Qué pasa con las mascotas que quedan solas, tras las deportaciones masivas en Estados Unidos
Las deportaciones masivas en Estados Unidos han dejado miles de mascotas sin hogar. Refugios y rescatistas denuncian una crisis por el aumento de perros y gatos abandonados tras las expulsiones.
Las políticas migratorias de Donald Trump han provocado la deportación de al menos medio millón de migrantes de Estados Unidos. Muchos de ellos tuvieron que dejar atrás a sus mascotas: no por opción, sino porque fueron encarcelados y expulsados, sin la posibilidad de volver a sus casas por sus pertenencias.
Por esto, en los anuncios de adopción no se lee que “fueron abandonados”, sino que “perdieron a su familia”.
Distintos grupos de rescate y organizaciones sin fines de lucro en las distintas ciudades que han sido foco de la ofensiva migratoria, como Nueva Orleans, Chicago, Los Ángeles y Minneapolis, se están encargando de encontrarle hogar a perros, gatos, conejos y gallinas.
“Hay animales de compañía abandonados por familias que desaparecieron de la noche a la mañana”, explicó al New York Times Maria Thomas, la presidenta de uno de los grupos de rescate, llamado Rolling River.
Thomas aseguró que la situación es crítica: las deportaciones han aumentado significativamente el número de mascotas que necesitan un nuevo hogar para siempre. Muchos de los animales están vagando por las calles sin rumbo.
Las mascotas de los deportados en Estados Unidos
No existe una cifra oficial de cuántas mascotas son abandonadas por los migrantes deportados. Las organizaciones denuncian que las agencias del gobierno parecen no tener interés por medir, y menos hacerse cargo esta situación
Sin embargo, el aumento de animales en las calles es evidente: varios servicios de control de animales han tenido alzas en los números de perros y gatos callejeros que han incautado, y los rescatistas aseguran estar recibiendo casi el doble de animales que requieren un hogar permanente.
Además, pese a que hay autoridades que están prestando ayuda, como el Departamento de Cuidado y Control de Animales de Los Ángeles que ofrece un plan para mascotas en su sitio web, los migrantes que todavía permanecen en EEUU temen recurrir a ellos y optan por los grupos de rescate ciudadanos.
Pero ellos están desbordados: los refugios casi no tienen espacio para todos los animales que necesitan un techo, por lo que cada vez más, la alternativa de sacrificar a los que no pueden ser adoptados también crece.
“Hay perros grandes, perros pequeños, bulldogs franceses bien cuidados”, contó al mismo medio Heydi Acuña, cofundadora de una organización sin fines de lucro de rescate animal.
También hay gatos que, según relatan los rescatistas, se nota que estaban acostumbrados a sus dueños y que, ahora, se han vuelto temerosos.
Contaron el caso de un guatemalteco que llegó a un refugio y entregó voluntariamente a sus dos gatos. “Lloró al despedirse, sabiendo que probablemente sería detenido cuando se presentara ante el tribunal, días después. Él adoraba a esos gatos, y ellos lo querían a él”.
Otra historia es la de Heinz, un cachorro que deambulaba cerca de donde hubo una redada contra migrantes. Sabía hacer sus necesidades fuera de la casa y tenía el pelaje brillante, por lo que los rescatistas asumieron que fue parte de una familia que lo quería, antes de terminar en la calle.
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