Bashar Assad: ¿Llegó la hora del fin del aislamiento de Siria?

El Presidente sirio Bashar Assad, saluda a sus partidarios en un colegio electoral durante las elecciones presidenciales en la ciudad de Douma, en la región oriental de Guta, cerca de la capital siria Damasco, Siria, el miércoles 26 de mayo de 2021. Foto: AP

El Presidente sirio ha surgido como una figura importante para la estabilidad de MedioOriente. Recientemente, participó de un acuerdo para que el gas que se envía a Líbano pase por su país.




Tras poco más de 10 años de permanecer en el aislamiento internacional por el conflicto en su país, el Presidente de Siria, Bashar Assad -que en mayo fue reelegido con el 95% de los votos- está resurgiendo como un aliado para recomponer las relaciones y los equilibrios en Medio Oriente. Esto gracias al acuerdo del 8 de septiembre pasado, en el que los ministros de Energía de Jordania, Siria, Líbano y Egipto -reunidos en Amman- pactaron que las autoridades libanesas, cuyo país está lidiando con una grave crisis política y financiera que ha provocado un corte de energía casi total, importarían gas egipcio y electricidad jordana a través justamente de Siria.

El plan cuenta con el apoyo del gobierno de Jordania y de la embajadora de Estados Unidos en Líbano, Dorothy Shea. Washington ve las exportaciones jordanas como una forma de contrarrestar la influencia iraní en Líbano. El 19 de agosto, el líder del grupo libanés Hizbulá, Hassan Nasrallah, dijo que su aliado, Irán, estaba enviando cargamentos de combustible para ayudar a Beirut a capear su crisis energética. El mismo día, Shea anunció que Estados Unidos estaba hablando con Egipto y Jordania sobre diferentes soluciones a la crisis energética libanesa.

Al comienzo del conflicto sirio en 2011, Jordania apoyó a los manifestantes antigubernamentales que querían derrocar al régimen de Assad. En aquel entonces, el rey Abdullah II de Jordania fue el primer líder árabe en pedir al presidente sirio que dimitiera pacíficamente. Sin embargo, ahora pareciera que las actitudes han cambiado.

Un hombre sirio pasa junto a un retrato gigante del Presidente Bashar Assad en la plaza Umawiyin en la capital de Siria, Damasco. Foto: AFP

“En lugar de ser el epicentro de la desaparición de Medio Oriente, Siria se ha convertido en un punto focal de los planes para restaurar la estabilidad posterior a la Primavera Árabe. Durante los últimos 12 meses, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita han enviado funcionarios a la capital siria para reunirse con sus jefes de espionaje. Egipto y Qatar también han hecho propuestas. Jordania, mientras tanto, ha implorado a Estados Unidos que ayude con la reintegración de Siria y sugirió que está en la mejor posición para ayudar”, escribió el periodista Martin Chulov en el diario británico The Guardian.

En todo caso, la participación de Damasco en el plan energético para Líbano ha despertado la alarma en algunos actores.Esto porque el gobierno del Presidente estadounidense Joe Biden corre el riesgo de impulsar el objetivo de Rusia y Siria de restablecer el gobierno de Assad en Medio Oriente, al tiempo que obtiene concesiones limitadas en seguridad y frentes políticos en el proceso.

“Los rusos quieren el reconocimiento de lo que ven como su victoria militar en Siria, pero saben que no pueden promocionarlo como un éxito”, dijo a Middle East Eye James Jeffrey, exrepresentante especial de Estados Unidos para Siria. “Para hacer eso, necesitan la rehabilitación de Assad diplomáticamente, necesitan alivio de las sanciones y necesitan un programa de reconstrucción masivo”, agregó.

Rusia intervino en el conflicto sirio en 2015 y su apoyo aéreo ayudó a cambiar el rumbo de la guerra, lo que permitió a Assad recuperar casi el 70% del territorio que había perdido ante los rebeldes tras el levantamiento de la Primavera Árabe de 2011. Desde entonces, se ha atrincherado en el país y ha tratado de utilizar su posición en Siria para extender su influencia en Medio Oriente, según los analistas.

El Presidente ruso Vladimir Putin asiste a una reunión con su par sirio Bashar Assad en el Kremlin en Moscú, Rusia, el 13 de septiembre de 2021. Foto: Reuters

Las últimas semanas han visto un repunte en la diplomacia entre funcionarios rusos y estadounidenses. Brett McGurk, coordinador de la Casa Blanca para Medio Oriente y África del Norte, se reunió con sus homólogos rusos en Ginebra para discutir el acuerdo de gas libanés y las sanciones de Estados Unidos impuestas a Siria.

En este contexto, algunas de las sanciones conocidas como la Ley César , que llevan el nombre del fotógrafo militar sirio que desertó con 53.000 fotografías que documentan la tortura y el asesinato por parte del gobierno de Assad, podrían modificarse para hacer frente a los transportes de combustible, dijo la embajadora Shea.

Pero no todos se encuentran optimistas. “Creo que llamarlo ‘rehabilitación diplomática’ va demasiado lejos”, dijo Julien Barnes-Dacey, director del programa de Medio Oriente y África del Norte en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, a la cadena alemana Deutsche Welle. Sin embargo, admitió que “una especie de reintegración regional ha estado ocurriendo desde hace un tiempo”.

Y es que si bien Siria fue suspendida de la Liga Árabe en 2011, ya desde diciembre de 2018, los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein reabrieron embajadas en la capital siria, Damasco. En octubre del año pasado, Omán volvió a nombrar a su embajador en Siria y, en abril de este año, los ministros de Energía sirio e iraquí se reunieron para discutir la cooperación. En mayo, Arabia Saudita aparentemente mantuvo conversaciones sobre la reapertura de su embajada también.

“En general, los gobiernos de la región han aceptado que Assad ha sobrevivido y que permanecerá (en el poder) durante algún tiempo”, explicó Barnes-Dacey. “Así que es de su propio interés normalizar los lazos con Siria. Hay cuestiones económicas y energéticas que juegan en beneficio de todos”, añadió el experto en Siria en la entrevista con Deutsche Welle.

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