LT Board

Por qué el aumento del consumo de cocaína en escolares preocupa a los especialistas

Si bien es cierto el porcentaje de uso de esta droga aún es minoritario entre los adolescentes, los resultados del último Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar “presentan algunos de los niveles más altos de consumo de cocaína en la región”, advierte el académico UNAB Juan Videla. El gran problema es que la cocaína tiene un alto potencial adictivo, y una proporción importante puede desarrollar rápidamente un uso problemático.

Por qué el aumento del consumo de cocaína en escolares preocupa a los especialistas

Cristián vive en San Joaquín y actualmente se encuentra en rehabilitación por consumo problemático de cocaína. Hoy tiene 51 años, pero su historia con las adicciones comenzó a las 12, cuando empezó a tomar alcohol. La cocaína llegaría después, luego de la marihuana, la pasta base y otras sustancias. “Uno siempre quiere seguir sintiendo más dopamina y va aumentando el consumo”, relata.

Su historia, por cierto, no representa a la mayoría de los consumidores de cocaína chilenos, pero es el ejemplo de una realidad que los especialistas buscan evitar: un primer consumo a temprana edad, que con el paso de los años puede incorporar nuevas sustancias y transformarse en un problema de mayor complejidad.

En el mapa nacional, esta droga pasó a ser la principal sustancia asociada a los ingresos a tratamiento en Chile (30,9%), desplazando al alcohol (28,0%). Así, en 2025, se registraron 19.561 adultos recibiendo tratamiento, según datos entregados por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA).

De esa cifra, un 68,5% son hombres –con una edad promedio de inicio en el consumo de 19 años– y un 31,5% mujeres, con un promedio de inicio a los 21.

La preocupación aparece con mayor nitidez cuando la mirada se concentra en los adolescentes. El 15° Estudio Nacional de Drogas en Población Escolar (ENPE 2023-2024) –investigación bienal aplicada a estudiantes de octavo básico a cuarto medio, cuyos resultados se entregaron el año pasado– muestra un repunte del consumo de cocaína respecto de la encuesta anterior: pasó de 1,9% en 2021 a 2,5% en 2023, una cifra que los especialistas interpretan como un “rebote” post-pandemia.

A modo de referencia, a nivel continental, Chile está en el top del consumo de cocaína en escolares, junto con Colombia y Canadá.

Además, el estudio identificó un aumento en las escolares mujeres que aseguran haber utilizado esta droga, y un incremento de los casos que han comenzado a más temprana edad.

Según el ENPE, el inicio promedio se ubica en torno a los 14 años. El gran problema es que la cocaína tiene un alto potencial adictivo, y una proporción importante puede desarrollar un uso problemático, explica Carlos Ibáñez, médico psiquiatra y director del Centro de Adicciones de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

"Muchas veces las encuestas no logran dimensionar otros aspectos, como la posibilidad de que ese consumo temprano, ligado a lo recreacional o a la experimentación, pase a ser de dependencia", advierte Ana Luisa Jouanne.

Desde la Corporación La Esperanza, que trabaja con personas con consumo problemático, la alerta apunta precisamente al inicio precoz. En los antecedentes compartidos para este reportaje, Ana Luisa Jouanne, su directora ejecutiva, muestra la realidad de quienes llegan a este centro: “Nuestros niños parten antes: quienes se están rehabilitando, en un porcentaje importante, tienen entre 12 a 13 años de edad con policonsumo de alcohol, marihuana y muy rápido con pasta base o cera, lo que es dramático”, expresa.

Otro punto que advierte Jouanne es que la ENPE sólo muestra la realidad de niños y niñas escolarizados, dejando fuera a aquellos que no están en el sistema, en donde este problema se muestra aún más crítico. Además, “muchas veces las encuestas no logran dimensionar otros aspectos, como la posibilidad de que ese consumo temprano, ligado a lo recreacional o a la experimentación, pase a ser de dependencia. Hay daños que se van a producir y que son permanentes”, enfatiza.

Una realidad que ratifica Esteban Pizarro, jefe de Estudios de Senda: cuando se trata de sustancias de baja prevalencia, las encuestas tienen limitaciones para caracterizar a quienes consumen y, por lo tanto, son una población que corre el riesgo de quedar invisibilizada.

¿Qué le pasa a un adolescente que consume?

Juan Videla, máster en Salud Mental y académico de Escuela de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, afirma que uno de los principales motivos de preocupación hoy respecto de la cocaína es que el primer contacto con esta droga está ocurriendo en una etapa crucial del desarrollo humano.

Durante la adolescencia, explica, el cerebro todavía se encuentra en proceso de maduración, especialmente en aquellas áreas vinculadas con el control de los impulsos y la toma de decisiones.

“La cocaína altera los circuitos cerebrales encargados del placer, la motivación y el autocontrol”, señala. El consumo frecuente, por lo tanto, puede afectar la memoria, la atención, el aprendizaje y la regulación emocional, mientras que un consumo intenso y prolongado puede dejar secuelas persistentes.

"Durante la adolescencia, el cerebro todavía se encuentra en proceso de maduración, especialmente en aquellas áreas vinculadas con el control de los impulsos y la toma de decisiones", dice el académico UNAB Juan Videla. CLAUDIO REYES

“En Chile, además, los escolares presentan algunos de los niveles más altos de consumo de cocaína en la región”, plantea el académico UNAB. Este inicio temprano suele estar relacionado con factores como vulnerabilidad social, dificultades familiares, problemas de salud mental y exposición a entornos donde el consumo se ha normalizado.

El psiquiatra y académico de la Universidad de Chile Carlos Ibáñez añade que el problema también está en aquello que el adolescente deja de hacer a medida que la cocaína comienza a ocupar un lugar central en su vida.

Ibáñez advierte que, cuando el consumo desplaza la atención en clases, el aprendizaje, las actividades recreativas, el deporte y los vínculos protectores, también puede repercutir en el desarrollo cerebral. “Eso tiene toda una traducción a nivel del cerebro y de sus conexiones cerebrales”, complementa.

Desde la experiencia en rehabilitación, Ana Luisa Jouanne señala que muchos de los adolescentes con consumos tempranos han presentado alteraciones cognitivas y psicológicas. Esto pudo ser confirmado tras una evaluación de la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (COMPIN), que determinó que un 95% de los jóvenes atendidos en sus centros presentaba algún grado de discapacidad.

Jouanne precisa que, en algunos casos, estas alteraciones pueden ser transitorias, mientras que en otros permanecen en el tiempo, y afectan mucho más a mujeres que a hombres.

Policonsumo y prevención

Una de las características que aparece entre quienes desarrollan patrones problemáticos es la incorporación de distintas sustancias a lo largo del tiempo. Esteban Pizarro, de SENDA, afirma que entre quienes usan cocaína es frecuente su combinación con otras drogas.

A esto se suma un mercado que se ha diversificado. En los últimos años, la irrupción de ketamina, tusi y otras drogas sintéticas ha ampliado la oferta, mientras que SENDA ha detectado cocaína como adulterante en algunas muestras incautadas de compuestos comercializados como tusi.

El SENDA ha detectado cocaína como adulterante en algunas muestras incautadas de compuestos comercializados como tusi.

La historia de Cristian, hoy de 51 años, permite observar precisamente esa progresión. Pasó varios años sobrio en Argentina, donde formó una familia y llevó una vida normal. Fue tras la muerte de su madre y su regreso al país cuando volvió a consumir y comenzó a buscar otros estupefacientes.

Hoy, internado y con esperanzas de poder alcanzar estabilidad en su vida, manifiesta que una de las claves de la rehabilitación está precisamente en modificar las conductas que acompañan al consumo. “No se trata solamente de tener ganas de dejar la droga: uno tiene que cambiar sus conductas y adquirir herramientas diariamente”, dice.

Para el académico de la UNAB Juan Videla, la respuesta frente a estos casos debe comenzar antes de que el consumo se consolide. La prevención requiere actuar sobre condiciones como la salud mental o la vulnerabilidad social, además de informar sobre los riesgos de las sustancias.

No todos los adolescentes que prueban cocaína desarrollarán un consumo problemático, dice el experto, pero entre quienes comienzan temprano existe mayor posibilidad de desarrollar cuadros más complejos. Sólo el detectar a tiempo puede generar un antes y un después para evitar que una adicción se convierta en algo mayúsculo.

Más sobre:LT BoardSalud BoardPolíticas públicas Boardcocaínaescolaresbranded-ltboard

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE