El modelo de viajes de Kast: Presidencia alterna vuelos comerciales y aviones de la FACH en giras dentro y fuera de Chile
El Mandatario volvió a optar por una aerolínea comercial para viajar este jueves a Costa Rica. En Palacio transmiten que la decisión busca evitar que el Presidente no esté totalmente aislado de la ciudadanía, aunque fuentes policiales advierten que el esquema obliga a rediseñar los protocolos de resguardo y aumenta la complejidad para la avanzada de seguridad.
A las 7.50 horas de este jueves, el Presidente José Antonio Kast abordó el vuelo LA0650 de Latam con destino a Lima. Desde ahí, continuaría su trayecto hacia San José, Costa Rica, en la aeronave LA2408, para asistir al cambio de mando presidencial de ese país.
Y es que, pese a tener a disposición las aeronaves de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), el Mandatario volvió a optar por un vuelo comercial para concretar una gira oficial -por lo que la prensa acreditada de Palacio no viaja con él, a excepción de quienes pueden costearlo- una práctica que ha comenzado a repetirse durante sus primeros meses en La Moneda.
La decisión ya había sido ensayada a fines de marzo, cuando Kast se trasladó a La Araucanía y a la Región de Los Lagos utilizando vuelos comerciales. En el entorno presidencial transmiten que detrás de esa determinación existe una señal política deliberada: evitar que el jefe de Estado quede “encapsulado” en la Presidencia y mantener contacto con la ciudadanía en espacios cotidianos.
La imagen que persigue el oficialismo es la de un Presidente que no se mueve exclusivamente bajo la lógica institucional tradicional y que puede interactuar con pasajeros, trabajadores aeroportuarios o personas que coinciden con él en terminales y aviones. Algo que, en privado, algunos colaboradores describen como coherente con el estilo que Kast buscó instalar desde la campaña y como presidente electo, donde realizó viajes a Argentina, Centroamérica, Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, el esquema ha obligado también a replantear parte importante de los protocolos de seguridad presidencial.
Quienes conocen el funcionamiento de las avanzadas de seguridad explican que viajar en una aeronave comercial implica riesgos adicionales que no existen cuando el Mandatario utiliza aviones institucionales de la FACH.
El primero tiene relación con la propia operación aérea. A diferencia de los vuelos militares, donde los pilotos son oficiales de las Fuerzas Armadas sometidos a protocolos específicos, en una línea comercial el control recae en personal civil ajeno al dispositivo presidencial.
Pero el principal cambio se produce al interior de la cabina de pasajeros. En un vuelo institucional, el círculo de personas con las que interactúa el Presidente suele ser acotado: autoridades invitadas, funcionarios, periodistas o fotógrafos acreditados. En total, unas pocas decenas de personas. En un vuelo comercial, en cambio, el universo de pasajeros puede superar fácilmente las cien personas, lo que multiplica los escenarios que debe monitorear la escolta presidencial.
Eso repercute directamente en la planificación policial. Según explican fuentes policiales conocedoras de esos procedimientos, el mayor impacto recae sobre la avanzada encargada de organizar cada desplazamiento del Mandatario. Si en un vuelo institucional el Presidente puede trasladarse con dos o tres escoltas directos, en una aeronave comercial, en las policías aseguran que el contingente debe aumentar -a alrededor de cinco o seis- para cubrir más puntos de observación y reacción.
Con todo, quienes han participado de este tipo de operativos también relativizan parte de los riesgos. Recuerdan que el entorno aeroportuario y los controles previos al embarque hacen que los aviones sean espacios altamente vigilados, donde existen severas restricciones para ingresar armas u objetos peligrosos.
En ese sentido, señalan que un vuelo comercial podría incluso presentar menos exposición que otros espacios masivos donde otros presidentes han decidido desplazarse anteriormente, como ocurrió durante la administración de Gabriel Boric, donde el Mandatario en más de una ocasión optó por desplazarse en bicicleta, caminando o en viajes en Metro o micro.
De hecho, entre quienes se han desempeñado como escoltas de Palacio se recuerda que Boric también utilizó vuelos comerciales en ocasiones puntuales.
Una de las más comentadas ocurrió en el verano de 2023, cuando viajó junto a su expareja Irina Karamanos a Coyhaique para sus vacaciones y compartió con pasajeros durante el trayecto. Sin embargo, en actividades oficiales, pero que no necesariamente eran giras oficiales -como sus desplazamientos a Punta Arenas para sufragar- el exmandatario volvió a utilizar el avión presidencial.
Como sea, el uso de vuelos comerciales por parte de Kast, de todas formas, rompe con una tradición largamente instalada en la política chilena: que el Presidente de la República se traslade prioritariamente en aeronaves de la FACH, especialmente en giras internacionales.
Otro de los aspectos que ha debido coordinarse tiene relación con el armamento de la escolta presidencial. Fuentes policiales explican que, en vuelos comerciales, los efectivos deben realizar procedimientos especiales ante la DGAC para transportar sus armas, ya que las reglas aeroportuarias restringen su porte dentro de la cabina.
Parte de esas coordinaciones se realizan previamente entre el equipo presidencial y Carabineros, particularmente a través del jefe de escoltas, considerando además compra de pasajes, cupos hoteleros y despliegue logístico.
En ese engranaje, añaden conocedores del sistema, Presidencia suele asumir los costos asociados a traslados y estadías del equipo de resguardo, mientras que Carabineros financia la avanzada institucional que acompaña cada operativo.
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