Transgénicos y desinformación
Señor director:
Existe abundante evidencia científica y empírica que demuestra en forma clara que la producción de cultivos transgénicos corresponde a una tecnología torpe e inadecuada que no ha logrado cumplir ninguna de las promesas que se afirman en su editorial de ayer, como si fueran hechos reales.
Al contrario de lo señalado en su editorial, los cultivos transgénicos no aumentan la producción y son insostenibles en el tiempo, pues son altamente intensivos en combustibles fósiles.
Adicionalmente, estos generan graves daños a la salud de las personas cercanas a los centros de producción, afectan severamente el medioambiente y tienen consecuencias económicas negativas, como el aumento de desempleo y la pobreza rural y la pérdida de mercados internacionales.
Por otra parte, esta tecnología nunca ha sido evaluada en términos de seguridad sanitaria para el consumidor final; se trata de productos desregulados y elaborados por empresas con graves antecedentes de fraude científico, corrupción gubernamental y publicidad engañosa. Por si fuera poco, existe un conjunto creciente de publicaciones científicas que sugiere que estos productos son perjudiciales para la salud.
Efectivamente, la situación en Chile es altamente irracional, los alimentos transgénicos deberían estar prohibidos para consumo en base a la literatura científica internacional disponible a la fecha y que sugiere el utilizar el principio de precaución.
Iván Santandreu
Biólogo
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