Por Ricardo OlaveMedicamentos, alcohol y Fiestas Patrias: las combinaciones que pueden poner en riesgo la salud
En un país donde entre el 85% y 90% de las personas se automedica, las celebraciones dieciocheras pueden volverse un escenario especialmente complejo. Especialistas explican por qué algunos tratamientos pueden alterar sus efectos al interactuar con bebidas alcohólicas y qué precauciones tomar durante estos días.

Pocas horas nos separan del 18 y 19 de septiembre. En las casas no faltarán las comidas, ni tampoco bebidas como terremotos, piscolas, vinos o cervezas. Cada vaso es una historia diferente, pero todos conocemos a alguien que bebe alcohol aun cuando toma clonazepam por las noches o medicamentos para la presión, y también a alguien que, antes de empezar a compartir, se toma un omeprazol para “proteger” el estómago.
Es popularmente conocido que alcohol y medicamentos no son una buena combinación. Especialmente en Chile, uno de los países con más automedicación: entre 85% y 90% de las personas consume varios sin prescripción médica.
El doctor Mauricio Muñoz, director de Química y Farmacia en la Universidad Andrés Bello - sede Concepción, es enfático en señalar que siempre existe un riesgo inherente con un fármaco al interactuar tanto con otros medicamentos como con alimentos, ya que modifica de distintas formas su efecto. “Mezclar un tratamiento con alcohol sólo agrega un riesgo para la salud del paciente”, resume.
A partir de las advertencias de los especialistas, proponemos un semáforo orientativo para ordenar los principales riesgos:
LUZ ROJA
Aquí se ubican todos los medicamentos que, consumidos con alcohol, pueden comprometer la conciencia y la respiración, ya que deprimen el sistema nervioso central:
- Clonazepam
- Alprazolam
- Otras benzodiacepinas
- Medicamentos para dormir
- Algunos antipsicóticos sedantes
- Tramadol
- Codeína
- Oxicodona
- Otros depresores del sistema nervioso central
Consumir alcohol mientras se toman estos fármacos, explica Cynthia Zavala, psiquiatra y directora de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, podría potenciar sus efectos y producir mucho sueño, desorientación, caídas, conductas de riesgo, pérdida de conciencia e incluso olvido de las cosas que se hicieron, lo que, además, expone a la persona a distintos riesgos.

La doctora Zavala apunta que muchas veces las personas pueden pensar que están bien o no darse cuenta completamente de cuál es el nivel de compromiso de sus capacidades. “Si se ha consumido alcohol o un medicamento que produce somnolencia, no se debe conducir ni realizar actividades que requieran atención y coordinación”, advierte.
También tienen LUZ ROJA estos medicamentos:
- Fármacos para la presión arterial
- Metronidazol
- Antibióticos y antiparasitarios
La doctora Jessica Zúñiga, académica de la Universidad de Talca, explica que, en la práctica clínica, un paciente en tratamiento para la hipertensión arterial no debería consumir alcohol.
Lo mismo ocurre con antibióticos y antiparasitarios como el metronidazol. “La mezcla con alcohol desencadena una reacción adversa muy desagradable conocida como ‘efecto disulfiram’”, dice Zúñiga, en relación al nombre de la droga que precisamente se utiliza en aquellas personas que buscan cesar su adicción al alcohol, y que provoca enrojecimiento facial y de la piel, palpitaciones y taquicardia, dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos, sudoración, dificultad para respirar, sensación de ansiedad o malestar general y, en casos severos, hipotensión, dolor torácico o arritmias.
¿Es seguro suspender el consumo de estos medicamentos para poder consumir alcohol?
No, dice la doctora Cynthia Zavala. Además, advierte: algunos fármacos permanecen en el organismo más de 24 horas. La suspensión brusca, además, puede provocar rebote de ansiedad, insomnio, alteraciones anímicas u otros síntomas. Tampoco es recomendable tomar dosis adicionales para “compensar” una omisión.
LUZ “NARANJA”
Incluye medicamentos que pueden aumentar el riesgo de sangrado, daño gastrointestinal o problemas renales:
- Ibuprofeno
- Naproxeno
- Aspirina
- Diclofenaco
- Otros antiinflamatorios no esteroidales (AINES)
Estos fármacos están en “luz naranja” porque su daño depende de la dosis, de cuánto alcohol se consuma y de las características de la persona. La indicación es procurar no combinarlos directamente con alcohol para evitar irritación gástrica u otras complicaciones.
Para el Dr. Luis Rojas, académico de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica, uno de los principales errores es pensar que basta con conocer el nombre del medicamento para determinar si existe riesgo: también importan la dosis, la frecuencia de uso, el momento de la última toma y las características de cada persona. Una precaución que adquiere especial importancia en quienes utilizan tratamientos anticoagulantes, donde el consumo de alcohol puede modificar el riesgo de sangrado, explica.
En el peor de los casos, dice el académico UNAB Mauricio Muñoz, pueden irritar la mucosa gástrica y aumentar el riesgo de sangrado digestivo. “No es una combinación que deba tomarse como trivial”, plantea.

Muchos están acostumbrados a tomar un “protector gástrico” antes de beber, lo que, según el gastroenterólogo Freddy Squella, es un error: “Medicamentos como el omeprazol disminuyen la producción de ácido del estómago, pero no protegen al organismo de los efectos del alcohol”.
La combinación con antiinflamatorios eleva el riesgo en personas con antecedentes de úlceras, problemas gástricos, deshidratación, vómitos o enfermedad renal. En Fiestas Patrias, la deshidratación y los episodios de vómitos pueden agravar el problema.
LUZ AMARILLA
Incluye todos aquellos fármacos que deben consumirse con cautela si se va a beber alcohol:
- Paracetamol
- Antihistamínicos sedantes
- Antigripales
- Algunos medicamentos para el resfrío
- Otros analgésicos de venta libre
Hay fármacos que, en una persona sana que bebe una cantidad pequeña de alcohol, no provocan una interacción clínicamente relevante, pero eso de ninguna manera equivale a recomendar mezclarlos.
La doctora Jessica Zúñiga explica, por ejemplo, que el paracetamol es un fármaco hepatotóxico, que puede provocar daño al hígado cuando se consume en grandes cantidades, por lo que requiere mucha precaución y moderación al mezclarlo con alcohol. “Nunca a dosis altas y siempre espaciando su consumo”, precisa. Lo recomendado es no tomar más de 3 a 4 gramos por día.
LUZ VERDE
No existe ningún medicamento que sea inocuo ante el consumo del alcohol; sin embargo, hay algunos que permiten sobrellevar las molestas consecuencias luego de una noche de celebración:
- Ibuprofeno o naproxeno para el dolor de cabeza. Se desaconseja el paracetamol porque puede potenciar el efecto negativo del alcohol en el hígado.
- Antieméticos de venta libre para las náuseas
- Sales de rehidratación para reponer electrolitos
- Antiácidos
“El agua, el descanso y la alimentación pueden ayudar a aliviar algunos síntomas, pero es el tiempo el que permite que el cuerpo metabolice el alcohol. Beber nuevamente para ´pasar la caña’, en cambio, solo prolonga el problema”, advierte el doctor Mauricio Muñoz.

Además, no todos los analgésicos son adecuados después de beber: su conveniencia dependerá de cuánto alcohol se consumió, de cuánto tiempo ha pasado y de los medicamentos que la persona ya haya tomado.
BONUS TRACK: ¿qué pasa con el alcohol y las píldoras anticonceptivas?
El alcohol no anula directamente la eficacia de los anticonceptivos hormonales. A pesar de eso, un consumo excesivo puede provocar vómitos, dificultar la absorción de una píldora o favorecer olvidos en la toma, explica la doctora Catalina Hitschfeld, especialista en medicina reproductiva e infertilidad. “Si una mujer presenta vómitos por una ingesta importante de alcohol puede perder el efecto de los anticonceptivos”, ejemplifica.
Si se pierde la absorción o el hábito del tratamiento, el riesgo directo es un embarazo no planificado.
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