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Tótems de autoatención del aeropuerto, otra vez en la mira tras presentar fallas técnicas luego de reciente actualización

La iniciativa, pensada para agilizar los trámites con el pasaporte y boarding pass, entre otros, no ha funcionado según lo presupuestado.

Imagen de un tótem del aeropuerto.

Fueron anunciados con bombos y platillos en 2024: las personas que entrasen o saliesen de Chile tendrían a su disposición un moderno sistema de autotención en migración, el que a través de tótems buscaba agilizar las filas que se originan en el aeropuerto.

La iniciativa dirigida por la Policía de Invetigaciones (PDI), en conjunto con el Aeropuerto de Santiago, básicamente ayuda a las personas a registrar llegadas, salidas y datos del vuelo de manera expedita.

El sistema original, implementado en 2024, funcionaba como un lector digital para el pasaporte o carnet de identidad de la persona, que posteriormente debía poner los dedos de la mano en el lector, indicar el país de procedencia y el destino, además del número de vuelo y presentar el pase de abordar. Por último, a través de una cámara, tomarse una fotografía.

En esa instancia ya se habían presentado algunos problemas, relacionados a que el sistema no era práctico y era dificil de ocupar, lo que finalmente generaba el efecto contrario, ya que terminaba siendo más lento el trámite.

La empresa que se ganó esta licitación fue Pegasus Group Company S.A. con un monto de más de 1.900 millones de pesos y una garantía de 36 meses, la que aún está vigente según el contrato. Esta empresa también se ha adjudicado otros proyectos, asociados a la Municipalidad de Santiago, la Municipalidad de Viña del Mar y el Gobierno Regional de Santiago, entre otros.

Imagen del tótem en el Aeropuerto de Santiago.

El software de los tótems fue actualizado en agosto de este año, ahora permitiendo que sólo con el pasaporte y pase de abordar, los datos de la persona, así como el destino y el número del vuelo, aparezcan automáticamente en pantalla, dejando atrás el ingreso manual de esa información.

Sin embargo, este último procedimiento, el que busca agilizar aún más los trámites en el aeropuerto, tampoco ha estado exento de polémicas, repitiendo lo ocurrido en una primera instancia. Según reportan diversos usuarios que han acudido al aeropuerto, estos no funcionaran correctamente, teniendo que volver obligadamente a hacer las filas o pedir ayuda a los funcionarios del aeropuerto.

De hecho, es recurrente ver a funcionarios de la PDI ayudando a las personas a hacer el trámite que debería ser automático, o bien, enviándolas hasta una ventanilla cuando el proceso tecnológico falla.

Las fallas recientemente reportadas estarían asociadas al sistema de lectura de huellas, puntualmente con los “cristales” del lector. El problema radicaría en problemas en la configuración del sistema.

Imagen referencial.

Desde el Aeropuerto de Santiago refrendan lo anterior, señalando que “desde su puesta en marcha el Control Migratorio automático implementado por la PDI ha sido uno de los servicios con críticas más persistentes por parte de nuestros pasajeros”.

Lo anterior, “debido a los problemas operacionales que presentaba o el exceso de información que requería, lo que generaba una inversión de tiempo relevante, desalineada con mejoras implementadas en el aeropuerto, como el check in automático o el servicio de autoregistro de equipaje, que tienden a ser procesos aeroportuarios cómodos y fluidos”.

Imagen del aeropuerto. JAVIER TORRES/ATON CHILE

Pese a esta situación, desde la PDI sostienen que el sistema ya está completamente implementado y operativo, “con excelentes resultados durante la puesta en marcha en agosto de 2026, además de una disminución de tiempos, facilitación a los usuarios y fortalecimiento de la seguridad migratoria para los más de 150 mil controles realizados”.

“Como fue informado semanas atrás, se hizo un mejoramiento de la arquitectura tecnológica del sistema de control migratorio a nivel nacional, trabajado principalmente con desarrolladores de la PDI. Adicionalmente, se contrataron algunos servicios externos para la construcción de las bases, por un monto total cercano a los 65 millones de pesos, a través de licitación pública. Ese sería el único costo externo para este proceso de actualización”, indican en la PDI, donde detallan que la reciente actualización del sistema incorporó un lector de códigos QR y PDF, que permite leer la tarjeta de embarque en formato físico o digital, reduciendo la digitación manual de los antecedentes del viaje.

Para Willy Maikowski, ingeniero civil en computación y académico de la Universidad de Chile, la lógica de intentar acelerar o mejorar el proceso con tecnología es acertado, pero si alguno de los elementos integrales anteriores no está bien implementado produce cuestionamientos claros.

Por ejemplo, “si el sistema es rápido pero solo aprueba a un porcentaje bajo de personas, el efecto negativo en esas personas es visto como una perdida de tiempo (podrian haber pasado a sistema manual de inmediato). Otro ejemplo que ocurrió en años anteriores, es que el sistema era funcional, pero era poco usable, debías llenar mucha información ya existente en otros medios y los selectores te hacían escoger un país entre múltiples opciones, entonces finalmente la apreciación final del sistema se veía notoriamente perjudicada”, indica Maikowski.

“Aún así, una de las fallas evidentes que puede tener un sistema así son las integraciones que posee. Por ejemplo, el tener que ir a buscar la información de antecedentes, el validar la identidad, etc. Todas esas son conexiones con sistemas externos en donde se valida la información. El agregar la lectura de un ticket de embarque agrega una nueva integración al sistema”, explica.

Imagen referencial. Aton Chile DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

Iván Llanos, académico de la Escuela de Ingeniería en Ciberseguridad de Universidad de Las Américas, considera que las fallas se han dado por tres razones principalmente. “Primero, incompatibilidad en las actualizaciones al sincronizar el software de los tótems con la base de datos de seguridad migratoria. Segundo, lentitud de la interfaz, la interfaz pedir digitar todos los datos del vuelo como origen y destino, lo cual se demoraba para personas mayores, por ejemplo, generando lentitud”.

Y tercero, añade Llanos, “fallas de la biometría y lectura, errores masivos de lectura de datos biométricos o bloqueo de las máquinas sin reconocer las huellas o capturar la imagen facial, ya que las cámaras no están a la altura de sillas de rueda, causando otro problema adicional y de diseño”.

Con respecto a las posibles soluciones, Llanos considera que “se deben abordar todos los problemas técnicos y de diseño no considerados actualmente dados por hardware o software de los tótems, como la posición de las cámaras o la lectura biométrica”.

“Además, optimizar los software de biometría para responder a distintas condiciones de luz o condiciones de los dedos, y planificar y programar adecuadamente las mantenciones masivas de los sistemas informáticos, así como realizar pruebas previas en modelos sandbox donde no afecten directamente a los usuarios y evitar desconexiones como los causadas en el último período”, señala el académico de la UDLA.

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