Por Gerardo AliagaCon Stephanie Vaquer haciendo historia: la noche que coronó el vínculo entre Chile y la WWE
En un repleto Santander Arena, la empresa de lucha libre más importante del mundo regresó a nuestro país, con una chilena como protagonista. El fervor del público y el hito histórico de su evento principal apuntan hacia el anhelo de shows más ambiciosos.

¿Cuándo comenzó el especial cariño que tiene Chile por la lucha libre? A medida que el pasado sábado 12 de septiembre, el Santander Arena se fue llenando de fans de todas las edades, entre cinturones, máscaras y poleras negras, la respuesta se fue ampliando.
Desde los Titanes del Ring, producto nacional que se transmitió entre los años setenta y ochenta, hasta la propia irrupción de la WWE en la televisión chilena con sus diferentes “eras” y cambios de estación, llevaron a pequeños, y no tanto, a interesarse por las historias, personajes y movimientos que llenaban de emoción e ilusión.
Un lazo que se estrechó mucho más cuando la principal empresa de entretenimiento deportivo aterrizó en Chile, por primera vez, en dos noches de verano del 2008. Luego, se repitirían el plato durante el invierno. Con ese éxito de ventas, un mercado se estaba ampliando, motivando una nueva visita para el 2009.
En aquel año, una joven fanática viajaba desde San Fernando para cumpir su anhelo: ver a los luchadores y luchadoras que la acompañaban cada tarde de sábado, y que la motivaban a pensar en sueños más grandes. Algunos años después, esa joven volvería al mismo recinto, desde otra ubicación.
Cómo se vivió el regreso de la WWE a Chile
Luego de siete años sin pisar suelo chileno, la WWE regresó al ahora renombrado Santander Arena con el elenco de la marca Raw. Las entradas se agotaron en minutos, consolidando el cariño que tiene el público nacional por el mundo de las luchas y por sus personajes. En especial por “La Primera”, Stephanie Vaquer.
La oriunda de San Fernando, en búsqueda de cunplir sus sueños, viajó a México para profesionalizar su carrera como luchadora profesional. El tiempo la llevó a firmar por la WWE en el 2024. Un año después conquistaba el campeonato mundial, bajo la mirada de su padre quien por primera vez la veía sobre el ring.

Tras perder su presea ante Liv Morgan en WrestleMania, el evento más importante de la lucha libre a nivel occidental, Stephanie Vaquer regresaba a reclamar su corona durante agosto. Varios intentos se vieron frustrados, hasta que apareció la oportunidad de enfrentar a la campeona en Chile, donde nunca antes había luchado profesionalmente.
La tarde del sábado todo comenzó relativamente puntual, a pesar de que parte del público continuaba intentando llegar a sus asientos, haciendo extensas filas alrededor del Parque O’Higgins. El primer impacto estuvo a cargo de Penta, el luchador mexicano que ha alcanzado gran popularidad dentro de la WWE por su carisma y su frase “Cero Miedo”. A tal punto que varios niños en primera fila figuraban usando su máscara.

Para esta lucha inaugural acompañaron el otro enmascarado Dragon Lee, el canadiense (y quien recibió las pifias) Ethan Page y el campeón intercontinental Chad Gable, protagonista de una de las mejores historias de la empresa en este año, y que fue reconocido por los asistentes.
Si hay algo que fue constante durante las tres horas del evento, fue el rol protagónico que tuvo la fanaticada que llenó el Santander Arena. Desde aplaudir cada movimiento, entonar el conteo de cada árbitro hasta incluso “chilenizar” con cánticos. A los luchadores Je’Von Evans y Otis le cantaron, de cariño, “Flaitiano” y “Otakín”, dos famosos personajes del mundo digital.
Este particular entusiasmo de los fans chilenos ha sido reconocido por los propios luchadores. El actual campeón de la WWE, Sami Zayn, ha impulsado la idea de que los shows televisados de la compañía aterricen en suelo nacional. Una opinión que, durante entrevistas, han compartido figuras como Becky Lynch y Seth Rollins, quienes fueron dos de las estrellas más aplaudidas de la noche.

El “visionario” fue parte de la lucha en parejas, acompañado por LA Knight y Solo Sikoa, parte de la extensa familia de samoanos en la WWE. Sus rivales fueron justamente sus hermanos Jimmy y Jey Uso (que interactuó bastante con el público por las pifias y cánticos que recibió) y su primo Jacob Fatu, todos además familiares de Dwayne “La Roca” Johnson. Un encuentro que aprovechó el humor para realizar un homenaje al también samoano Rikishi con su distintiva coreografía.
Así fue la tónica de los enfrentamientos. Con el fin de evitar lesiones de gravedad, la intensidad de los movimientos quedó en un segundo plano ante las historias de cada lucha, y especialmente los momentos de humor e interacción con un público que no tomó descanso.
La gran noche de “La Primera”

Luces rojas, blancas y azules anunciaban que el momento más esperado de la velada estaba por llegar. Un fan action permitió teñir el recinto con los colores nacionales, segundos antes del evento principal entre la campeona mundial Liv Morgan y Stephanie Vaquer, con la exmonarca Becky Lynch como encargada de impartir justicia.
Por primera vez en Chile, el combate más importante de la noche estaba protagonizada por mujeres. La lucha femenina ha tomado relevancia en la WWE, obteniendo mayor reconocimiento que hace veinte años, entregándole la confianza a las luchadoras para que desplieguen su talento. Así ocurrió en el dinámico encuentro entre la japonesa Iyo Sky, la aplaudida Bayley, Sol Ruca y la campeona intercontinental Raquel Rodríguez. A la salida, varios coincidieron en que fue la mejor lucha del cartel.
Entre abucheos ensordecedores y carteles que auguraban un desmadre si la chilena perdía, apareció Liv Morgan. Cumpliendo su rol de villana, provocó a los fans nacionales que reventaron sus gargantas en favor de la oriunda de San Fernando cuando ingresó con un traje de huasa elegante.
Cada una fue dominando en distintos momentos del combate, manteniendo la tensión bajo los cánticos de los fans. El nerviosismo creció cuando Raquel Rodríguez y JD McDonagh, aliados de Morgan, intervinieron en su favor para inclinar la balanza. Sin embargo, Vaquer resistió cada contratiempo, y apoyada por una sorpresiva reacción de Becky Lynch, remató a su rival, subió hacia un esquinero para conectar un “Vaquer Inferno” para llevarse la victoria.

Entre lágrimas, la chilena corrió a abrazar a su familia ubicada en las primeras filas. Ruca, Sky y Bayley, sus compañeras del cuadrilátero, la levantaron en andas mientras el público la ovacionaba de pie. “Los sueños no son imposibles. Esto se veía imposible, pero vamos a seguir haciendo historia”, declaró Vaquer mientras apuntaba el lugar donde se sentó hace 17 años para disfrutar de la WWE en vivo. Ahora, como una de las principales estrellas de la compañía.
Su representativo maquillaje, los cuernos que la acompañan en su entrada, e incluso la vestimenta que usa para luchar, fueron replicados por niñas y jóvenes que ven en Stephanie Vaquer la representación del sacrificio y el esfuerzo por cumplir sus metas, a pesar de las barreras que se presenten. “Encapsula el poder de la mujer chilena en general. Lo que se propone, lo logra”, declaró la tiktoker @tíaluchas.
A la mañana siguiente, un pan con palta fue el desayuno de Vaquer, junto a los suyos, fue su última parada en Chile antes de retomar la agenda de la WWE. Este lunes visitarán México, el lugar que le dio las herramientas para alcanzar sus sueños, para el evento televisado conocido como “Monday Night Raw”. Luego de lo ocurrido el sábado, este parece ser el próximo hito que debería vivir Chile, uno lógico luego de consolidarse como el principal polo de la lucha libre en Sudamérica.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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