Senadora Gatica (RN): “Después de cuatro meses apartada del mundo político, claro que cambia la mirada”
La legisladora valdiviana regresó a sus labores tras haber sido sometida a una intervención por un cáncer mamario. Relata que en los momentos más difíciles se aferró a su fe, la misma que profesa la nueva ministra de la Mujer, Judith Marín, quien, a su juicio, ha sido víctima de una injusta discriminación.
Por unanimidad de sus pares de Renovación Nacional, la senadora María José Gatica fue elegida como nueva jefa de bancada a partir del 11 de marzo.
Tras cuatro meses alejada de la actividad política, debido a un tratamiento contra el cáncer de mamas, fue recibida con aplausos en la sala en su regreso, el pasado 13 de enero. En esa sesión, la ingeniera en construcción, valdiviana, cristiana, militante de RN y exgobernadora, pidió permiso para ponerse de pie con el fin de dar “gloria a Dios” y agradecer también a quienes la apoyaron y le dedicaron oraciones.
¿Cómo está su salud, cómo ha sido este retorno al Congreso?
Muy contenta de poder retomar mis funciones. Un periodo que no fue fácil. Yo lo sentí como una prueba. Dios permitió que yo viviera. Fue un freno de mano a la fuerza. Y como buena prueba, no solamente veo lo malo, también hay que darle una mirada positiva. Fue un encuentro con la familia y fue un espacio para dejarme querer y poder recuperarme.
¿Sigue con tratamiento?
Sí. A mí me diagnosticaron en septiembre y en la misma semana, después de una mamografía y de una eco mamaria, se me indicó cuál era el procedimiento. Una operación completa, con reconstrucción. Nunca dudé de los médicos. Como soy una mujer creyente, siempre mi oración estuvo enfocada en que Dios les diera sabiduría a los profesionales que me estaban tratando. La operación, gracias a Dios, salió bien. Y me recomendaron seguir un tratamiento hormonal. En eso estoy hoy, con los chequeos cada cierto tiempo. Me hicieron una mastectomía completa y una reconstrucción con un implante.
¿Usted lo detectó esto en un examen rutinario?
Desde los 39 que empecé a hacerme la mamografía, porque una amiga del colegio también padeció esta enfermedad. Pero cuando me correspondía en 2024 no me lo fui a hacer. Y al año siguiente, el 2025, tenía pendiente el examen. Fui al endocrinólogo y me pidieron la mamografía. Y ahí fue donde se pesquisó esto. Fue todo muy rápido. Lo importante, creo yo, es que las mujeres nos hagamos los chequeos al año. Desde los 40 años en adelante. Y si tienes antecedentes familiares, antes de los 40 años. Lo importante es la detección temprana de cualquier célula cancerígena. Eso permite salvar vidas. Sí hay una falencia en lo que viene después de la operación. Es cómo vuelves a tu vida, a tener esa normalidad.
¿Y cómo afrontó eso?
Lo que yo he hecho es aferrarme más a mi fe, soy una mujer creyente. Dios me ha logrado sostener todo este tiempo, en el momento en que me quebré, en los momentos más malos. Lo que yo he tratado de transmitir a las mujeres que padezcan esta enfermedad u otra, yo sé que es difícil asumirlo, vivirlo, nadie lo va a enfrentar con una sonrisa, porque es crudo, es ver la muerte de cerca y temer qué es lo que va a pasar con tus seres queridos. Pero hay que sacar todo lo que no te hace bien. Así vas generando un espacio para volver a renacer y volver a sembrar cosas positivas. Mi marido y mi familia fueron mi soporte. Como familia estuvimos más unidos que nunca y orando.
¿Qué fue lo más difícil?
El momento más difícil fue previo a la operación. El golpe más fuerte fue cuando me tocó hacerme un examen centinela para ver cuáles eran los ganglios que estaban conectados. Ese examen para mí fue el que me quebró. Fue una hora antes de intervenirme.
¿Antes de la operación, le dijeron que iban a extirpar todo?
Sí. Al principio se dio una sola cosa y después me encontraron otra cosa más. Entonces ahí se tomó la decisión. En principio era sacar una sola parte de la mama. En ese examen, cuando encontraron que eran dos nódulos, me dijeron: María José, te recomendamos sacar todo y evaluar enseguida una reconstrucción. Yo les dije perfecto. No tuve titubeo.
¿Cambió su forma de abordar la política?
Después de estar cuatro meses en introspección, por decirlo de alguna manera, apartada de todo el mundo político, volver a lo esencial, obviamente que me ha fortalecido, y espiritualmente y mentalmente tengo otra perspectiva de cómo vivir mi trabajo. Tú sabes que en la política hablan mal de ti, te quieren perjudicar, te pasan a llevar. Pero veo otras cosas que son prioritarias, tener salud, criar a mis hijas, estar bien con mi familia, estar en paz. Si antes yo me preocupaba por alguna polémica, por algún problema político, hoy ya me lo tomo con Andina, como era la propaganda, ¿cierto? Entonces, claro que cambia la mirada.
Usted es cristiana, al igual que la nueva ministra de la Mujer, Judith Marín. ¿Vio las críticas?
Sí, obviamente. Veo un nivel de discriminación súper grande, porque ella es una mujer evangélica, una mujer que profesa la fe cristiana. La nueva ministra de la Mujer no ha salido a quemar nada, no ha tirado ninguna piedra, no ha boicoteado a un gobierno democrático, al contrario, lo único que ella ha hecho es ejercer el derecho a la libre expresión. Yo nunca había visto revuelo por un masón, por ejemplo, por un católico en un cargo del Estado. Porque ella tiene fe cristiana se arma una tremenda polémica. Creo que ella lo va a hacer bien. Tiene buen manejo político.
¿Ha conversado con ella?
Sí, hemos conversado. Le manifesté que va a tener todo mi apoyo. A mí me pasa algo muy bonito con Judith. Me siento identificada. Además de compartir su fe, ella es una mujer que representa a la clase media, es de San Ramón, estudió en escuela, vivió en barrios. Yo también vengo de la clase media baja, estudié en escuelita con números, viví toda mi niñez y adolescencia en una población emblemática de Valdivia. Ella me genera empatía y espero que lo haga muy bien.
Lo último
Lo más leído
1.
5.
Plan digital + LT Beneficios por 3 meses
Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE