Por Cristina Cifuentes¿Se acerca el fin de Reino Unido?: Por qué Escocia, Gales e Irlanda del Norte quieren la independencia y qué tan factible es
En una reunión celebrada el lunes en Cardiff, capital de Gales, el ministro principal escocés, junto con el galés y la norirlandesa, además de la presidenta del Sinn Féin, firmaron un memorando de entendimiento conjunto con en el que le piden al gobierno de Reino Unido que se prepare para una reforma constitucional. Argumentan que Westminster ya no puede ignorar el creciente apoyo a la independencia y la reunificación irlandesa.

Los ministros principales de las tres naciones autónomas de Reino Unido firmaron este lunes un memorando de entendimiento en el que le pidieron al gobierno británico que comience a prepararse para una reforma constitucional y argumentaron que Westminster ya no puede ignorar el creciente apoyo a la independencia y la reunificación irlandesa.
En una reunión celebrada en Cardiff, capital de Gales, el ministro principal escocés, John Swinney; el ministro principal galés, Rhun ap Iorwerth, y la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, firmaron un memorando de entendimiento conjunto junto con la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald.
La cumbre, explicó el diario The Guardian, fue el primer encuentro cara a cara entre las colectividades políticas de las tres naciones desde que el partido independentista galés Plaid Cymru ganó las elecciones al Senedd (Parlamento) en mayo, que llevó por primera vez a partidos separatistas al gobierno en las tres naciones. Los líderes se reunieron en su calidad de funcionarios de sus partidos, y no de representantes del gobierno, para debatir sobre economía, energía, cooperación internacional y autodeterminación.
Swinney describió la cumbre como un “momento crucial en el camino constitucional de Reino Unido”, e insistió en que no debería haber “ningún obstáculo” para que las tres naciones determinen su propio camino constitucional.

Describió a Andy Burnham como el “último primer ministro” de Reino Unido y dijo que era necesario celebrar un referendo de independencia “durante esta legislatura del Parlamento escocés”.
“Si el pueblo de Escocia tuviera la opción de la independencia en un referendo, la elegiría, porque toda la información que tenemos ante nosotros sobre las tendencias en las encuestas de opinión indica que esa es la preferencia del pueblo de Escocia”, aseguró Swinney.
McDonald, en tanto, afirmó que el gobierno de Reino Unido debería aceptar que las futuras votaciones constitucionales eran inevitables y comenzar a prepararse para ellas desde ahora, argumentando que “los referendos van a llegar” y que los ministros ya no podían simplemente “mantenerse a flote”.
“No es una exageración decir que esta reunión de hoy y la firma de este memorando son históricas”, añadió. “Es ese momento en el que afirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro futuro”.
Ap Iorwerth afirmó que no se trataba de una campaña para la “desintegración de Reino Unido”. “Nunca me ha interesado la desintegración de Reino Unido. Me interesa el desarrollo de Gales”, apuntó.
“Y estoy seguro de que hablo en nombre de mis colegas aquí presentes: eso es lo que me motiva. Tenemos relaciones culturales muy estrechas e importantes entre estas islas que queremos mantener”, indicó.
Y agregó. “Estamos hablando de tener las herramientas para construir un futuro para nuestra gente a través del derecho a la autodeterminación”.
“Por primera vez en la historia, hay primeros ministros en Escocia, Gales e Irlanda del Norte que están comprometidos con la independencia de Reino Unido”, afirmó el texto suscrito el lunes.

“Para quienes nos siguen desde estas islas, y para quienes nos siguen desde todo el mundo, no podría haber una señal más clara de que el tiempo de Westminster está llegando a su fin”.
Ola de nacionalismo
El memorando compromete a los tres gobiernos a “trabajar juntos en igualdad de condiciones, compartiendo ideas y conocimientos especializados, y construyendo relaciones basadas en el respeto mutuo y los intereses comunes”.
El acuerdo pretende ejercer presión sobre el primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, después de que Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, dijera que le “encantaría” ver una Irlanda unificada.
La ministra principal de Irlanda del Norte, O’Neill, afirmó que Burnham “no podrá contener la ola” de nacionalismo en Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
“Nuestra causa común aquí es la convicción de que Westminster no sirve ni servirá jamás a nuestro pueblo. Nuestra causa común aquí es que tenemos derecho a la autodeterminación, y la causa común que compartimos aquí es que debemos asegurarnos colectivamente de que ese mensaje sea escuchado en Westminster”, dijo.
Sostuvo que la reunificación irlandesa estaba “muy sobre la mesa”, a pesar de las afirmaciones en contrario de Burnham, y que los comentarios de Trump el fin de semana “reflejan en gran medida que ahora hay un coro de personas que participan en este debate”.
El acuerdo prometió que las naciones se unieran a la UE después de la independencia, a pesar de que Gales había votado a favor del Brexit y de las advertencias de que esto crearía una frontera dura con Inglaterra.

El pacto establece planes para “rechazar el modelo económico fallido de Whitehall” y compartir ideas sobre el crecimiento económico, expandir los recursos energéticos, y afirma que “el futuro de nuestras naciones pertenece a la Unión Europea”.
Burnham descartó “participar en debates constitucionales o nuevos referendos” después de que la semana pasada pareciera abrir la puerta a otra votación sobre la separación de Escocia.
El Partido Nacional Escocés (SNP) ha estado en el poder en Escocia desde 2007, pero perdió el referendo de independencia en 2014. Ha presionado a todos los primeros ministros desde Theresa May para que se repitan las elecciones, pero su petición ha sido rechazada.
Plaid Cymru llegó al poder por primera vez en Gales en mayo y ha descartado la celebración de un referendo de independencia antes de las próximas elecciones al Senedd en 2030.
Mientras que Sinn Féin ha estado en el poder en Irlanda del Norte desde 2022, y O’Neill se presentará a la reelección el próximo año.
La semana pasada, el primer ministro británico declaró ante la Cámara de los Comunes que el detonante para una votación sobre la separación era “exactamente la misma situación en Escocia” que en Irlanda del Norte.
Según los términos del Acuerdo de Viernes Santo de 1998, también conocido como el Acuerdo de Belfast, existe una vía potencial para celebrar un referendo sobre la reunificación irlandesa. Dicho acuerdo establece que debería convocarse una consulta si “parece probable” que la mayoría de la población de Irlanda del Norte vote a favor de separarse de Reino Unido.
Swinney afirmó que era la primera vez desde la votación escocesa de 2014 que “un primer ministro británico aceptaba que el apoyo mayoritario a un referendo debería implicar su celebración”.
Un día después, Burnham se retractó de sus comentarios y le dijo a Swinney que un referendo estaba “fuera de lugar”.
Russell Findlay, líder de los conservadores escoceses, dijo: “Mucha gente en Escocia se horrorizará al ver a John Swinney unir fuerzas con el Sinn Féin en su deseo común de destruir a Reino Unido”.
“También les horrorizará la continua falta de respeto del SNP hacia la mayoría de los escoceses que rechazan la separación y quieren que el gobierno autónomo de Edimburgo cumpla con su trabajo”, agregó.

Harriet Cross, la portavoz del Partido Conservador de Escocia, declaró: “Los comentarios ingenuos e incorrectos de Andy Burnham en la sesión de preguntas al primer ministro de la semana pasada han sido aprovechados por líderes nacionalistas de todo Reino Unido y les han proporcionado nuevas municiones para planear la desintegración de Reino Unido”.
En medio de este contexto surgía la pregunta de si era posible que estas tres naciones pudieran realizar un referendo. En un análisis publicado en el portal Diplomacy and Law, el experto legal Edmarverson A. Santos señaló que el derecho constitucional británico no les proporciona a Escocia, Gales e Irlanda del Norte vías idénticas para un referendo o un cambio de estatus.
“Escocia ilustra la distinción entre el apoyo político a la independencia y la autoridad legal para iniciar el proceso”, indicó Santos. El referendo de 2014 se celebró tras una orden, en virtud del artículo 30 de la Ley de Escocia de 1998, que modificó el marco de competencias reservadas para esa votación específica. En 2022, el Tribunal Supremo de Reino Unido dictaminó que el Parlamento escocés no podía legislar para otro referendo de independencia en virtud de su competencia actual, dado que el proyecto de ley propuesto se refería a competencias reservadas relativas a la Unión y al Parlamento de Reino Unido.
Gales, por su parte, no dispone de un mecanismo de referendo equivalente: la unión de Gales e Inglaterra y el Parlamento de Reino Unido son competencias reservadas en virtud del Anexo 7A de la Ley del Gobierno de Gales de 2006.
Irlanda del Norte se rige por un marco jurídico diferente. El Acuerdo de Belfast/Viernes Santo reconoce que su estatus constitucional se basa en el principio del consentimiento, mientras que el artículo 1 y el Anexo 1 de la Ley de Irlanda del Norte de 1998 establecen un procedimiento legal mediante el cual una mayoría puede optar por separarse de Reino Unido y formar parte de una Irlanda unida. “No se trata de un derecho general de secesión unilateral, sino de un mecanismo constitucional específico creado mediante el acuerdo de 1998 e incorporado a la legislación británica”, indicó.
“La capacidad en que se firmó el acuerdo es jurídicamente importante. El memorando es un acuerdo político entre partidos, no un acuerdo intergubernamental entre las administraciones autónomas”, sostuvo.
“Su efecto jurídico directo es limitado. No puede modificar la Ley de Escocia de 1998 ni la Ley del Gobierno de Gales de 2006, conferir competencia para celebrar referendos al Parlamento escocés ni al Senedd, ni alterar el mecanismo de votación fronteriza establecido por la Ley de Irlanda del Norte de 1998. Tampoco impone al Gobierno ni al Parlamento de Reino Unido una nueva obligación legal de autorizar referendos de independencia escocesa o galesa”, concluyó.
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