Por Ricardo OlavePor qué la sífilis y la gonorrea están encendiendo las alarmas sanitarias en Chile
Pese a contar con diagnósticos eficaces y tratamientos disponibles, ambas patologías muestran un crecimiento sostenido durante la última década. Los adultos jóvenes están concentrando gran parte de los casos, aunque los especialistas observan con preocupación el avance entre mayores de 60.

“Estamos frente a una señal epidemiológica sostenida y no ante un incremento aislado de un año”, advierte María Jesús Hald, epidemióloga de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello (UNAB), para referirse a las últimas cifras entregadas por el Ministerio de Salud respecto de las notificaciones por casos de sífilis y gonorrea: dos infecciones bacterianas de transmisión sexual (ITS) que han aumentado de manera sostenida entre los chilenos en los últimos años.
En 2025, la sífilis –la ITS con más notificaciones en el país– alcanzó una tasa de 55,2 casos por cada 100 mil habitantes: una proporción 2,4 veces mayor de los que había en 2016. En el caso de la gonorrea, la tasa aumentó cerca de 2,5 veces frente a 2021, período que el país se encontraba enfrentando el COVID-19, por lo que se dificultaron los procesos de detección.

“Estas enfermedades nunca desaparecieron: lo que estamos observando es una intensificación de su transmisión”, agrega María Jesús Hald ante un panorama que preocupa a los especialistas, por los grupos etarios que están sufriendo sus consecuencias: personas entre 20 y 39 años y los mayores de 60.
Fernanda Cabrera, enfermera-matrona de APROFA, organización con más de seis décadas de trabajo en derechos sexuales y reproductivos en Chile, explica que el aumento de la sífilis y la gonorrea, y de las ITS en general, “refleja un desafío sanitario que impacta a personas jóvenes y adultas por igual”.
Las razones del aumento
Durante las últimas décadas, los organismos de salud han privilegiado el concepto de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) por sobre el de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). La razón: una persona puede ser portadora de la infección por muchos años sin presentar síntomas ni desarrollar una enfermedad.
Para la académica UNAB María Jesús Hald, el aumento de estas ITS obliga a hacerse una importante pregunta de fondo: ¿qué está ocurriendo con la percepción de riesgo, con la educación sexual, con el acceso al diagnóstico y con la capacidad de interrumpir las cadenas de transmisión?
Fernanda Cabrera, de APROFA, menciona algunos de los “nudos críticos” que explican este escenario. Primero están los cambios en las conductas y sexuales, como el interés por las relaciones consensuadas no monógamas, que impulsan a muchas personas a tener una mayor cantidad de parejas con las que no siempre se utiliza la protección adecuada.
También está la baja percepción de riesgo, ya que como existen tratamientos muy efectivos y económicos para tratarlas –la penicilina, por ejemplo, se utiliza con éxito para la sífilis desde hace más de 80 años– las personas las perciben como enfermedades menores, aunque están lejos de serlo.
Una sífilis no tratada, por ejemplo, puede desencadenarse hasta 30 años después de adquirida la infección, con consecuencias que van desde lesiones en la piel, órganos y huesos hasta daño coronario, demencia, derrames cerebrales, ceguera y sordera; de ahí la importancia del tratamiento precoz. Por otro lado, la gonorrea, que se presenta en forma de infecciones vaginales, en el recto o incluso en la garganta, puede llegar a causar infertilidad y dolores pélvicos crónicos.

Según un estudio publicado en Scientific Reports con datos de la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX 2022–2023), sólo el 23% de los chilenos sexualmente activos declara usar condón de manera consistente, y apenas el 17% se ha realizado un examen de VIH u otras infecciones de transmisión sexual (ITS) durante el último año.
Para María Jesús Hald hay otro punto relevante que influye en el aumento de casos: tanto la sífilis como la gonorrea pueden transmitirse desde personas que presentan síntomas invisibles o ninguno. Por eso, “esperar a que aparezcan síntomas para testear es una estrategia insuficiente en poblaciones de mayor riesgo”, afirma.
El doctor Francisco Rojas, ginecólogo obstetra del Hospital Clínico Regional de Concepción, pone énfasis en esa aseveración: “Hoy están más disponibles los exámenes, hay más oferta y acceso”, explica, por lo que el llamado debiera ser a realizarse pruebas regularmente.

La incorporación de pruebas moleculares (PCR) y test rápidos ha permitido diagnosticar infecciones que antes pasaban inadvertidas. “Es positivo, porque estamos llegando a una proporción más real de la población, pero también la gente está más expuesta”, matiza.
¿Quiénes están siendo afectados?
Las ITS siguen concentradas comúnmente en adultos jóvenes, aunque se está produciendo un cambio en la distribución por edades. En sífilis, cerca del 85% de los casos ocurren entre los 20 y 39 años, mientras que en gonorrea la población es todavía más joven, entre los 20 y 29 años.
Uno de los fenómenos epidemiológicos de los últimos años es el aumento de las ITS en personas mayores. En hombres de 60 años y más, por ejemplo, la tasa de gonorrea aumentó desde aproximadamente 3,9 por 100 mil en 2021, hasta 11,6 por 100 mil en 2025. En las mujeres de 60 años, en tanto, los casos notificados de sífilis se duplicaron en cuatro años: de 14,4 en 2021 a 28,8 por cada 100 mil habitantes en 2025.
“Esto nos obliga a revisar nuestros propios sesgos”, dice la epidemióloga María Jesús Hald en relación a las campañas de prevención que apuntan principalmente a escolares y adultos jóvenes, sin considerar que estas enfermedades están aumentando de manera crítica en personas de mayor edad.
Este es un punto que comparte el doctor Francisco Rojas, profesor de la Universidad de Concepción: las personas sobre los 60 años siguen teniendo vida sexual, pero, al no estar expuestas al embarazo, cuestionan el uso de preservativo.
“Estos grupos se exponen mucho más a ITS, pero no se realizan campañas para que los adultos mayores usen preservativo o se hagan testeos: todo se enfoca en la población joven”, comenta.
¿Cómo avanzar en mayor prevención?
Para Fernanda Cabrera, de APROFA, uno de los principales problemas está precisamente en la necesidad de avanzar hacia una Educación Integral de la Sexualidad a toda edad.
“Existe una brecha educativa que ha permitido que continúen circulando mitos peligrosos, como creer que en una relación exclusiva no es necesario el uso de barreras o el testeo rutinario, o también que el uso del condón afecta significativamente el placer, entre otras”, afirma.
Para el doctor Francisco Rojas, una forma de enfrentar esa barrera podría ser normalizar el testeo de ITS dentro de la atención médica habitual, de la misma forma en que se realizan otros exámenes básicos. En su práctica, explica, procura incorporarlos incluso cuando la persona llega por otro motivo.

“A todos mis pacientes en sus controles les voy a pedir unos exámenes rutinarios”, cuenta Rojas. Y cuando un paciente pregunta por qué incluir VIH o sífilis, su respuesta es que “esto es parte del chequeo que todos los adultos nos deberíamos hacer al menos una vez al año”.
El objetivo, plantea, es quitarle excepcionalidad a la conversación sobre sexualidad y convertirla en parte de la atención sanitaria cotidiana, sobre todo al considerar que la gonorrea ha generado resistencia a los antibióticos.
“Este probablemente es el aspecto que más me preocupa desde una perspectiva microbiológica y de salud pública”, advierte María Jesús Hald. La Neisseria gonorrhoeae, explica, “tiene una extraordinaria capacidad para desarrollar resistencia antimicrobiana” y a lo largo de las últimas décadas se han ido perdiendo antibióticos que antes resultaban efectivos.
Los datos del Instituto de Salud Pública muestran, por ejemplo, que entre 2010 y 2022 la resistencia a ciprofloxacino pasó de 31% a 73%. Sin embargo, la especialista hace una precisión importante: “No corresponde afirmar que Chile tenga actualmente una epidemia de ‘gonorrea incurable’”. En esa serie nacional, el 100% de las cepas estudiadas permanecía aún sensible a ceftriaxona y cefixima.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE


















