Migración haitiana en Vitacura llega al 0,2% y en Lo Espejo al 62,6%

Distribución de los migrantes replica desigualdad de la sociedad chilena. Hoy, gracias a los datos del Censo 2017, sabemos que son el 4,35% de la población y que su distribución en Santiago, refleja segregación espacial y de oportunidades.

Hubo que esperar 15 años para conocer las cifras sobre la migración en Chile. En 2002 la población extranjera residente era un 1,2% (195.320 personas), y en ausencia de Censo, las encuestas Casen dieron señales de que se trataba de un fenómeno importante y en alza, pasando a 2,1% en 2013 y a 2,7% en 2015.

Hoy, gracias a los datos del Censo 2017, sabemos que representan el 4,35% (746.465 personas). Pero además, conocemos cómo se distribuyen, lo que refleja una particularidad de Chile: la desigualdad. Es decir, los migrantes se establecen con patrones de desigualdad y segregación similares a los de la sociedad chilena.

La segregación se da espacialmente, y en la Región Metropolitana en general y particularmente en el gran Santiago, principales áreas receptoras de inmigrantes de Chile. ¿En qué zonas del Gran Santiago habitan los migrantes? Las comunas que agrupan mayor número, según datos del Censo 2017, son: Independencia (31%), Santiago (28%), Estación Central (17%), Recoleta (16%), Quilicura (8%).

Si se observa por nacionalidad la distribución en las comunas de Santiago muestra notables diferencias. Es así, como, por ejemplo, Vitacura concentra el 0,2% de migración haitiana, mientras en Los Espejo es el 62,6%. En cambio, la categoría “otro”, muestra una cifra de 7,4% en Lo Espejo, y en Vitacura 58,1%.

A modo de ejemplo, en Santiago la presencia de migración colombiana, llega al 30,7% en Santiago, y en Las Condes es 8%, Lo Barnechea 6,6% y 5,7% en Vitacura. En el caso de los migrantes peruanos, en Estación Central alcanza el 32,7%, en Santiago 30,3% y en Puente Alto 26,9%, mientras que en Vitacura es de 13,7%, en Providencia es de 10,5%, Ñuñoa 11,4% y en Las Condes 11,7%.

Cristián Doña, sociólogo de la Universidad Diego Portales, explica que la categoría “otros” corresponde a países como Estados Unidos y España, Alemania, y del resto de Europa, y en menor medida a naciones como China, India, Japón y Pakistan.

Desigualdad y discriminación

Las razones detrás de esa distribución se explican en gran medida gracias a las redes de contacto. Los vínculos con compatriotas que ya han llegado a Chile, hace que ellos se distribuyan concentrados en puntos específicos, señala Eduardo Thayer investigador de la Universidad Central. La elección de comunas como Santiago o Independencia, dice, que tienen una tasa de migración sobre el 20%, no pasa tanto por el costo de la vivienda, sino por las redes sociales que ahí encuentran.

Otro punto considerado a la hora de elegir dónde vivir es la cercanía a los trabajos, que sea fácil llegar. “Las comunas del centro de Santiago, son comunas donde es fácil llegar a los trabajos, y lo mismo ocurre en Pedro Aguirre Cerda y Lo Espejo que está cerca de Lo Valledor”, sostiene Thayer.

Responde además, a muchos factores sociales que se vinculan con la estructura la sociedad en general, aclara Cristóbal Moya, sociólogo, becario del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social. “Tanto por acción como por omisión de política pública, eso pasa, en reino unido sigue existiendo el social housing (viviendas sociales) en lugares centrales. Pero en  caso de Recoleta con arriendos sociales, son estructuras muy difíciles de cambiar”.

El fenómeno implica llegar a una estructurara desigual, que ya es compleja para los chilenos que viven sectores más pobres, dice Moya. “Es como ser una persona de escasos recursos agregando el problema de ser discriminado por su nacionalidad. No los estamos recibiendo bien. Y eso muestra una producción intergeneracional, la clase trabajadora fuera del sector oriente cuando se encuentran con las instituciones sociales y educacionales, son tratados de manera desventajada, son discriminados”.

En ese mismo sentido, Moya enfatiza que “es importante lograr encontrar una forma de generar intervenciones para que acerquen a las comunidades, y que disminuya ese prejuicio que existe especialmente hacia los de origen afrodescendiente”.

Santiago en si mismo es una sociedad muy segregada. Y esa segregación se transmite tanto a los nacionales como a los extranjeros, explica Doña. “Los migrantes en general tienen mejor salud, son más emprendedores, y que lleguen a zonas de menores ingresos hace que las cosas positivas de la migración sean mas difíciles de lograr. Chile se vende muy bien, pero si vas a Santiago Centro y a Providencia, son un Chile muy distinto. Los niveles de ingreso de la zona oriente son más altos que la zona poniente“.

Actualmente hay acuerdo en reconocer la pobreza es mucho más amplia que la sola falta de ingresos. Se habla de la pobreza multidimensional, que incluye privaciones en distintas dimensiones, como: educación, salud, vivienda, empleo, empoderamiento, discriminación, seguridad personal. Según datos del Ministerio de Desarrollo Social, de la Encuesta Casen 2015, al hablar de multidimensional, en comunas como Estación Central llega a 14,5%, en Puente Alto alcanza el 27,1%, en Santiago es 11,6%, mientras que en Providencia es de 4,6%, y en Las Condes es de 4,8%.

La actual ley migratoria en discusión no refleja la distribución desigual de los migrantes en Chile. Eso ocurre, dice Doña, porque son leyes migratorias y no políticas migratorias a largo plazo. “No parten pensando qué vamos hacer con la migración y con la segunda generación, que son los hijos de los que ya llegaron, que tienen entre cuatro a 12 años, cómo hacerlos participes de una educación multicultural y más amplia”.

Es un tema que se discute académicamente desde el 2000. Pero hay muy poca investigación sobre el mismo, y falta mucho, indica Doña. “Para hacer análisis de grandes datos se necesitan datos y hasta ahora que salio el Censo no se tenían, ahora se puede hacer este análisis”.

 

 



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