Rodrigo Álvarez: “Espero que el Presidente Kast conforme una gran coalición que permita una proyección del gobierno”
Para el exministro es fundamental que la derecha consiga al menos dos períodos presidenciales para lograr implementar políticas de largo plazo. Con ese fin, sugiere que es necesario avanzar en un bloque que se acerque al 62% que estuvo por el Rechazo. Según él, el mandatario "está abierto" a ese objetivo.
Como protagonista de la Convención Constitucional, Rodrigo Álvarez fue de los que con más entusiasmo celebró el triunfo de la opción Rechazo en el plebiscito de 2022.
Lo hizo como parte de un amplio espectro político que sintonizó con casi el 62% de la población. En ese momento, nadie proyectaba que, cuatro años después, buena parte de ese arco sería gobierno en conjunto, bajo el liderazgo del Presidente José Antonio Kast.
Para el exconvencional constituyente, hay una tarea pendiente: unir al sector en una coalición amplia que permita “enfrentar a la izquierda y presentarle al país una propuesta de gobierno a largo plazo”.
Desde el triunfo del Rechazo, la derecha consiguió el gobierno y una mayoría relativa en el Congreso. ¿Se capitalizó al máximo el plebiscito?
El Rechazo es de extrema importancia. Nunca tantos chilenos votaron de acuerdo en algo: casi 7,9 millones rechazaron un texto desmedido, un comportamiento equivocado de la Convención. En eso hay mucha más gente que solo la centroderecha. Por lo tanto, no es totalmente comparable. Pero, sin duda, ese rechazo permitió construir el resultado electoral del año pasado, aunque no son totalmente vinculantes. En el gobierno de Boric también hay elementos que explican el triunfo.
¿No cree que el gobierno se ha alejado de la meta de capitalizar esa mayoría?
Ha habido errores. Probablemente, parte de la discusión de la reforma constitucional ha separado a personas que estuvieron a favor de rechazar la Constitución y con Kast en diciembre del año pasado. Pero son todavía etapas muy iniciales como para una evaluación.
¿Que Kast asista al Foro Madrid se aleja de ese objetivo?
El presidente ha sido muy claro en su visión política. No creo que se aleje.
Hace unas semanas, Vanessa Kaiser dijo que hay que hablarle al 30%, no descuidar ese nicho.
Un gobierno, cualquiera sea, tiene que hablarle a su base de apoyo. Pero este gobierno y este presidente tuvieron un resultado excepcional en la elección de diciembre. Yo preferiría que su preocupación fuera hablarle a una inmensa mayoría que se requiere para romper el círculo vicioso de los últimos 24 años, que nos ha llevado a cambiar radicalmente a los presidentes.
¿De qué forma?
Espero que el presidente logre conformar una gran coalición que permita darle una proyección al gobierno y supere ese círculo vicioso.
En un inicio, el Presidente Kast dijo que no busca una coalición.
Yo veo como imprescindible lograr más de un período presidencial, porque eso permite una política de mediano y largo plazo. Yo aspiro a que, ojalá, el gobierno y las fuerzas que lo apoyan entiendan la necesidad de una gran coalición que permita dos o tres períodos presidenciales, porque eso da estabilidad y permite políticas de largo plazo.
¿Ha hecho falta?
Ha habido algunas discusiones públicas que se superarían de mejor forma si hubiera una institucionalidad más clara.
Como lo que pasó con la reforma de seguridad.
Por ejemplo, sobre todo en el tema constitucional. Pero hay tiempo para construir esa gran alianza por la libertad que permita periodos de gobierno, porque hay cambios necesarios: tributarios, una reforma al sector político, respuestas sociales a la ciudadanía.
En republicanos y RN no gusta la idea de una coalición. ¿A qué atribuye la negativa?
Hay periodos naturales de aprendizaje, de coordinación, de análisis. Espero que en los próximos meses ello se vaya superando. Ya que estamos celebrando los cuatro años del Rechazo, después del plebiscito, para la centroderecha, para el 62%, el mensaje es: unidad para enfrentar a la izquierda y presentarle al país una propuesta de gobierno a largo plazo. Puede ser una coalición, un pacto de gobierno, a partir de un programa, pero que rescate la unidad.
¿Para eso es necesario que Kast haga un llamado?
Me da la impresión de que el presidente está abierto y está haciendo los análisis del caso.
¿El presidente debería pronunciarse el 4 de septiembre?
Lo que debe hacer el presidente, como vamos a hacer muchos, es celebrar ese resultado. Si el texto de la Convención hubiera sido aprobado con sus más de 400 artículos, con sus más de 100 nuevos cargos e instituciones, con los sistemas jurídicos diferentes, Chile sería totalmente distinto.
¿En qué estado está Chile Vamos?
La primera reflexión de Chile Vamos, y ha escapado de ella, es entender lo que le pasó. Ha salido cuarta y quinta en las últimas elecciones presidenciales. En la última, yo no lo acompañé: apoyé en primera y en segunda vuelta al Presidente Kast. Yo invitaría a Chile Vamos, coalición que siento cercana, a una reflexión mucho más profunda.
¿El plebiscito de 2022 instala un clivaje que supera el del “Sí” y el “No”?
Hay elementos, como la elección del año pasado, que permiten intuir que hay ciertos cambios, pero eso habrá que verlo en el transcurso del tiempo. Lo que sí veo es el inicio del fin de una verdadera montaña rusa en la política chilena. La centroderecha, en mayo del año 2021, tuvo el peor resultado desde 1965. Y en diciembre de 2025 logra su mejor resultado presidencial.
Entremedio estuvo el plebiscito de 2023, en que se rechazó una propuesta de la derecha. ¿Dejó lecciones?
La primera lección es que se aceleró demasiado el intento de un segundo proceso. Yo hubiera preferido que el país respirara tranquilo por unos meses y se diera cuenta de la magnitud del Rechazo. La segunda es que probablemente debiste haber tenido una actitud más positiva a buscar acuerdos.
¿Y en el sentido de moderar el discurso? Particularmente en republicanos.
Probablemente sí, pero yo creo que el Presidente Kast en su campaña, más que basarse en lo que había pasado en el Consejo Constitucional, identificó muy claramente, y creo que no debe olvidarlo nunca, que su gobierno iba a ser de emergencia.
La discusión constitucional volvió a instalarse. ¿Fue un error proponer reformas constitucionales en seguridad?
La discusión de fondo sobre ciertos temas constitucionales me parece legítima. Lo que sí, tengo profundas diferencias con las características del estado de excepción que se propone. No estoy de acuerdo con uno en que no haya una interacción con el Senado, en que haya restricciones a los derechos impuestos exclusivamente por el presidente. La propuesta me parece que tiene errores y corresponde el perfeccionamiento por parte del Senado y la Cámara de Diputados.
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