Analistas extranjeros discrepan sobre impacto del retiro del 10% de las AFP

Diputados de oposición celebran la aprobación del proyecto que permite el retiro del 10% de fondos de AFP. Foto: Agenciauno

Hay quienes están preocupados por su efectividad para la emergencia y su impacto en pensiones futuras y en el sistema financiero. En tanto otros la consideran políticamente aceptable, dada la experiencia mundial.




El fuerte debate a nivel nacional sobre el proyecto que permite el retiro del 10% de los ahorros previsionales para enfrentar la crisis, está siendo seguido de cerca por los analistas internacionales que concentran su análisis en América Latina y hasta ahora las opiniones son divergentes.

Por una parte, hay quienes consideran que la medida no ayuda a resolver la emergencia y golpea a las pensiones futuras y al mercado financiero, mientras que en la vereda de enfrente están los que la consideran razonable, teniendo en cuenta la crisis global.

Un mal foco

En el primer grupo se cuenta a Gustavo Rangel, economista para América Latina de ING, quien parte por señalar que “el problema con esta medida es que está mal orientada”. Desde su óptica, “beneficia, entre comillas, a todos los que tienen dinero acumulado en sus fondos de pensiones, independientemente de si el individuo lo necesita o no. Como tal, la iniciativa probablemente no sea la mejor manera de ayudar a las familias necesitadas”.

En tanto, Leandro Lima, analista para Chile de Control Risks, subraya que si bien “es muy importante que el Estado actúe para mitigar el impacto que tiene sobre las familias chilenas el desplome económico”, también es claro al señalar que “el retiro de fondos de las AFP trae consecuencias nefastas a largo plazo”.

Lima considera que la iniciativa que ahora se discute en el Senado, reduce las pensiones futuras, lo que podría tener consecuencias respecto de la visión ciudadana. “Si ya hay descontento con los niveles de rentabilidad de hoy día, al comprometerse aún más la rentabilidad futura de las pensiones, este malestar con el sistema de AFP continuará, lo que significa una permanencia de la insatisfacción y de las protestas, por lo tanto, de la estabilidad del sistema en el largo plazo”.

Se suma a quienes están preocupados por el futuro de las jubilaciones Manuel Restrepo, analista para América Latina de XP Securities. Él considera que la medida “está lejos de ser lo óptimo. Las pensiones deben ser tratadas como tal, que sean fondos para el retiro. Adicionalmente, el 10% de las pensiones es un monto bastante alto, que en el largo plazo, está sacrificando una gran ganancia sobre esos dineros por un pequeño beneficio de corto plazo”.

Otras dificultades

En ese marco, Rangel señala que “si la idea es ayudar a las familias necesitadas, la mejor política sería adoptar medidas que transfieran recursos directamente a las familias necesitadas, con un enfoque específico, por ejemplo, personas desempleadas”. Asimismo, sostiene que “si la idea es mejorar el funcionamiento del sistema de pensiones local, probablemente haya otras iniciativas mejores que podrían obligarlos a ser más competitivos y eficientes”.

Adicionalmente, el experto de ING destaca que la medida “también podría desencadenar una volatilidad significativa en los mercados financieros locales, si las cantidades retiradas obligan a los fondos locales a vender sus tenencias de manera rápida”.

Una opinión similar tiene John Edmunds, académico de finanzas de Babson College. “Desde el punto de vista de los precios de los activos transados en el mercado financiero veremos presiones de venta, por lo que podríamos tener desequilibrios de precios (por mucha oferta de papeles por dinero), pero en el tiempo deberíamos volver a equilibrio (el dinero buscará transformarse en papeles nuevamente)”.

Paños fríos

Con todo, hay quienes mirando la experiencia internacional llaman a la calma a la hora de analizar los efectos del retiro del 10%. “La medida que estamos viendo en Chile es una medida que ya hemos visto en otros países de América Latina, dada la dificultad fiscal del gobierno de enviar un paquete de ayuda como ha sido el caso de EEUU”, señala Restrepo.

En una línea similar Edmunds, si bien cuestiona la iniciativa en términos técnicos, subraya que “a nivel político pareciera ser correcta dado el retraso que ha tenido el Estado en enviar dinero a las cuentas de las personas de clase media”.

El más confiado en que el retiro, de convertirse en ley, no implica mayores problemas es Walter Molano, economista jede de BCP Securities. Desde su óptica “la gente suele ver las cosas como si fuera algo muy particular de su país, pero lo cierto es que esta devolución de parte de los ahorros de pensión es algo que se está haciendo en muchos países, incluso más ahora por la pandemia”.

En ese marco, destaca que “es una medida razonable en el entorno que estamos viviendo y es algo que definitivamente puede ayudar a las familias”. Además Molano considera que es “una forma de ayudar a la gente sin que eso implique un costo inmediato para el gobierno, que sí deberá enfrentar esos costos en un mediano y largo plazo”.

Lo que sí le preocupa es que no esté definida la devolución de lo que se va a retirar. “Hay que buscar formas para tratar de reincorporar ese dinero. Los montos no es que sean tan grandes y Chile ha tenido una tradición por muchos años de exceso de recursos, por lo que no creo que vaya a ser algo tan complejo”, sostiene.

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