Los lazos de Keiko Fujimori con Chile
La carrera política de la actual mandataria peruana se fraguó en Santiago. Aquí, Alberto Fujimori decidió que su primogénita fuera candidata a congresista en las elecciones de 2006, que ganó con holgura. Desde entonces, Keiko Fujimori estableció vínculos con distintas figuras de la política chilena.
Chile ocupa, circunstancialmente, un lugar relevante para el fujimorismo y Keiko Fujimori, quien el martes asumió la Presidencia peruana luego de 15 años de intentos y cuatro postulaciones. Fue justamente en Santiago que su padre, Alberto Fujimori, decidió que la mayor del clan debía comenzar una carrera política.
En noviembre de 2005, el exgobernante peruano arribó en un avión privado procedente de Tokio e ingresó a Chile como turista. La embajada peruana, dirigida entonces por José Antonio Meier, pidió su expulsión inmediata.
El canciller del gobierno de Ricardo Lagos, Ignacio Walker, detalló a La Tercera que el presidente peruano, Alejandro Toledo, lo llamó personalmente para pedir la devolución administrativa de Fujimori. Pero aquello no ocurrió.
El caso pasó entonces a la Corte Suprema, que en 2007 aprobó la extradición de Fujimori, condenado más tarde a 25 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos. Pero para ese entonces, la estadía de Fujimori en Chile le había permitido conocer de cerca la política chilena y estrechar vínculos con muchos de sus dirigentes.
“No guardo ningún sentido de rencor”, dijo Keiko en 2011, al ser consultada por el proceso de extradición concedido por la justicia chilena a su padre. “Al contrario, recuerdo con simpatía a muchos amigos”, comentó.
Sin embargo, para Fernando Vivas, columnista de El Comercio, “Chile no trae, lamentablemente, los mejores recuerdos para la familia Fujimori o en todo caso trae recuerdos agridulces, puesto que allí llegó el patriarca, quien fue detenido. Pasó períodos preso y períodos en arresto domiciliario o en libertad. Pero finalmente Chile, con mucho rigor y justicia, le concedió la extradición al Perú y, claro, en Chile lo visitó la familia, lo visitaron los hijos, lo visitó Keiko. Fue en Chile cuando el padre la animó a entrar en política en su reemplazo. Eso sí tendría una importancia en la decisión de ella para postular a ser congresista”.
“Ella lideró la bancada de Fuerza Popular los tres períodos siguientes y postuló como Presidenta plenamente, habiendo asumido la herencia del padre. Entonces, yo creo que esa decisión de Alberto de animar a su hija mayor a hacer política como reemplazándolo, como teniendo su legado, fue muy importante y esa inspiración finalmente la ha llevado a la Presidencia, por sus propios méritos”, comenta Vivas a La Tercera.
Keiko Sofía -quien había asumido como primera dama con apenas 19 años- se encontraba embarazada y viajaba regularmente a Santiago para reunirse con su padre, tanto en Los Dominicos como en Chicureo. Fue así que Alberto Fujimori le reveló que se iba a presentar como candidato presidencial en los comicios de 2006. Aunque esa iniciativa no prosperó, sí dio frutos la idea de que Keiko se presentara como candidata a congresista para Lima Metropolitana. De esta manera, apareció como la primera de la lista de su partido.
Keiko Fujimori, con 30 años, debutó en la arena electoral en las legislativas de ese año, que ganó con la mayor votación individual de ese proceso en la lista de la Alianza por el Futuro. Durante el gobierno de Alan García, al que prestó apoyo parlamentario, la joven legisladora defendió el legado de su padre, quien luego de su extradición en 2007, fue juzgado cinco veces y condenado a un total de 52 años de cárcel por múltiples delitos de corrupción y de lesa humanidad. En medio de este turbulento escenario, Keiko construyó un nuevo partido, Fuerza 2011, con el que se postuló a las elecciones presidenciales de 2011.
“Una nueva etapa del fujimorismo -con Fujimori, pero sin él- nació en Chile, precisamente, para sumar una paradoja más a las tensiones históricas entre los países del Pacífico. El viaje de (Alberto) Fujimori (a Chile) a inicios de la campaña electoral de 2006 presionó a los fujimoristas en varios sentidos: a sus excolaboradores, a articularse políticamente bajo un mismo paraguas político; a sus seguidores, a reconocerse públicamente como tales; a sus hijos -especialmente Keiko-, a asumir mayores responsabilidades, incluyendo la de involucrarse en política. Por tanto, puede afirmarse que, en esa coyuntura, Keiko encontró su destino dinástico”, escribió el politólogo peruano Carlos Meléndez en su libro El Informe Chinochet: Historia Secreta de Alberto Fujimori en Chile.
En 2006 también ocurrió un episodio oscuro en la historia de los Fujimori. Los hijos menores de Alberto, Kenji y Sachi, entregaron un testimonio en la Corte Suprema en Chile en que señalaron que su madre Susana Higuchi tenía problemas sicológicos. Todo esto en medio de la revisión de la justicia chilena de los cuadernillos remitidos por el Estado peruano debido a la demanda de extradición de Alberto Fujimori.
En sus testimonios negaron las acusaciones de secuestro y maltrato hechas por su madre, aunque sí atribuyeron problemas sicológicos a Susana Higuchi.
Amigos chilenos
El tiempo que la ahora presidenta peruana visitó Santiago para ver a su padre le sirvió para estrechar lazos con distintas figuras locales. Pero incluso antes, cuando ejerció como primera dama, se relacionó con el entonces Presidente Eduardo Frei y su esposa, Marta Larraechea.
Cuando Alberto Fujimori visitaba Santiago, lo hacía junto a su hija Keiko, que era muy joven, lo que despertó el cariño de Marta Larraechea, que siempre la acompañaba cuando se encontraban en distintas cumbres. Cuando Keiko ganó la Presidencia este año, Frei la llamó por teléfono y fue invitado al cambio de mando.
La actual mandataria también ha estrechado lazos políticos en su calidad de fundadora de Fuerza Popular y por su desempeño como segunda al mando de la Unión de Partidos Latinoamericanos (UPLA) para el período 2025-2027.
En este contexto, conoció a la excandidata a constituyente de Renovación Nacional y vicepresidenta ejecutiva de la UPLA, Andrea Ojeda, quien también fue invitada a la ceremonia de investidura de Keiko. “Ella, la presidenta Fujimori, tiene mucho cariño por Chile. Estuvo viviendo acá en una casa, tiene amigos, tiene palabras chilenas, y tiene mucho aprecio por Chile”, afirmó a la radio LaMetro FM.
Sobre el trato entre ambas, agregó que “con Keiko nos conocemos hace unos siete u ocho años, nos ha tocado viajar juntas. Tenemos una relación muy buena, muy bonita”. Ojeda la definió como “una persona disciplinada, con un propósito muy claro, que es liderar su país”.
Esto coincide con el tono del primer contacto formal con el gobierno chileno. En Lima, el día del cambio de mando, Keiko Fujimori y el Presidente José Antonio Kast, expresaron su “total disposición a consolidar el diálogo de alto nivel”, según informó la Cancillería peruana en una publicación de X.
Según Ojeda, la llegada de Fujimori a la Presidencia respondía a un plan de larga data. Con tres elecciones presidenciales fallidas, la cuarta representaría parte de la estrategia que, según la dirigente de RN, “estaba tan bien planeada hace tanto tiempo que ella en este momento -de la toma de poder- estaba bastante tranquila, porque el diseño estaba planeado hace rato”.
En todo caso, las relaciones de la nueva mandataria con políticos chilenos no se limitan a la derecha. El excanciller y exsenador del Partido Socialista, José Miguel Insulza, comentó a La Tercera que con Keiko mantiene una relación que se remonta a hace casi tres décadas. Aunque negó que se trate de una relación cercana y que se limitaría a circunstancias protocolares.
“Yo la conocí en el Estadio Nacional el año 97, en los tiempos en que ella ejercía de primera dama de su padre, Alberto Fujimori, pues también me tocó encontrarme con ella en muchas de las reuniones que teníamos en esa época y luego la he vuelto a ver algunas veces”, mencionó.
Esta semana, Insulza asistió al Congreso de Perú para presenciar la asunción de Keiko y su llegada a la Casa de Pizarro. Fue Fujimori quien convocó personalmente a Insulza, y luego el presidente Kast lo incorporó a la comitiva que viajó a Lima.
“Yo creo que ella tiene una muy buena imagen de nuestro país. Conozco a varias de las personas que trabajan con ella y tienen interés en una muy buena relación con Chile. Así que estoy seguro que va a ser muy buena”, agregó.
La comitiva chilena reunió a figuras de distintos sectores, entre ellas -además del propio Insulza- al exministro de Justicia durante el segundo mandato del presidente Piñera, Hernán Larraín; el alcalde de Santiago, Mario Desbordes; y el expresidente, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y la exprimera dama Marta Larraechea.
Otro de los dirigentes chilenos que ha establecido buenos lazos con la mandataria es precisamente el alcalde de Santiago, Mario Desbordes. “Tenemos una relación bien estrecha, muy cordial, muy bonita. Conversamos mucho por teléfono, WhatsApp. Pero de aquí en adelante, por supuesto, ya no es mi amiga Keiko, es la presidenta Fujimori. Yo soy super cuidadoso con eso, pero la relación sigue siendo muy cordial”, dijo a La Tercera. De hecho, el edil adelantó que cuando la mandataria visite Chile irá al Municipio de Santiago a recibir las llaves de la ciudad.
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