¿Qué hacer si la Convención pide una prórroga? La discusión que ya se instaló en Chile Vamos

A meses de cumplirse el plazo de duración del órgano constituyente, en el oficialismo hay visiones distintas ante la idea de que el periodo pueda aumentar más allá de los 12 meses máximos de duración que podría tener. El debate fue abierto hace unos días con convencionales que promovieron que se haga una reforma constitucional para dar más tiempo, lo que motivó, incluso, a algunos sectores de la derecha que estuvieron por el Apruebo a oponerse a esta idea.




El jueves pasado, previo a que se sentaran a la mesa a comer, en la casa del Presidente Sebastián Piñera, algunos dirigentes de Chile Vamos plantearon un tema que ha sido discutido de manera soterrada en los últimos días en el sector, pero que están conscientes que será un futuro dilema político: qué hacer en caso de que la Convención Constitucional pida una prórroga para extender su trabajo.

Ahí, según presentes, algunos argumentaron a favor, mientras que otros en contra. Esto, en un contexto en que la Convención Constitucional ya decidió que extenderá, de acuerdo a lo que permite la actual Carta Magna, en tres meses más su periodo, cumpliendo con un plazo de 12 meses, por lo que el trabajo concluiría en julio próximo.

Y, en un escenario, en que además la instancia decidió ajustar su calendario y donde varios reconocen que están trabajando contrarreloj para poder cumplir el objetivo de elaborar una nueva Carta Fundamental.

De esta manera, son varios los constituyentes que han planteado que podría ser que la prórroga no alcance y, por ende, tengan que pedir una extensión al Congreso Nacional, para lo cual se requiere de una aprobación de ⅔.

El tema también se planteó, en términos generales, el lunes en la casa de la secretaria general de Evópoli, Luz Poblete, instancia en la que se comentó que ese y el inicio de la consulta indígena serán materias que serán complejas de abordar y en las que deberán fijar posturas.

Pero no solo ahí se han dado esos diálogos, sino que también en grupos de WhatsApp de dirigentes del sector, que comenzaron a fijar posturas a raíz del enredo que hubo a la hora de elegir a la mesa de la Convención Constitucional, en la que se evidenciaron diferencias entre el Frente Amplio y el Partido Comunista, y en donde finalmente terminó imponiéndose como nueva presidenta de la instancia la odontóloga María Elisa Quinteros.

“Quizás lo de la Convención hay que mirarlo por el lado medio lleno: no están los ⅔ de la izquierda dura para aprobar lo que se les dé la gana”, dijo el miércoles pasado el exabanderado presidencial de RN Mario Desbordes. Sus palabras, dicen en el sector, evidencian parte de la lectura oficialista respecto a que la votación ratificó que habrá dificultades para ponerse de acuerdo y avanzar en contenidos, pero que también dejó al descubierto otra inquietud en el oficialismo y que comenzaron a discutir incipientemente.

En ese mismo grupo de WhatsApp, uno de los dirigentes del partido, Marcelo Brunet, sostuvo, respondiendo a lo que dijo Desbordes, que “por supuesto. Y lo que hay que tener claro, creo yo, es que si no tienen texto de acá a seis meses más no hay que darles prórroga”.

La discusión así se dio en medio de las declaraciones de la nueva presidenta de la Convención, quien al asumir indicó que “tenemos un problema que es, que lo he comentado en otras instancias, que no es un proceso que haya sido diseñado para la participación real que queremos. Frente a eso, estamos tratando de avanzar en los tiempos para sacar el producto final. Sin embargo, si decidimos extender y pedir el apoyo del Congreso tenemos que ver bien cuál va a ser el objetivo de esta extensión, pero es una discusión que tenemos que dar y llegar a un consenso”, mientras que la convencional Ramona Reyes, unos días antes, afirmó que “va a ser necesario pedir una segunda prórroga al Congreso. Podemos sacar la Constitución nueva el 4 de julio, pero va a ser a costa de sacrificar algunos componentes, como la participación de las comunidades”.

Otros convencionales, en tanto, han recalcado que hay que cumplir con los plazos. Y, en este contexto, algunos parlamentarios en ejercicio y electos que ejercerán el próximo año plantean sus posturas. El presidente de la UDI, Javier Macaya, quien desde marzo asumirá como senador, está en contra de una extensión y no la apoyaría. “Creo que se deben agotar todos los esfuerzos para cumplir el cronograma que la propia Convención se dio conforme a la Constitución y abocarse a los temas importantes y de fondo de manera urgente, dejando de lado señales qué pueden ser percibidas como pérdida de tiempo, como la que se vio ayer con la elección del presidente”, dice.

El secretario general de RN, Diego Schalper, en tanto, plantea calma a la discusión y afirma que le parece “un debate prematuro”. Como sea, Desbordes, quien si bien no tendrá voto en el Congreso, sostiene que, “en principio, creo que no debería haber nueva prórroga. En el acuerdo se estableció un plazo de trabajo y una prórroga y en ese periodo se debería enmarcar su trabajo. Creo que la Constituyente debe ceñirse al marco que se le dio”.

La electa senadora del mismo partido María José Gatica agrega que “estamos viviendo un momento de demasiada sensibilidad social. Las chilenas y chilenos quieren tener una nueva Constitución en los plazos establecidos y la Convención tiene una responsabilidad moral de hacerlo”.

El diputado Evópoli Francisco Undurraga, por su parte, sostiene que “una vez que se produzca el tema consultado, y dadas las razones que ellos expongan, uno verá y analizará en su mérito si corresponde o no. En todo caso, creo que hoy día no corresponde ese debate”.

Los análisis

Si bien todavía los análisis son incipientes, dicen en Chile Vamos, algunos ya delinean puntos complejos y sacan cálculos. Dentro de los que transmiten que estar a favor de una posible extensión podría ser conveniente debido a que, de lo contrario, se podría acusar al bloque de obstruir el proceso y que se instale que siempre estuvieron por rechazar una nueva Carta Magna.

De hecho, en el actual oficialismo varios transmiten que hay sectores de la UDI y del Partido Republicano que ya se están preparando, sea cual sea el escenario, a llamar a rechazar en el plebiscito.

Asimismo, en la centroderecha, además, transmiten que lo que vaya sucediendo con la Convención también puede repercutir en el futuro gobierno de Gabriel Boric. Así, algunos creen que conviene prorrogar el periodo de la instancia, porque entre más tiempo pase, más cuestionamientos surgirán y el plebiscito de salida se haría luego de que pasen los primeros meses de la administración de Boric que, agregan, son siempre conocidos por ser “una luna de miel”, es decir, más tranquilos. Otros, en tanto, afirman que el efecto sería contrario.

Como sea, son varios los análisis que se hacen en el sector. Otro de ellos es que algunos senadores han visto con preocupación la intención de grupos de constituyentes de instaurar un sistema unicameral en Chile, eliminando el Senado.

Por otro lado, en la oposición tampoco hay una postura unánime. Algunos senadores electos también plantean sus reparos. Uno de ellos fue Matías Walker (DC), quien consultado si es que debiera extenderse el plazo más allá de los 12 meses, sostiene que “no estoy de acuerdo, desincentiva los acuerdos, genera más incertidumbre y le resta poder a un presidente tremendamente legitimado por la ciudadanía, pues traslada el poder a la Convención”.

El independiente Karim Bianchi, por su lado, también mostró su desacuerdo, afirmando que “la lucha de poderes y egos adentro ha sido desmedida y no muy lejana a la vieja política. Más tiempo la pregunta es, ¿para qué?, ¿para seguir con las mismas prácticas? Han demostrado que no hay nada significativo hasta el momento. No vale la pena más tiempo, sino que apuren el proceso. Con este nivel constituyente y este nivel de trabajo yo soy contrario a extenderlo”.

A favor, en tanto, se mostró Fidel Espinoza (PS), afirmando que “queremos una nueva Constitución que sea bien hecha. Tener que prorrogar por seis o 12 meses más yo estoy plenamente de acuerdo en que eso sea así. No obstante, los constituyentes tienen que saber que eso debe ir en la línea de ponerles limitaciones futuras a posibles elecciones, porque como ellos establecieron, la Convención debe estar muy alejada de los procesos eleccionarios futuros”.

A nivel de constituyentes, en la centroderecha varios convencionales se oponen a la idea de extender la instancia. Uno de ellos es Arturo Zúñiga, quien dijo que “de ninguna forma se puede ampliar el plazo. La ciudadanía votó en un plebiscito y eligió a sus convencionales bajo reglas definidas que nosotros debemos respetar. Si el despilfarro de tiempo se mantiene y no se alcanza a proponer un texto en seis meses más, se debe buscar otro mecanismo para tener una nueva Constitución”.

En la misma postura está el RN Luis Mayol, quien asegura que “plantear más plazo no tiene ni un sentido. La Constitución ha fijado cuáles son los plazos y las consecuencias”, afirmando que si no se llega a cumplir el plazo “habrá que ponernos de acuerdo para hacer reformas, pero las reglas hay que respetarlas”.

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