que tendrá el partido con el gobierno que asume el 11 de marzo.

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