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Cómo invertir y proteger las inversiones ante la crisis en Medio Oriente

El conflicto desatado entre Estados Unidos-Israel contra Irán ha tenido fuertes repercusiones en los mercados de Chile y el mundo. En este escenario, las mejores decisiones para proteger inversiones varían según el instrumento y el nivel de riesgo que se está dispuesto a asumir, pero el mercado accionario presenta oportunidades y refugios, mientras que los bonos en UF son los más recomendados por los expertos.

Ya van dos semanas desde que Estados Unidos en conjunto con Israel atacaron Irán, iniciando un enfrentamiento bélico que aún no da señales de término.

Los bombardeos no han cesado a pesar de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado que el conflicto está próximo a su fin. En tanto, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ha llamado a mantener cerrado el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo global. La consecuencia ha sido un fuerte salto en el precio del petróleo, el cual ha llegado a subir hasta los US$120 por barril.

Este viernes el WTI -de referencia para EE.UU. y Chile- se ubicaba en torno a US$94, es decir un alza cercana a 40% respecto del cierre del 27 de febrero, un día antes del inicio del conflicto.

Para el resto del mundo, la transmisión del conflicto hacia los mercados financieros ha sido rápida. En Chile, si hasta fines de febrero el dólar mostraba una prolongada tendencia a la baja producto del rally del cobre, desde el inicio del conflicto su precio se ha disparado sobre los $910, acumulando más de $40 al alza en dos semanas.

Ante la incerteza de los mercados, se ha apreciado un aumento en la búsqueda de activos refugio como el oro, pero incluso este ha registrado caídas. Desde el inicio del conflicto el metal anota un retroceso del orden de 2,5%, llegando a marcar un mínimo US$5.078 la onza.

De forma similar se ha comportado el rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años, que ha pasado de 3,962% a 4,243%. Es decir, el retorno no se ha contraído producto de una mayor demanda por parte de inversionistas temerosos.

Sólo el dólar se ha comportado como podría esperarse en medio de un conflicto. El Dollar Index -que mide a la divisa frente a una canasta de monedas- se empina 2,5% desde el 27 de febrero, llegando a 100 puntos.

Por su parte, los activos más riesgosos han sido víctimas del temor de los inversionistas. El índice S&P 500 de EE.UU. cae más de 2,5%, mientras que en Chile el Ipsa pierde casi 5%.

Dado que el conflicto geopolítico no muestra atisbos de concluir en el corto plazo, los precios de los activos se mantendrán bajo presión. En ese contexto, una pregunta recurrente a nivel de las personas es qué hacer con sus ahorros: ¿Cómo proteger sus recursos? La respuesta de los expertos, como es habitual, señala que eso varía según el perfil de riesgo de cada inversionista.

En todo caso, a pesar del escenario poco alentador, José Ignacio Villarroel, socio de Abaqus, destaca que el VIX, índice que mide el “miedo” dada la volatilidad implícita en la bolsa de Estados Unidos, no ha llegado al punto que se ha dado en otros momentos de gran incertidumbre económica.

“La preocupación del mercado ha ido bajando. El índice VIX, está alrededor de los 25 puntos. Este nivel de VIX sugiere un grado de miedo que no llega al nivel de conflictos pasados, donde el VIX superó los 30 o 35 puntos, e incluso mucho menor que en crisis de incertidumbre extrema como el Covid o la crisis de 2008, cuando el índice escaló a 80-90 puntos”, explica Villarroel.

Por su parte Ciro Giraldez, gerente de Portafolio Solutions de Credicorp, hace el llamado a mantener la calma ante la incertidumbre y no actuar por impulso, considerar el horizonte de inversión y “evitar acciones u omisiones de las que nos podamos arrepentir”.

En este sentido, un factor relevante a considerar es en cuánto tiempo se necesitará disponer de los recursos que se piensa invertir. “Si mi horizonte es de corto plazo y la tolerancia (a la volatilidad) es baja, lo mejor sería retirar mis ahorros ante la posibilidad de exponerme a mayores pérdidas. Por el contrario, si no necesito de mis ahorros en el corto plazo y estoy dispuesto a tolerar la mayor volatilidad que se observa en el mercado durante estas últimas semanas, podría ser un punto de entrada a considerar”, señala.

Renta variable

Las acciones poseen un mayor nivel de riesgo y se han visto más expuestas a una alta volatibilidad en las últimas semanas, pero su caída puede representar una oportunidad para aquellos perfiles de alta tolerancia al riesgo.

Según Giraldez, “si mi horizonte de inversión es de mediano o largo plazo y tengo una alta tolerancia al riesgo, estas bajas de precios podrían representar una oportunidad para entrar en acciones. En cambio, si necesito liquidez en el corto plazo o prefiero minimizar la exposición a la volatilidad, lo más prudente sería buscar refugio en instrumentos más seguros”.

Manuel Bengolea, socio de Octogone Chile, coincide en que esta puede ser una oportunidad para entrar en la renta variable.

“Lord Rothschild, financista inglés, dijo respecto de cuándo comprar acciones: ‘comprar con los cañones y vender con las trompetas’. En general, cuando se analizan los últimos cien años bursátiles del Dow Jones o S&P500, veremos que, si compraste en momentos de extrema volatilidad, los retornos de largo plazo siempre fueron excelentes”, afirma Bengolea.

A pesar de que pueda ser una opción atractiva para aquellos que buscan invertir en el largo plazo, no deja de tener un nivel de riesgo considerable. Seema Shah, Chief Global Strategist de Principal Asset Management, recalca que aún permanecen las tensiones propias de un conflicto que, más allá de declaraciones, no muestra señales tangibles de estar próximo a terminar.

Sin embargo, estima que “las carteras deberían mantenerse posicionadas para un crecimiento global continuo, al tiempo que conservan exposición a activos que tienden a desempeñarse bien en entornos de aversión al riesgo, incluidos los commodities duros y los sectores aeroespacial y de defensa”.

Cristián Araya, gerente de Inversiones de CASA Wealth Management, sugiere a sus clientes la simplificación de sus carteras y “disminuir el peso en renta variable para reducir la exposición a sectores sensibles al costo de la energía y a las fluctuaciones del mercado global, priorizando la preservación de las ganancias acumuladas”.

Pero, sostiene, si el cliente desea mantenerse invertido en acciones, “sugiero buscar dividendos. Por ejemplo, en Banco de Chile, la acción está golpeada, tiene un dividendo en tránsito y si el gobierno tiene éxito, es cuestión de tiempo para que la actividad comience a repuntar. En el caso de Quiñenco veo mucha caja, eso puede ser dividendo o algún M&A. En ambos casos creo sería positivo para el largo plazo”.

Renta fija

A diferencia de las acciones, la renta fija es un activo refugio que ofrece una forma de inversión más segura a través de bonos o incluso depósitos a plazo. Para los inversionistas chilenos, los bonos en UF son los favoritos de los expertos.

José Ignacio Villarroel, explica que al igual que el oro y el dólar, la renta fija también puede actuar como un activo refugio, siendo especialmente atractiva para los inversores locales que mantienen sus ahorros en pesos, “ya que no presenta la volatilidad del tipo de cambio y tiene alta indexación a UF, que permite proteger el patrimonio en caso de que la inflación subiera en una magnitud importante”.

Por su parte, Cristián Araya recomienda a sus clientes concentrar su exposición en la renta fija local. “Tras el reciente shock del petróleo, la inflación interna podría verse presionada, lo que otorga un valor estratégico a los activos en UF y bonos locales, que actúan como un refugio de rentabilidad estable frente al ruido externo”, detalla.

Aunque ambos tipos de renta pueden ser beneficiosas, lo importante es mantenerlas en equilibrio dependiendo del perfil personal de riesgo. Hugo Osorio, director de inversiones de Portfolio Capital, lo plantea de la siguiente manera: “Esto es como el boxeo: cuando estás boxeando, uno tiene la opción de siempre atacar y pegar un golpe, pero también es importante refugiarse y evitar que te lleguen los golpes. (...) La parte del portafolio que pega los golpes es la renta variable, y la parte que se defiende de los golpes es la renta fija”.

“El problema es que ese esquema funciona en la medida que no tenga aumentos en inflación, porque esta guerra es inflacionaria. Más allá de que haya una nueva ola de inflación o no, lo que pasa es que el mercado ponía en los precios que la Reserva Federal de EE.UU. seguía bajando la tasa y (ahora) no se ve eso”, agrega.

Según Giraldez, “si el conflicto se extiende y mantiene el precio del petróleo en los niveles actuales, se podría generar un efecto en inflación no deseado, que lleve a los bancos centrales a actuar con cautela y redibujar la evolución de la política monetaria para los próximos meses. Ante esta posibilidad de mayor nivel de precios por restricciones en la oferta de barriles, los bonos indexados a la inflación ofrecen cobertura a este riesgo”.

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