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La particular ruta al poder de Abelardo de la Espriella

Agudo crítico del régimen chavista y de las negociaciones con grupos paramilitares, este abogado de 48 años que defendió al testaferro de Nicolás Maduro y a “parapolíticos” juró ayer como Presidente en una ceremonia en Cali. El sucesor de Gustavo Petro ha prometido recuperar el control territorial a manos del crimen organizado en 90 días. Pero, según expertos consultados por La Tercera, se encontrará con un Estado de capacidades militares y fiscales truncadas.

El abogado Abelardo de la Espriella juró este viernes como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030 en Cali. Foto: @AbelardoPTE en X.

Con los lazos rotos entre el gobierno saliente y el entrante, y en medio de una fuerte polarización, Colombia vivió este viernes la toma de posesión de Abelardo de la Espriella como presidente para el periodo 2026-2030. La ceremonia donde el mandatario electo recibió el mando presidencial marcó un hecho inédito en la historia reciente del país, debido a que el acto principal no se desarrolló en Bogotá, sino en el arena USC en la ciudad de Cali, por razones de logística y de seguridad.

Horas antes de la juramentación, el mandatario saliente, Gustavo Petro, realizó un discurso y señaló que “el mandato popular se respeta”.

Antes de asumir De la Espriella se reunió con el Presidente de Chile, José Antonio Kast, y de Argentina, Javier Milei. A la cermonia asistieron los expresidentes de Colombia César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe e Iván Duque. Y también se hicieron presentes otras figuras, como el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

De la Espriella nació en Bogotá el 31 de julio de 1978. Desde la infancia se inclinó por los micrófonos y los escenarios. Fue conductor de un programa en la radioemisora La Voz de Montería. “Para mí, estar frente a una cámara o un micrófono es como estar en el patio de mi casa”, afirmó, según El País.

A pesar de su ambición por el periodismo, su padre lo instó al Derecho. Entró a la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, cuna de dirigentes de derecha. Allí comercializó whisky, perfumes y esmeraldas en Nueva York. “En cada viajecito me quedaban dos o tres mil dólares, luego de pagar los gastos al más alto nivel”, contó a su biógrafo, Ángel Becassino.

Abelardo de la Espriella, abogado colombiano y candidato presidencial de derecha, habla durante la convención del movimiento político "Defensores de la Patria" en el Movistar Arena, en Bogotá, Colombia. Foto: archivo Luisa Gonzalez

Intentó una carrera política en 1997, cuando corrió por la alcaldía de Chapinera -una comunidad cercana a Bogotá- pero perdió.

Fundó su bufete en 2002 y su primera exposición nacional llegó con la desmovilización paramilitar abierta por el gobierno de Uribe, cuando creó la fundación Fipaz y defendió que los jefes de la organización paramilitar Autodefensas Unidas (AUC) fueran juzgados por delitos políticos, en vez de crímenes ordinarios.

En este contexto, representó a políticos investigados por “parapolítica”. Así, su firma de abogados pasó de facturar 11 millones de pesos colmbianos a 2.000 millones. “La parapolítica es un excelente nicho de trabajo”, aseguró entonces en entrevista al medio colombiano Semana.

Con esto, además de millones, se ganó la atención y la crítica de los medios de comunicación. Entre 2008 y 2019 presentó 109 denuncias por injurias y calumnias, y su bufete interpuso 28 demandas civiles contra periodistas. “Me he dado cuenta de que nada le duele más a ese periodismo independiente que el bolsillo”, dijo en una entrevista con la cadena de televisión RCN.

Hoy declara el control de decenas de compañías en diversos sectores: inmobiliarias, ganaderas, gastronomía y bebida alcohólicas, además de su firma de abogados. Aunque, según investigaciones a su patrimonio, la única en números verdes sería su firma de abogados, De la Espriella Lawyers.

Tiene ciudadanía italiana y estadounidense, y residencias en ambos países. Se declaró ateo, pero asegura haberse convertido al catolicismo.

Luego de 28 años sin un acercamiento formal a la política, en 2025 creó el movimiento político Defensores de la Patria, declarado anti-establishment, con la promesa de recuperar el crecimiento económico y la seguridad en un país azotado por 60 años de lucha contra organizaciones paramilitares y narcotráficantes.

Hace años, en su faceta más liberal, apoyó el matrimonio igualitario y el aborto. Sin embargo, durante su campaña presidencial criticó a sus rivales, la fórmula del Centro Democrático compuesta por la excandidata a la presidencia, Paloma Valencia, la apuesta a vicepresidente, Juan Daniel Oviedo -economista abiertamente homosexual-, argumentando la posibilidad de que a los niños les “cambien el género” en el colegio, según La Silla.

Menos de un año después del inicio de su carrera para llegar a la Casa de Nariño, De la Espriella se impuso en las urnas. Según el órgano electoral colombiano, el penalista y empresario obtuvo casi 13 millones de votos.

El entonces candidato, Abelardo de la Espriella, durante un acto de campaña. Foto: archivo

Consultada por La Tercera, la directora de La Silla Vacía, Juanita León, se refirió a su carácter mediático como principal factor. “Abelardo no tiene un punto de inflexión que uno diga: ‘bueno, fue que este evento en particular’. Yo creo que tuvo una carrera muy mediática toda la vida”, explicó.

Pero su discurso “firme” por la seguridad podría explicar el rápido ascenso político del mandatario, según León. De la Espriella creó su movimiento político el 5 de agosto de 2025, menos de dos meses después de que el senador y precandidato a la presidencia por el Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, fuera víctima del sicariato.

Tras su victoria, mientras vociferaba detrás de un cristal de seguridad, De la Espriella dijo: “A los narcotraficantes, a los terroristas, los secuestradores, a los extorsionistas, a los corruptos que se roban los recursos del pueblo, les notifico esta noche que Colombia vuelve a tener gobierno”.

Saab, el punto débil

Entre 2013 y 2019, De la Espriella representó al señalado como testaferro de Nicolás Maduro, Álex Saab, hoy procesado en Estados Unidos por lavado de dinero y sobornos. Le prestó asesoría comercial y después lo representó en una investigación penal. En una entrevista con El Espectador Saab lo describió en 2021 como “un gran abogado y amigo”.

El ahora presidente ha declarado que aconsejó a su cliente cooperar con las agencias estadounidenses y que fue engañado sobre sus vínculos con el régimen venezolano.

El entonces ministro de Industrias y Producción Nacional de Venezuela, Alex Saab, junto al exmandatario venezolano, Nicolás maduro. Foto: archivo

En 2017, De la Espriella publicó en El Heraldo una columna titulada “Muerte al tirano”, refiriéndose a Maduro. Al mismo tiempo, representaba a Saab y recibía cientos de miles de dólares por parte de empresas fachada del testaferro del chavismo.

León apuntó a esa doble personalidad como una de las características del recién asumido presidente colombiano.

“Él es un hombre lleno de contradicciones. Y una de las más grandes, a mi modo de ver, es esa, que mientras él criticaba el régimen de Maduro, al mismo tiempo estaba asesorando a su principal testaferro”, señaló a La Tercera.

Ese mismo año, la exfiscal venezolana Luisa Ortega Díaz acusó públicamente a Saab como testaferro de Maduro. “De la Espriella le puso una denuncia por injuria a nombre de Álex Saab. Y ya en ese momento estaba ayudando a Saab a negociar un acuerdo con Estados Unidos por ese mismo hecho”, recordó León.

Un expediente de investigación del Estado de Florida, Estados Unidos, en 2014 De la Espriella recibió más de 370.000 dólares desde dos empresas que Saab empleó en Venezuela para el programa de comida subsidiada del régimen y para viviendas populares que no se construyeron. Con parte de esos fondos, De la Espriella financió un apartamento en Miami.

“Él comienza a hacer una campaña sobre todo en redes, con un ecosistema de influencers, en donde comienza a capturar la imaginación de la derecha con la idea de que él va a ser el nuevo Bukele, que él es el que va a tener la mano fuerte frente a la delincuencia, la extorsión, frente al fracaso de la Paz Total de Petro”, explicó León.

“El Tigre”

Cuando el Centro Democrático definió a Paloma Valencia como su candidata en marzo, el electorado de derecha ya estaba capturada por “El Tigre”. “La gente lo que quería era una persona más como un vengador, como una persona que pusiera orden y seguridad”, añadió.

La más ambiciosa promesa de seguridad del ahora presidente contempla tres fases de treinta días cada una. Una ofensiva militar y policial en los primeros noventa días de su mandato con el objetivo de recuperar el control territorial de Colombia de manos del crimen organizado, según señala su programa “La Patria Milagro”.

A pesar de la promesa, al investigador de la Fundación Ideas para la Paz, Gerson Arias, explicó a La Tercera a que la principal dificultad del mandato de De la Espriella será no solo recuperar el control territorial, sino también frenar la expansión de los grupos armados ilegales con capacidades militares reducidas.

El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, junto a sus ministros durante la presentación del gabinete. Foto: archivo

“Hoy estamos hablando de un número aproximado de 29.000 integrantes de grupos armados. Al principio de este gobierno teníamos 15.000”, señaló.

Además, según explicó, las zonas de disputa entre esas estructuras pasaron de siete a catorce y volvieron a activarse el confinamiento, las amenazas y el reclutamiento de niños.

Según el investigador, la capacidad efectiva de la fuerza pública colombiana ronda el 40% y consideró improbable el cumplimiento de la meta en el plazo prometido.

Además, explicó Arias, las zonas donde las fuerzas militares irregulares se disputan entre sí también se habrían duplicado. Pasaron de siete a catorce en los últimos años.

Y las zonas de más urgencia serían las fronteras. Nariño, en la frontera con Ecuador. Cauca, bajo control de las disidencias de las FARC y del Ejército de Liberación Nacional. Y el Catatumbo, junto a Venezuela. “Las disidencias de las FARC están muy fuertes y le van a dar una bienvenida muy dura al presidente”, advirtió Libreros.

Aunque ve posible avances en la persecución de cabecillas, Arias señaló que De la Espriella “se va a estrellar con la falta de capacidades” del Estado.

Sin esas capacidades y sin mesas de negociación, los expertos anticiparon que el presidente recurrirá a la vía ejecutiva. Libreros anticipó que De la Espriella decretará estados de excepción constitucional para administrar la seguridad sin pasar por el Congreso, cerrará la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y pondrá fin a las normas que habilitan los diálogos dejan la fuerza como única vía.

“Todo esto suena bonito en campaña”, dijo.

“Vaya y ejecútela”. El resultado de esto, según previó, es que el nuevo presidente tendría un desgaste político acelerado.

En este sentido, el consultor Mario Puerta apuntó a la polarización política como el principal desafío para De la Espriella.

El expresidente de Colombia, Gustavo Petro, en una alocución pública. Foto Presidencia de Colombia/Andrea Puentes.

Con una segunda vuelta que dejó 49,66% para De la Espriella y 48,70% para el que fue el candidato oficialista, Iván Cepeda. “Llega a la Presidencia sin una coalición política sólida que garantice gobernabilidad”, dijo Puerta a

La Tercera, y advirtió que Defensores de la Patria sufrirá distancias crecientes con la derecha tradicional colombiana, principalmente el Centro Democrático.

Además de seguridad y política, Arias apuntó un endeudamiento heredado que estrecha la capacidad fiscal, proyectos de inversión detenidos en las regiones y movilizaciones sociales, con

Petro al frente de la oposición. “Le va a tocar priorizar y cuando tú priorizas, pues dejas de hacer cosas”, dijo el investigador. Con las Entidades Promotoras de Salud -las empresas que administran y deberían garantizan el acceso a los servicios médicos- al borde del colapso y tres años de desabastecimiento de medicamentos esenciales. “Simplemente para darte un acetaminofén no hay cómo”, graficó.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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