Oficina de Kast en alerta ante riesgo de que Jiles gane presidencia de la Cámara y propine primera derrota legislativa
En vista del sorpresivo alineamiento detrás de la diputada PDG, el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), hizo una ronda de llamadas telefónicas. Otros movimientos de última hora fueron las reuniones de los diputados de la DC para decidir con qué sector pactar. En la derecha, en tanto, se evalúa bajar a Agustín Romero (republicano) y postular a Jorge Alessandri (UDI) por su mayor cercanía con la centroizquierda.
Horas críticas y de alto nerviosismo se viven en la Cámara de Diputados y también en la oficina del presidente electo, José Antonio Kast, ante las frenéticas negociaciones que definirán el control de esta rama del Congreso.
El principal elemento de preocupación en el entorno de Kast es el acuerdo que anunciaron las bancadas de la futura oposición, incluyendo a la Democracia Cristiana, con el Partido de la Gente, anunciado este martes en el ex Congreso de Santiago.
Según relatan diversas fuentes parlamentarias, la inquietud llevó a Claudio Alvarado (UDI), futuro ministro del Interior, a realizar una ronda de llamadas telefónicas para hacerse una idea de cómo iban las negociaciones que hasta ayer daban cuenta de noticias negativas para la derecha, en vista del sorpresivo alineamiento de la izquierda y la centroizquierda para que la diputada Pamela Jiles (PDG) sea la nueva presidenta de la Cámara.
El hecho añadió una dosis importante de suspenso a la asunción de Kast, ya que perder el control de esta corporación podría transformarse en severo revés para su agenda legislativa.
Uno de los contactados por Alvarado fue el diputado René Alinco (independiente), quien -según los trascendidos que hay en la izquierda- le informó que no apoyaría a la carta que levante la derecha.
Uno de los argumentos que ha transmitido el legislador patagónico -cuyo voto es uno de los que tiene calidad de dirimente- es que la agenda para favorecer a exmilitares condenados en Punta Peuco reabrió sensibilidades que hoy hacen imposible que alguien que se autopercibe de “izquierda” pacte con quienes promueven esos proyectos.
Alvarado también llamó a los negociadores de futuro oficialismo, grupo encabezado por el actual presidente de la Cámara, José Miguel Castro (RN), que hasta el cierre de esta edición, seguían confiados en que lograrían retener el control de la corporación gracias a descolgados de la centroizquierda, especialmente la DC que estaba dividida.
A pesar de que las fuerzas que apoyaron la llegada de Kast a La Moneda lograron elegir 76 diputados, es decir, quedaron a dos votos de alcanzar la mayoría, el acuerdo del bloque que será oposición durante los próximos años puso en aprietos a la derecha.
En teoría, las bancadas que serán parte de la futura oposición (sumando a los 14 diputados PDG) tendrían 79 votos para elegir a quien ocupará la presidencia y las dos vicepresidencias de la Cámara a partir del 11 de marzo.
Esa elección no solo es clave para la integración de la mesa, quien sea elegido en la presidencia de esta corporación además tiene la potestad para conformar las comisiones legislativas, que incluso, son más gravitantes para acelerar, bloquear o manejar, en general, los ritmos de tramitación de los proyectos de ley.
Para el gobierno de Kast sería no solo su primera derrota legislativa, sino que sería una debacle, ya que la futura oposición quedaría con manga ancha para sacar su agenda y sus iniciativas que incluso no pudieron ver la luz en la administración de Gabriel Boric por bloqueos de la derecha.
Ante este cuadro, en la derecha se activaron una serie de gestiones a última hora para tratar de tentar a algunos parlamentarios de la DC para que desechen el pacto con la izquierda y crucen la vereda.
Candidato de la derecha en ascuas
La carrera en la derecha tiene a dos grandes candidatos: Agustín Romero (republicano) y Jorge Alessandri (UDI).
Según transmiten en el bloque, anoche, en vista del riesgo de perder la presidencia, los republicanos estaban evaluando bajar a Romero y ungir a Alessandri como el candidato para el primer año en la testera, apostando a que tendría más simpatías en la centroizquierda.
Pero no solo eso, en la derecha hay quienes proponen ofrecerle a la DC el segundo año en la presidencia a modo de equiparar la oferta que tenían los falangistas para plegarse al acuerdo detrás de Jiles.
Tensión en la DC
Todos estos movimientos provocaron tensión en la DC.
Pese a que en la mañana de este martes tanto el jefe de bancada de la DC, Héctor Barría, como su presidente interino, Óscar Ramírez, ratificaron el acuerdo con la izquierda y el PDG, en la Falange se activaron una serie de reuniones.
El objetivo de estas conversaciones era decidir con qué sector pactarían para el acuerdo administrativo.
De hecho, el futuro diputado Jorge Díaz (DC) en la mañana le quitó el piso a su jefe de bancada: “el diputado Héctor Barría firma un acuerdo a título personal, pero no en representación de la bancada".
Por lo mismo, a las 13.30 del martes se produjo la primera votación. Esta tuvo el siguiente resultado: cuatro preferencias por pactar con la izquierda y otros cuatro votos por virar a la derecha.
De hecho, Díaz ha sido parte de un equipo negociador paralelo, junto a los diputados Raúl Soto (PPD) y Felipe Camaño (Ind. DC), que el lunes sostuvo una reunión con negociadores de la derecha.
Sin embargo, una vez culminada un par de reuniones en la tarde, el mismo Díaz informó que “se tomó el acuerdo de pactar con el oficialismo y el PDG”.
Con ello la diputada del PDG correría con ventaja, salvo que haya otros descolgados inesperados.
Rotación de cargos
De acuerdo al pacto entre el Partido de la Gente y las bancadas de izquierda y centroizquierda, el primer año de presidencia de la Cámara recaería en Jiles (PDG), quien sería acompañada en la testera por un vicepresidente del comité Independiente PPD (Jaime Araya) y por otro del PS o del Partido Liberal.
El segundo año al mando de la corporación sería para un legislador DC, el tercer año de presidencia sería para un PS y el cuarto año volvería la conducción de la sala a un PDG.
No solo eso, según la plantilla de la negociación, la derecha no tendría casi ninguna presidencia de comisiones (salvo Bombero, Adultos Mayores y Zonas Extremas) y en la mayoría de esas instancias quedaría en minoría.
En las estratégicas comisiones de Hacienda, Salud, Educación y Trabajo, el PC quedaría al mando, al menos en el primer año; Economía sería liderada por un PPD, mientras que en Constitución asumiría su titularidad, el diputado Jaime Mulet en un cupo DC.
Ese cuadro presenta un panorama complejo para la administración entrante, cuya prioridad legislativa será la agenda económica.
Pese a ello, el diputado Castro mantiene su confianza ante los conteos que exhibe la futura oposición. “Sería cauto, porque los números que tienen ellos no me cuadran. Para mis negociaciones, yo soy más recatado. Con ello, se construyen confianzas y se consiguen mejores resultados”, dijo.
Dudas
Uno de los factores que juega a favor de la derecha sería la ausencia de la diputada Marisela Santibáñez (Ind. PC), quien acaba de someterse a una cirugía por razones de salud y no llegaría a la sesión del 11 de marzo. Ello le restaría un voto a la izquierda.
También existe suspenso por los reparos que genera Pamela Jiles en el Frente Amplio y el PC, donde también existe riesgo de descuelgues.
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