La guerra en Medio Oriente asoma entre los principales riesgos del escenario económico que enfrenta Kast
Mientras el riesgo del escenario internacional va al alza y se convierte en la principal novedad económica a enfrentar por Kast, el delicado panorama laboral y fiscal son también desafíos complejos para el republicano. Una inflación bajo 3% y un crecimiento de la actividad avanzando levemente por sobre su nivel potencial forman parte de la otra cara de la herencia que dejó la administración Boric. Además, la expansión del PIB de este año ya se anticipa que será menor que la de 2025.
Los bemoles del crecimiento e inversión
Si bien el crecimiento de la economía chilena durante los últimos cuatro años anotó un promedio anual de 1,9%, lo que lo convierte en el de segundo peor desempeño económico desde el retorno de la democracia, el año 2025 la actividad económica tuvo un registro menos negativo. En medio de una fuerte recuperación de los precios del cobre y de la inversión proyectada, la expansión del cierre del año pasado llegó a 2,3%, lo que podría generar condiciones para un mayor crecimiento este año. Con todo, el mal arranque la economía en 2026 (una caída del Imacec de 0,1% para enero pasado) siembra algunas dudas.
“Cuando José Antonio Kast asuma la presidencia, lo hará enfrentando un escenario que la evidencia reciente describe como uno de los más exigentes en décadas. Chile llega a este cambio de ciclo con un crecimiento que, según las diversas proyecciones, se mantiene ‘tímido’, en torno al 2% anual, coherente con un PIB tendencial que el Banco Central estima en cifras similares. A esto se suma el diagnóstico de entes internacionales, quienes advierten que el país enfrentará un margen fiscal estrecho y un crecimiento que no logra superar el 3%, condicionado por una inversión aún debilitada”, asegura Vanesa Lanciotti, economista y socia Líder de Tax & Legal en Deloitte Chile, quien cree que la inversión es el verdadero “talón de Aquiles” de la economía chilena.
“Para recuperar la capacidad de crecer como en décadas anteriores, Chile necesita al menos 4 puntos adicionales de inversión, pasando de alrededor del 24% al 28% del PIB solo para mantener la base productiva y evitar un deterioro mayor”, alerta la economista de Deloitte.
En la misma línea, Hermann González, coordinador macroeconómico de Clapes UC, dice que lo que se requiere es acelerar el dinamismo de la economía por la vía de destrabar proyectos de inversión de manera de que la recuperación observada tenga una base más amplia y duradera. “La herencia es una economía que creció muy poco durante los últimos cuatro años, con una baja capacidad de crecimiento (potencial en torno a 2%) y con muy acotado dinamismo en la punta. Por el lado de la inversión, después de dos años de caída, la inversión mostró un repunte en 2025 aunque muy concentrada en el componente importado y en los sectores minería y energía”, precisa González.
Pero el economista de Clapes UC alerta por la “inesperada” amenaza que constituye el conflicto entre Estados Unidos e Irán y dice que, dependiendo de su evolución, puede impactar negativamente el crecimiento global y el de nuestro país este año. “Las autoridades entrantes junto con estar monitoreando su evolución deberían preparar medidas de apoyo económico en caso de ser necesario frente a un agravamiento o mayor persistencia del conflicto”, concluye.
Inflación controlada, pero con riesgos
La inflación tuvo año 2025 de retrocesos: llegó a 3,5%, la menor variación en 5 años. Pero el inicio de este 2026 ha profundizado el optimismo en el mercado. Mientras en enero el IPC en 12 meses bajó a un 2,8%, en febrero se ubicó en 2,4%, su menor nivel en cinco años y medio. De todas, formas las recientes turbulencias internacionales y su efecto en el precio del dólar y en los combustibles inyectan una cuota de riesgo en la medida de que el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán se prolongue.
“El nuevo gobierno recibe una economía con la inflación controlada, en torno a la meta, aunque con riesgos al alza derivados del conflicto entre EE.UU. e Irán, por su impacto en el precio de los combustibles y el tipo de cambio. La mejor contribución que puede hacer el Ejecutivo para la estabilidad de precios es mantener un gasto público acotado, compatible con las metas fiscales que se establezcan, las cuales deberían apuntar a reducir el déficit crónico que tiene el país. Esto debe ir acompañado por un respeto irrestricto a la autonomía del Banco Central que es el responsable del control inflacionario”, afirma Hermann González.
Vanesa Lanciotti coincide y dice que si bien el IPC muestra una desaceleración más rápida de lo esperado, dice que la inflación continúa siendo multivariable y altamente sensible a factores externos. “Kast recibe un país cuya inflación va por la senda correcta, pero cuya estabilidad de precios sigue dependiendo de un delicado equilibrio entre política monetaria, condiciones globales, tipo de cambio y expectativas. Su tarea será proteger ese proceso, fortaleciendo la confianza interna y externa, y garantizando un entorno en el que los agentes económicos crean -de manera creíble- que Chile seguirá cumpliendo su meta de inflación”, analiza.
Debilitado mercado Laboral
El deterioro del mercado laboral será uno de los grandes desafíos que deberá afrontar el nuevo gobierno de José Antonio Kast. Es que bajo la administración del gobierno de Gabriel Boric la tasa de desempleo completó 37 meses en 8% o más, y alcanzó un peak de 9% en el trimestre junio-agosto de 2023. En el último trimestre informado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), correspondiente a noviembre-enero de 2026, la tasa de desocupación subió 0,3 puntos porcentuales, pasando de 8% a 8,3% anual.
“Otro desafío está en el mercado laboral, que tiene grietas estructurales. El empleo nunca terminó de recuperarse del shock de la pandemia, en parte por políticas públicas que aumentaron de forma acelerada los costos laborales. Hoy hay sectores de la sociedad, en particular los más jóvenes, que se están viendo especialmente afectados por el cambio tecnológico en curso, en particular los desarrollos relativos a la inteligencia artificial. Existe una deuda con este grupo de empleo en cuanto a enseñarles a usar efectivamente la tecnología con un enfoque práctico”, afirma Priscila Robledo, economista jefe de Fintual, quien destaca las buenas perspectivas de crecimiento de la economía chilena y una inversión privada que “ya comenzó a despertar”.
“Kast recibe un mercado laboral con desempleo elevado, baja ocupación, alta informalidad, productividad débil y un entorno tecnológico que acelera el cambio. Su misión será recomponer las bases del empleo a través de más crecimiento, más productividad, más formalización y más capacidades laborales, preparando al país para una economía donde la tecnología no reemplaza al trabajador, sino al trabajador que no logra adaptarse a ella”, afirma, a su vez, Vanesa Lanciotti de Deloitte Chile.
Para Andrés Pérez, economista jefe para Latam en Itaú, profundiza el análisis y dice que es urgente modernizar y reformar el empleo público, lo cual también debería a contribuir a reducir la presión sobre las finanzas públicas. “Tras años de incrementos en los costos laborales muy por encima de la productividad, es muy probable que el mercado del trabajo tome tiempo en absorberlos. Entonces, valdría la pena evaluar medidas que fomenten la demanda por trabajo, tales como la que se plantearon en campaña; alternativamente, un subsidio laboral transitorio similar al IFE laboral enfocado en ciertos segmentos también podría ayudar. Finalmente, debemos impulsar políticas que adapten nuestra población a la incorporación de nuevas tecnologías y modalidades del mercado del trabajo, especialmente considerando el rápido envejecimiento de la población”, afirma Pérez.
La delicada herencia fiscal
Una de los grandes problemas que ha arrastrado la economía chilena durante la última década es la consolidación de un déficit fiscal crónico del entorno del 2% del PIB. La herencia fiscal del gobierno de Gabriel Boric ha sido cuestionada luego de dejar un déficit estructural de 3,6% del PIB para 2025, unos US$ 13.200 millones, lo que es más del triple de la proyección contenida en la Ley de Presupuestos para ese año.
Priscila Robledo de Fintual cree uno de los principales y más complicados desafíos es lograr sostenibilidad fiscal con crecimiento económico. “Si bien el nivel de deuda de nuestro país es bajo comparativamente hablando, hay una presión estructural en las cuentas públicas que pone su trayectoria en un patrón insostenible. Cuando uno está en un país que crece a tasas del 5%-6%, como lo era el Chile de los 2000, la deuda es un tema secundario porque el endeudamiento como porcentaje de su producción puede caer de manera automática, incluso con déficits moderados. Pero el Chile de hoy, que crece a tasas de 2%, no se puede dar el lujo de gastar consistentemente más de lo que recauda”, sostiene Robledo, quien precisa que el país registra ingresos fiscales sistemáticamente bajos, una presión creciente en el gasto y demandas sociales que no van a reducirse.
Otro tema delicado son los llamados “amortiguadores” fiscales, se explaya la economista. “En economías susceptibles a los ciclos globales de las materias primas, que se mueven por factores fuera del control doméstico, lo prudente es que durante tiempos de vacas gordas se ahorre para los tiempos de vacas flacas. Pero eso no es lo que hemos visto en nuestro país. Después de llegar a un máximo de US$ 20 mil millones dos años después de su creación, el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) se ha achicado consistentemente, en especial durante los últimos siete años, aún cuando han habido años buenos para Chile en términos de precios internacionales. Hoy el tamaño del FEES es un quinto de lo que alguna vez fue. Hay menos herramientas para afrontar escenarios de crisis o desastres”, explica.
Andrés Pérez de Itaú coincide: “Tras tres años consecutivos de incumplimientos de las metas fiscales, la clave es volver a generar un ancla fiscal creíble y, al mismo tiempo, exigente. Sin embargo, primero será importante realizar una revisión exhaustiva del estado de las finanzas públicas, incluyendo pagos pendientes a proveedores y la deuda flotante, y realizar una proyección conservadora de los gastos e ingresos. Pensando en el mediano plazo, en paralelo a la senda de convergencia, la discusión se debería realizar contemplando una necesaria inyección de recursos al FEES. Por lo demás, es importante que tengamos claridad que el punto de partida es bastante más exigente que el que se había anticipado, y se observan niveles críticos de activos líquidos en la caja fiscal. Medidas que reduzcan los ingresos deberían realizarse tras importantes ajustes del gasto”.
Hermann González de Clapes cree que la herencia fiscal del gobierno ha estado marcada por sucesivos incumplimientos de las metas, déficits persistentes y de gran magnitud, aumento de los pasivos y menor disponibilidad de activos. “En consecuencia, lo que se requiere es fijar metas fiscales exigentes, pero creíbles para los próximos años que reduzcan el déficit estructural y estabilicen la deuda pública por debajo de 45% del PIB. Para la credibilidad de la regla fiscal es importante que estas metas se cumplan, que mejoren las proyecciones de ingresos y que se cumpla con el compromiso de ajustar el gasto, al menos en el monto comprometido durante la campaña. A su vez, si las condiciones lo permiten, sería deseable avanzar en la acumulación de recursos en el FEES”, concluye.
El creciente riesgo internacional
El conflicto armado entre Estados Unidos e Irán que estalló hace dos semanas ha puesto una cuota de incertidumbre la situación económica mundial. El alza récord del petróleo internacional y la escalada del tipo de cambio, con efectos directos en la trayectoria inflacionaria a nivel local, son los efectos mas palpables del delicado panorama geopolítico a nivel mundial y donde el Presidente de EE.UU., Donald Trump, ha sido un actor principal.
“La principal misión del gobierno de Kast será proteger a la economía chilena de la volatilidad externa y aprovechar las oportunidades que surgen en un entorno global más fragmentado. Para lograrlo deberá fortalecer la resiliencia macroeconómica -fiscal, energética, logística y comercial-, profundizar la diversificación de mercados, consolidar la estabilidad institucional para atraer inversión extranjera y desplegar una diplomacia económica sofisticada que le permita navegar la rivalidad entre Estados Unidos y China sin quedar atrapado entre ambas fuerzas. Al mismo tiempo, deberá impulsar políticas que reduzcan la vulnerabilidad del país a los vaivenes del precio de los commodities y potencien sectores capaces de crecer incluso en un mundo turbulento”, afirma Vanesa Lanciotti de Deloitte Chile.
Pero Hermann González de Clapes UC dice que el gobierno entrante recibe una relación desgastada con EE.UU. que deberá recomponer en los primeros meses de su administración. “En esta materia, el mayor desafío para estos cuatro años es mantener una buena relación con nuestros dos principales socios comerciales, China y EE.UU. y para ello sería conveniente, entre otras medidas, que el país desarrolle un mecanismo de screening de inversión extranjera el cual permitiría evitar que se repitan eventos como el del cable a China u otros similares, que dañan la imagen del país y sus relaciones internacionales”, concluye.
Andrés Pérez de Itaú pone la problemática en perspectiva. “Es muy probable que se tensionen las relaciones entre nuestros principales socios comerciales, para lo cual, será importante seguir profundizando el acceso a otros mercados, en concreto, con India”, reflexiona.
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