Pérdida de la audición, vértigo y zumbidos en el oído: ¿Nuevas secuelas del coronavirus?

Un estudio da cuenta de varios casos de problemas posteriores al diagnóstico de Covid-19. Sin embargo, especialistas afirman que no necesariamente existe un vinculo, y que es necesario realizar más investigaciones al respecto.




A casi un año y medio del brote de coronavirus en China y ya con 100 millones de personas recuperadas en todo el mundo, la cantidad de secuelas que van apareciendo con el tiempo parecen un pozo sin fondo.

A estas alturas, está comprobado que la infección por coronavirus puede causar fiebre, fatiga, dificultad para respirar, náuseas, vómitos e incluso pérdida del gusto y el olfato. En casos raros, algunos pacientes tienen los llamados “dedos Covid”, una erupción inflamatoria que hace que los dedos de los pies se inflamen, ardan y piquen, mientras que otras personas sufrieron coágulos de sangre y síntomas similares a los de la demencia, confusión, dolores de cabeza o mareos.

Sólo como ejemplo, un estudio del Weill Cornell Medical College de New York recopiló entre 50 mil pacientes unas 55 secuelas. De ellos, un 80% dijo tener síntomas de fatiga, dolor de cabeza, dificultad para respirar, pérdida de cabello, niebla cerebral y pérdida del gusto. Otra investigación publicada en The Lancet en enero, señaló que a seis meses de recuperarse de la enfermedad, un 76% dijo tener algún problema similar.

El Dr. Álvaro Valenzuela, otorrinolaringólogo de Clínica Biobío, explica que “en la medida que hay pacientes que se han ido recuperando de una infección aguda post covid, nos hemos ido dando cuenta que hay un grupo de ellos, entre un 30% y un 80% según las estadísticas que uno mire, que manifiestan síntomas persistentes y prolongados después de haberse recuperado de una infección por covid-19. Son síntomas que afectan múltiples órganos en un espectro amplio de manifestaciones, es decir, este síndrome se define por la persistencia de síntomas o el desarrollo de una secuela más allá de 4 semanas haber tenido la infección grave por covid”.

“Esto se divide en dos categorías: el sub agudo, que está definido entre 4 y 12 semanas y el síndrome crónico, que es más de 3 meses. Se ha visto una incidencia de esto entre un 30% y un 80% de los pacientes post covid, siendo los síntomas más frecuentes la disnea, la tos y la pérdida del gusto y el olfato. También la fatiga, el dolor articular y algunos otros síntomas del área por ejemplo psiquiátrica en que hay estrés post traumático, depresión, dificultades para la concentración o problemas de sueño. Hay también otros síntomas como pérdida de pelo, dolor de pecho o palpitaciones y también algunas arritmias, pérdida del control de la diabetes u osteoporosis”, dice.

¿Nuevo síntoma?

Pero a lo anterior debemos sumar un nuevo estudio publicado en el International Journal of Audiology, que señala que según una revisión sistemática de 24 estudios, el Covid-19 está fuertemente asociado con la pérdida de audición y otros.

El equipo de investigadores de la Universidad de Manchester, dirigido por el profesor Kevin Munro, director del Centro de Audiología y Sordera de Manchester (ManCAD), indicó que la prevalencia de hipoacusia (sordera) fue del 7,6%, tinnitus (zumbidos en el oído) el 14,8% y vértigo en un 7,2%.

Sus datos utilizaron principalmente cuestionarios autoinformados o registros médicos para obtener síntomas relacionados con COVID-7 19, en lugar de las pruebas de audición científicamente más confiables.

Por ello, aunque los hallazgos no son definitivos y las asociaciones según el estudio son sólo correlativas, parecen suficientemente preocupantes como para justificar una investigación. Está establecido que virus que provocan sarampión, paperas y meningitis pueden causar pérdida de audición, por lo que no es de extrañar que lo mismo pueda ocurrir con el SARS-CoV-2.

Además, no es la primera vez que se habla de estos casos. Ya en octubre de 2020, el BMJ Case Reports daba cuenta de un extraño y repentino caso de pérdida de audición en un hombre de 45 años mientras estaba hospitalizado. Una semana después de desintubarlo y dejar la UCI, notó un zumbido en su oido izquierdo, al que le siguió una pérdida auditiva en el mismo oído.

Otros estudios posteriores -de los cuales se toma la investigación de Manchester- han ido más allá. Así lo reveló un análisis a 121 personas en el Reino Unido, que encontró en un 13% de los pacientes un cambio en la audición o tinnitus tras ser diagnosticados con Covid-19. Lo mismo detectó un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins publicado en el JAMA Otolaryngology - Head & Neck Surgery, que halló evidencia de SARS-CoV-2 en el oído medio de pacientes en un estudio de autopsia.

Variables confundentes

El Dr. Valenzuela indica que “desde el punto de vista otorrinolaringológico y de las secuelas que un Covid puede dejar, sabemos que ha habido reportes de pacientes que han desarrollado algunos cuadros de sordera que nosotros llamamos sordera súbita, también sabemos que hay algunos pacientes que han desarrollado algunos tipos de vértigo, el más frecuente y creemos que es por el reposo prolongado es el vértigo postural paroxístico benigno y también ha habido cuadros de neuritis vestibular”.

“En relación a la sordera, la incidencia no ha sido reportada en mayor cantidad que la de la población general, por lo tanto aún no está considerado dentro de este síndrome post-covid, ya que no hemos podido documentar aún una ‘casuistica’ importante que supere la incidencia de la población general; lo mismo que con los cuadros de vértigo, aunque obviamente cuando una persona ha tenido covid y posterior al covid desarrolla una sordera súbita uno podría pensar que fuera la causa, lo mismo un cuadro de vértigo, pero hasta el momento no hemos podido hacer una relación causa-efecto directa y que realmente aumente la incidencia de la población general, a diferencia de todos los otros síntomas previamente nombrados”, agrega.

En la misma línea, el Dr. Hayo Breinbauer, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana, asegura que “no hay una relación directa entre que el coronavirus como virus específico aumente de forma importante el riesgo de producir cuadros de pérdida de audición, tinnitus o vértigo. Evidentemente, siempre hay un reporte de casos excepcional donde aparecen uno o dos pacientes con casos de este tipo, pero en ningún caso es una regla”, dice.

Aún así, el especialista reconoce que la frecuencia de estos eventos y síntomas en el último año es mayor y más habitual que lo visto previamente. Entonces, si hay mas casos de este tipo, ¿por qué no relacionarlos con el coronavirus?

“Aquí la respuesta es entender las variables confundentes, fenómenos que parecieran estar relacionados y que funcionan como un puente a otro, pero no es así”, explica Breinbauer.

“Estas variables confundentes serían los altos niveles de ansiedad, sobrecarga emocional o estrés que han caracterizado el periodo extendido y extenuante de la pandemia. Eso es innegable. A nivel poblacional estamos con mayores niveles de impacto en salud mental de lo que jamás se había visto antes, y son estas variables las que están relacionadas con un aumento de los síntomas audiovestibulares, con eventos de pérdida de audición, tinnitus y vértigo”, apunta.

El otorrinolaringólogo afirma que por suerte, la gran mayoría de los cuadros de este tipo tienen tratamiento y manejo muy efectivo. “Lo importante es que cada persona debe ser evaluada de forma diferenciada para tener un oportuno y óptimo manejo”.

Casi cualquier virus puede generar este tipo de trastorno, pero hay unos mas o menos probables”, dice.

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