OpenAI congela su salida a bolsa y las grandes firmas de IA coinciden en graduar su avance
Sam Altman descartó abrirse en bolsa este año, argumentando “un momento desaconsejable”. Justo en el día del anuncio, Dario Amodei, CEO de Anthropic, propuso dar a evaluadores independientes acceso de nivel empleado a los sistemas de IA. Fundador de la creadora de ChatGPT se comprometió con eso, mientras Elon Musk adhirió con las inquietudes.
El vertiginoso crecimiento de la inteligencia artificial está generando inquietudes de todo tipo, en todos los planos y, paradójicamente, en sus propios creadores. El fundador y máximo ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, descartó que la compañía salga a bolsa este año y atribuyó la decisión a la creciente preocupación por la seguridad de la inteligencia artificial. “Ahora sería un momento desaconsejable para salir a bolsa, y no sentimos presión en eso”, dijo en una entrevista con Fortune publicada el sábado.
Ante la repregunta de la revista, que le planteó si eso significaba no 2026 sino 2027, respondió: “Diría que 2026 no. Sí, tenemos mucho por hacer”.
La decisión posterga una de las salidas a bolsa más esperadas de la historia y es la señal más clara hasta ahora de que la inquietud por modelos cada vez más poderosos empezó a modificar los planes de negocio de la industria. OpenAI, la dueña de ChatGPT, presentó papeles confidenciales ante la SEC en junio y en agosto cerró una recompra de acciones a empleados por US$ 7.000 millones que la valoró en US$ 852.000 millones, el mismo precio de su ronda de marzo, según Bloomberg y CNBC. Reuters ha informado que su debut podría apuntar a US$ 1 billón.
A menos de una semana del revuelo que causó la renuncia del investigador Jacob Coxon y sus advertencias sobre la IA, las declaraciones de Altman se conocieron el mismo día en que el máximo ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicó un ensayo que urge a las compañías del sector a moderar la velocidad con que mejoran sus modelos más avanzados.
El propio Altman y Elon Musk respaldaron la propuesta en cuestión de horas en la red social X, en una coincidencia inusual entre tres rivales feroces.
“Dario tiene razón”: el respaldo de Altman y Musk
En su cuenta de X, Altman escribió que el tema ya venía discutiéndose puertas adentro. “Estoy de acuerdo con Dario en que necesitamos moderar el ritmo de la frontera. Este ha sido un tema principal de las discusiones que hemos tenido en OpenAI en las últimas semanas”, señaló en el posteo, que acumula unos 15 millones de visualizaciones.
Altman fue más allá y comprometió a OpenAI con el primero de los pasos que propone Amodei. “Comprometernos a tener evaluadores independientes con acceso similar al de los empleados es una gran idea, y haremos lo mismo. Pronto tendremos más que compartir”, escribió.
Musk, cuya startup de IA xAI desarrolla el modelo Grok citó el mensaje de Amodei con tres palabras: “Dario tiene razón”. El respaldo no es menor: fue durante años un crítico frontal de Anthropic, a la que acusó de “odiar la civilización occidental”, según recordó CNBC. Ese tono cambió luego de que la firma anunciara en mayo un acuerdo de capacidad de cómputo con SpaceX, la empresa matriz de su negocio de IA.
El mensaje original de Amodei, con unos 64,5 millones de visualizaciones, anunció el ensayo y el compromiso de su empresa: “Proporcionaremos a evaluadores externos acceso permanente de nivel empleado a nuestros sistemas”.
El plan de tres pasos
En el ensayo, titulado “We Must Pace the Frontier”, Amodei propone una hoja de ruta que, dice, permitiría atenuar el ritmo del desarrollo sin “sacrificar la ventaja comercial ni el liderazgo de Estados Unidos en IA”. El primer paso es el de los evaluadores externos, al que Anthropic, el creador de Claude, se comprometió de manera unilateral. El segundo llama a las compañías líderes de países democráticos a coordinarse y fijar estándares comunes de seguridad. El tercero apunta a una coordinación entre gobiernos democráticos y autoritarios.
“Para ser claros, moderar el ritmo no significa detener el entrenamiento de modelos ni el progreso técnico, sino asegurar que las compañías se tomen el tiempo adecuado para alinear y resguardar sus modelos, y que evaluadores externos lo confirmen”, escribió Amodei.
En una entrevista con CNN emitida ese mismo sábado, el ejecutivo matizó que el riesgo también corre en la dirección contraria. “Si vamos demasiado lento, sigo creyendo que la gente equivocada estará a cargo de la tecnología. Y eso, de nuevo, elevará mucho la probabilidad de que las cosas salgan mal”, dijo.
Del Slack de Anthropic a Washington
Coxon, especialista en preentrenamiento, acusó a Anthropic y a OpenAI de “apostar con nuestras vidas” y de correr “directo hacia una superinteligencia auto-mejorante”. Evan Hubinger, líder de ciencia del alineamiento de Anthropic, respaldó ese diagnóstico y cifró en más de 10% la probabilidad de que la IA mate a todos los humanos en la próxima década.
A comienzos de mes, el científico jefe de OpenAI, Jakub Pachocki, ya había advertido en un blog que ninguna compañía ha “resuelto el alineamiento y el monitoreo en grado suficiente como para seguir escalando de forma responsable a máxima velocidad por mucho más tiempo”.
La presión también crece en Washington, donde legisladores de ambos partidos piden nuevos resguardos y exigen que los ejecutivos tecnológicos declaren, tras una seguidilla de ciberataques ejecutados sin control humano directo, según CNBC.
Todo ocurre mientras Anthropic prepara su propia apertura a bolsa, para la cual no ha informado fecha. Sus banqueros buscan levantar más de US$ 100.000 millones a una valoración de US$ 2 billones (millones de millones), según reportes de prensa, lo que la convertiría en la mayor de la historia: superaría a la de SpaceX de junio, que recaudó unos US$ 85.700 millones a US$ 1,77 billones.
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