Las tensiones que dejó una tormentosa semana en el Congreso

Pamela Jiles acusó en el Senado de “una cocina de la élite política corrupta”.

La llegada del debate por un segundo retiro del 10% al TC y el ingreso de una reforma opositora para adelantar las elecciones elevó los niveles de tensión. En un polarizado clima, además, la centroizquierda ingresó una moción de censura en contra la mesa de la Cámara.




“Una cocina de la élite política corrupta”. Esas fueron las palabras con que Pamela Jiles (PH) calificó el jueves el acuerdo que permitió viabilizar el proyecto que el gobierno propuso como alternativa para permitir un segundo retiro del 10% de pensiones y que terminó siendo aprobado con votos de la oposición en el Senado.

Sus palabras, más allá del estilo de la parlamentaria humanista, cristalizaron el tenso clima político que marcó una tormentosa semana en el Congreso. La tensión se había instalado varios días antes y tuvo su punto de inflexión el domingo pasado, cuando el Presidente Sebastián Piñera ingresó al Tribunal Constitucional un requerimiento con el que busca impugnar la reforma que inicialmente había impulsado la centroizquierda.

Las heridas que dejó la ofensiva de La Moneda

En el Legislativo reconocen que esa jugada terminó enrareciendo el clima político tanto en la oposición como en el oficialismo, pero también reabrió la pugna sobre el límite de las atribuciones entre el Parlamento y el gobierno, un asunto que ha mantenido en tensión a ambos poderes del Estado en los últimos meses.

Días antes del ingreso del requerimiento, de hecho, el propio Mandatario había acusado a los parlamentarios que impulsaron la reforma constitucional -que contó con el respaldo de 130 diputados, incluyendo a oficialistas- de intentar escribir una Constitución paralela, mientras que el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, insistió con que habría un supuesto parlamentarismo de facto.

“Hay cada vez más un creciente intento del gobierno para intentar mermar las ya exiguas facultades que tiene el Congreso”, dijo el lunes la presidenta del Senado, Adriana Muñoz (PPD).

La presidenta del Senado, Adriana Muñoz, anunció que no pondría en tabla proyecto del gobierno. Foto: Agenciauno

Los niveles de polarización, como era esperable, se agudizarían al momento de la votación en sala de las dos propuestas para el retiro de fondos previsionales. “Hago una crítica a la inconsistencia, a la incoherencia y al aprovechamiento. A vestirse con ropaje ajeno, al enviar proyectos sobre los cuales no se tiene ninguna convicción, sólo el interés populista de aprovecharse de la situación que están viviendo los chilenos y quitarles protagonismo a otros”, acusó Guido Girardi (PPD), mientras que en las filas oficialistas también se deslizaron críticas a la forma en que La Moneda enfrentó ese debate.

Briones insistiría en enrostrarle a la oposición que se han dedicado a legislar con un verdadero modus operandi en materias en las que no tienen atribuciones. “Lo que está en juego son los bordes del poder”, afirmó el jefe de las arcas fiscales.

Pero la discusión no solo afectó las relaciones entre gobierno y oposición, sino que abrió tensiones internas en la propia centroizquierda. De hecho, durante el debate, la senadora Yasna Provoste (DC) acusó a sus pares, aunque sin nombrarlos, de haber participado de una “cocina de espalda a la ciudadanía” con el Ejecutivo.

El golpe lo resintió su compañera de bancada Carolina Goic (DC). La senadora por Magallanes fue una de las abstenciones -junto a las de Juan Pablo Letelier (PS) y Jorge Pizarro (DC)- que permitieron el avance del proyecto del gobierno en las comisiones unidas de Trabajo y Hacienda. Ante las críticas, la exabanderada presidencial llamó a no renunciar a la política y privilegiar, más allá de los mecanismos, que la gente recibiera los recursos.

Goic y Letelier fueron cuestionados por abstenerse en proyecto de segundo retiro de pensiones. Foto Agenciauno

El “golpe blando” y la censura

En el Congreso admiten, más allá de cómo se desencadenó el debate del 10%, que un elemento que crispó al máximo el ambiente fue el ingreso, el día martes, de una reforma impulsada por diputados de distintas bancadas de la oposición -FRVS, PPD, PC, PS y PR- para adelantar las elecciones presidenciales y parlamentarias.

El hecho terminó abriendo un flanco en la propia centroizquierda, donde algunos -como Girardi- calificaron la ofensiva con un verdadero “golpe blando”. Desde el oficialismo serían aún más duros apuntando a una acción “golpista” y “antipatriota”.

Durante la misma jornada, la centroizquierda concretaría el ingreso de una moción de censura a la mesa liderada por Diego Paulsen (RN), crispando aún más el clima.

Oposición presentó censura contra mesa de la Cámara de Diputados. Foto: Agenciauno

El bloqueo a Acevedo y otra batalla al TC

Otros episodios de tensión se dieron en el debate del Presupuesto 2021, tramitación que ha sido especialmente compleja para el Ejecutivo. Tras cuestionar en duros términos al senador Carlos Montes (PS), no se le permitió el ingreso a la sala de la Cámara Alta al director de la Dipres, Matías Acevedo. Fue el senador Álvaro Elizalde (PS) quien lo emplazó a disculparse para dar el acuerdo. La controversia mantuvo la sesión suspendida por varios minutos, asunto que terminó siendo llevado incluso a una reunión de comités.

“Es una falta de respeto inaceptable (...). Solo quiero pedirle al ministro de Hacienda que lo controle”, dijo Montes, mientras que Acevedo terminó cediendo y asegurando que no quiso ofender a nadie.

La crispación entre el Congreso y el Ejecutivo también se trasladó a la Cámara Baja, cuando el martes la sala de esa corporación aprobó en general la moción que busca anular la Ley de Pesca, ante lo que el gobierno hizo reserva de constitucionalidad, lo que podría terminar con otra controversia entre los dos poderes del Estado a resolverse en el TC.

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