Columna de Ricardo Montero: ¿Cómo seguimos?

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FOTO: JOSE FRANCISCO ZUÑIGA/AGENCIAUNO



Sobre el debate constituyente existen, al menos, dos acuerdos transversales: la actual Constitución no da para más y la discusión debe continuar tras el plebiscito. Entonces, la pregunta es, ¿qué texto es mejor para avanzar en el cambio constitucional que debemos implementar?

¿Qué han dicho los expresidentes? Bachelet sostuvo que “con el Apruebo es más fácil conducir las transformaciones y llegar más lejos”. Lagos, en tanto, sin anticipar su voto, señaló que “en caso que ganara el Apruebo, tenemos una gran ventaja, sabemos cuáles son aquellas cosas indispensables a hacer (...), en el afán de aportarle mejorías a su texto”. Frei manifestó “diferencias insalvables”, optó por el Rechazo y propuso un acuerdo que considere aspectos de la propuesta para reformar la actual Constitución. Finalmente, Piñera, por estrategia o convicción, todavía no ha considerado relevante tomar una postura.

Con esas opiniones a la vista -que representan muchas miradas- es pertinente revisar el texto que debemos modificar o reemplazar. La Constitución de 1980 se basa en cuatro pilares que se mantienen desde su origen: el Estado subsidiario, donde lo privado tiene preeminencia sobre lo público; la concentración del poder político; una homogeneidad social forzada; y la doctrina de la seguridad nacional.

La propuesta constitucional, por su parte, se funda en: un Estado social y democrático de derecho; la promoción de la desconcentración del poder, principalmente en favor del Estado regional y de la participación ciudadana; un compromiso con la paridad y el reconocimiento de la diversidad; y un concepto democrático de seguridad, subordinado expresamente al poder civil.

De ganar el Rechazo el proceso constitucional deberá seguir, pero se mantendrá en la cancha de la derecha, la Constitución de 1980, conservando su poder de veto. En este sentido, sus principales dirigentes han sido claros: la base de la subsidiariedad no se toca, no hay convicción para avanzar en paridad y la diversidad no es bienvenida. Para ellos, el poder funciona mejor concentrado y la seguridad nacional debe seguir tal cual como está.

De ganar el Apruebo tendremos una nueva base social y se abrirá la cancha democrática. La nueva Constitución se implementará principalmente a través de leyes.

Sin perjuicio de aquello, para ampliar el apoyo ciudadano y viabilizar el triunfo del Apruebo se requiere que los diversos actores políticos comprometan todos los cambios y mejoras que sean necesarias para perfeccionar el texto.

La nueva Constitución tiene bases sólidas que representan enormes avances y nos permitirán tener un pacto social razonable e inclusivo para enfrentar los desafíos presentes y futuros. Esa certeza no impide ver que lo logrado es perfectible. Los esfuerzos por mejorar y corregir no ponen en duda el valor del trabajo realizado, sino que demuestran que la sociedad ya comienza a apropiarse de la nueva Constitución.

El Apruebo está lejos de ser un punto final, es un punto de partida.

La Convención y los convencionales ya no existen, sólo queda la propuesta de nueva Constitución, que será siempre debatida tal como se escribió, de manera libre, participativa y democrática.

Ricardo Montero Allende

Exconvencional constituyente

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