Kiev: una ciudad a oscuras que se adaptó a la guerra
En medio de los preparativos para un invierno que se espera crudo, Rusia ha aumentado los ataques contra la infraestructura energética de Ucrania. En la capital del país, la ciudadanía se ilumina con velas e incluso ya distinguen los distintos tipos de drones que destruyen edificios residenciales. La guerra pareciera que está lejos de acabar, pese a la diplomacia de Donald Trump.
De día somos Mónaco, pero de noche somos Afganistán”. Esa es la “broma” que repiten muchos jóvenes en Kiev para describir la situación a la que se han visto enfrentados en el último mes, producto de los constantes apagones que afectan a la capital ucraniana, sumado a la caída de la temperatura y los crecientes ataques con misiles y drones en el marco del conflicto con Rusia.
“A medida que vivimos otro año de la guerra, nos hemos ido adaptando, las oficinas tienen generadores y también los negocios, pero no así las casas o los departamentos. Ahora tenemos cerca de cuatro horas de electricidad al día, así que cuando vamos a trabajar nos llevamos nuestros desayunos y comida, y estamos muchas horas allá, porque así tenemos luz”, cuenta Olga, que trabaja en el centro de Kiev.
“La gente se ha ido preparando porque han aumentado los ataques a la infraestructura crítica, así que han comprado velas, generadores y siempre tenemos cargado nuestro celular”, añade.
La descripción de Olga -obtenida por La Tercera gracias una invitación cursada por el Ministerio de RR.EE. de Ucrania para visitar una serie de ciudades ucranianas- se explica por la campaña que Moscú ha dirigido contra la infraestructura energética, especialmente la producción de electricidad y una red eléctrica que lucha por suministrar energía a millones de ucranianos, lo que ha dejado fuera de servicio a gran parte de los proveedores de energía del país. En este contexto, las autoridades advirtieron que a partir del 21 de diciembre Ucrania podría estar atravesando su invierno más crudo desde la invasión rusa a gran escala de febrero de 2022.
Por este motivo, el suministro eléctrico se redujo en la mayoría de las regiones, las que se han ido adecuando a esta situación. “El motivo de la introducción de restricciones son las consecuencias de los ataques masivos con misiles y drones rusos a las instalaciones energéticas”, dijo la compañía el mes pasado. “Es difícil recordar un número tan grande de ataques directos a instalaciones energéticas desde el comienzo de la invasión”, señaló la ministra de Energía de Ucrania, Svitlana Hrynchuk, a los medios de comunicación locales.
“La situación es complicada, porque esto desmoraliza mucho, lo que se suma a que existe cansancio. Para quienes tienen hijos pequeños es mucho peor, deben planificar bien su día. Creo que este será un invierno muy difícil, pero los ucranianos ya nos hemos acostumbrado a la adversidad”, comenta Ana, que es investigadora en una universidad.
“Desastre tecnológico”
En Kiev, el fuerte zumbido de los generadores se ha convertido en un acompañante constante en las calles, incluso el ruido -algunos aseguran- se confunde con los drones Shahed. Aparecen frente a cafeterías, tiendas y bloques de departamentos, a menudo activados minutos después de que los ataques corten el suministro eléctrico. Incluso, en la Plaza de la Independencia, conocida como Maidan, hay generadores enormes que suministran a las tiendas que están en el subterráneo. Las calles están más oscuras y las decoraciones navideñas aún no se encienden, mientras que las luces de los parques son tenues.
A pesar del fuerte impacto que han tenido los apagones y los ataques, los ucranianos se han equipado con bancos de energía y a menudo deben iluminarse con velas. De hecho, es común ver bares y restaurantes iluminados de esa forma, o personas practicando deporte con velas. Incluso las clases muchas veces se hacen de la misma manera.
Los expertos han afirmado que los ataques a la infraestructura energética han puesto a Ucrania en riesgo de sufrir cortes de calefacción antes del invierno. Rusia ha atacado la red eléctrica y de calefacción durante sus casi cuatro años de invasión, destruyendo gran parte de la infraestructura civil clave.
El Ministerio de Energía de Ucrania dijo en octubre que la capacidad de generación era de alrededor de 17,6 gigavatios (GW), lo que es menos de la mitad de los 38 GW de antes de que estallara la guerra en 2022. Y un invierno frío, que se espera este año, podría situar las necesidades de consumo en alrededor de 18 GW. De hecho, las temperaturas ya alcanzan los 4 grados como máxima.
“Los que vivimos en departamentos más antiguos tenemos gas para la calefacción, pero eso no le ocurre a todo el mundo. Los más nuevos utilizan la electricidad y eso ha sido muy complicado para ellos. Muchas personas compran una batería de almacenamiento con inversor para tener siempre electricidad. O también un generador que se pone en los balcones, por el ruido que genera”, cuenta Olga.
Incluso antes de que llegara el frío a Ucrania, Rusia había intensificado su campaña para destruir la red eléctrica del país, así como las instalaciones de gas natural y los gasoductos. El principal experto en energía de Ucrania, Oleksandr Kharchenko, dijo en una conferencia de prensa a principios de mes que si las dos plantas de energía y calefacción de Kiev dejaran de funcionar durante más de tres días, cuando las temperaturas cayeran por debajo de -10 °C, la capital se enfrentaría a un “desastre tecnológico”.
Para contrarrestar la amenaza de escasez de gas, la empresa Naftogaz está incrementando las importaciones, cosa de compensar las pérdidas de producción. En el primer semestre de 2025, las importaciones de gas se multiplicaron por 19 en comparación con el mismo período de 2024 , según el centro de estudios energético ucraniano DiXi Group.
Ataques a Kiev
Sumado a los apagones, los habitantes de Kiev y otras ciudades se han acostumbrado a los ataques rusos. El último de gran envergadura ocurrió la madrugada del martes, cuando Moscú lanzó un ataque masivo con misiles y drones contra la infraestructura energética, dando muerte a siete personas e hiriendo a 21 en Kiev.
Un total de 22 misiles, incluidos cuatro Kinzhals hipersónicos, y 464 drones, fueron disparados por Rusia en ataques que tuvieron como objetivo principal Kiev y sus alrededores, según el Presidente Volodymyr Zelensky.
“Ya estamos acostumbrados, hemos aprendido a detectar los tipos de drones y cuándo debemos ir al refugio. Por ejemplo, cuando lanzan un Kinzhal sabemos que se demora de tres a cinco minutos en llegar a Kiev, por lo que no tengo mucho tiempo para ir al Metro, así que me quedo en el baño. Mientras que con los ICBM sé que tengo tiempo, porque se demoran como unos 20 minutos. Lo que sí ocurre después es que llegan los drones y, por lo general, lanzan unos 400”, explica Ilia, un vendedor del centro de Kiev.
La agresión combinada del martes provocó daños en un edificio de nueve pisos en el distrito de Dniprovskyi, causando incendios y la destrucción de varios pisos. “Tenía mucho miedo, tengo dos nietos pequeños, de siete y nueve años. Gracias a Dios estábamos sentados en el pasillo y estamos todos a salvo. Nada se dañó. Y yo estoy aquí afuera de pie, no sé por qué. Todo en mi casa temblaba. Tenía mucho miedo. Había mucho ruido, mucho ruido, mucho... Ni siquiera puedo describirlo”, señala Lyubov Ivanovna, una residente de uno de los edificios cercanos al afectado en Dniprovskyi.
“En la noche oímos un ruido muy fuerte, y vimos que al frente se estaban quemando unos departamentos. Había gente gritando e incluso vi algo que caía de un balcón. Yo estaba con mi hija, pero después me quedé sola y tenía mucho miedo. Y por eso salí acá al patio para recomponerme un poco. Es una pena lo que ocurrió”, cuenta Valentina, una mujer proveniente de Zaporiyia que desde hace dos años vive en esos departamentos de Dniprovskyi tras huir de la guerra.
A tal punto se han acostumbrado a los ataques, que en los barrios ya existe toda una organización y a las 9.00 ya había comenzado a funcionar la ayuda comunitaria en Dniprovskyi.
“No hay ningún plan de paz”
Todo esto ocurre en momentos en que se han intensificado los diálogos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego y un acuerdo de paz, no sin controversias. El Financial Times reveló una reunión secreta el lunes entre el secretario del Ejército estadounidense, Dan Driscoll, y una delegación rusa en Abu Dhabi.
Driscoll, aliado del vicepresidente estadounidense J.D. Vance, inició conversaciones con los rusos el lunes por la noche. El diario señaló que la composición de la delegación rusa no estaba clara, como tampoco si las tres partes en Abu Dhabi se reunirían juntas o hablarían por separado. El Financial Times señaló que se esperaba que Driscoll se reuniera con Kyrylo Budanov, jefe de la Dirección General de Inteligencia (GUR) del Ministerio de Defensa de Ucrania.
Como si fuera poco, los esfuerzos para una negociación del Presidente Donald Trump no han estado exentos de controversia y dudas. El jueves, Vladimir Putin dijo que “no hay ningún plan de paz”. El mandatario señaló que el borrador de Estados Unidos solo recoge cuestiones “para discutir”, aunque se comprometió a dejar por escrito que Rusia no atacará al resto de Europa.
Precisamente, por esto mismo en Kiev tienen pocas esperanzas de que la guerra acabe pronto. Si bien están agotados, no quieren una paz a cualquier precio.
“Al margen de la recuperación de los territorios, para mí es imposible aceptar cualquier acuerdo si no existe justicia. Tiene que haber justicia para todos los muertos, para mi amiga que murió en Chernihiv, los que combaten para todos, sin eso es imposible que se firme un pacto para alcanzar la paz”, indica Yulia, vendedora en Kiev, resumiendo de alguna manera el sentir de sus compatriotas.
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