Por Matías VeraCEO de Camanchaca: “Las 40 horas es malo para la economía y tengo la impresión de que también es malo para los trabajadores”
El gerente general de la pesquera, Ricardo García, sostiene también que la Ley Lafkenche es como un Godzilla suelto en la mitad de la ciudad. "Hay que meterla en su jaula", afirma. Valora la relocalización que propone el gobierno en la megarreforma, y planea aumentar su producción en un 30% en los próximos dos o tres años.

Camanchaca es la segunda empresa pesquera que más indemnización pide al Estado por la Ley de Fraccionamiento Pesquero. El CEO de Camanchaca, Ricardo García, habla con Pulso sobre esto y las medidas que ha ido tomando la nueva administración de José Antonio Kast. Compara que retroceder con el fraccionamiento es como retroceder con las 40 horas. “Es absurdo“, dice.
¿Qué le ha parecido que el gobierno no avance en el tema de fraccionamiento pesquero, sino que lo deje tal como lo dejó la administración anterior?
- Me parece una decisión política del gobierno muy realista. Es como las 40 horas. Las 40 horas es malo para la economía y tengo la impresión personal de que también es malo para los trabajadores, porque finalmente uno va a tener que hacer los ajustes para reemplazar mano de obra por otras tecnologías, por otras maquinarias, por otras robotizaciones.
Ya que si las personas están trabajando muy poco, muy pocas horas, las personas se hacen carísimas y, por lo tanto, uno tiene que buscar soluciones a eso. A lo mejor nos vamos a demorar un año, dos años, tres años, cinco años, pero no es positivo para los trabajadores. Lo positivo para los trabajadores es que los trabajadores trabajaran lo que quieran trabajar, y no estuvieran limitados por la ley dentro de cierto marco.
¿Y el fraccionamiento?
- (...) Hoy día plantear políticamente que vamos a volver a las 45 horas es absurdo. En el caso del fraccionamiento es parecido. Ya se produjo el fraccionamiento, los pescadores semi-industriales o grandes artesanales ya obtuvieron esos mayores fraccionamientos de las cuotas de pesca, y por lo tanto pretender volver atrás, se hace imposible.
Ustedes son la segunda pesquera que más indemnización pide al Estado. Cerca de US$ 100 millones.
- Lo que nosotros decimos es que el Estado tomó una decisión: nos arrebató derechos que nosotros teníamos, nos expropió derechos que teníamos, eran parte de nuestro patrimonio, parte de nuestra propiedad privada. Por lo tanto, nos tiene que pagar el valor justo de lo que nos quitó. Eso es todo lo que decimos. Y que sean los tribunales los que determinen la cuantía. Hemos presentado la cuantía en la demanda y ahora el Estado en su Poder Judicial tiene que determinar la cuantía del daño.
¿El gobierno debería meterse en nuevas modificaciones a la legislación pesquera?
- Cada vez que se ha tocado es refundacional, en cada proyecto de cambio de nueva ley de pesca se han presentado proyectos refundacionales. Algunos, en opinión nuestra, de buena orientación y otros de muy mala orientación. Este último, del gobierno anterior, era de pésima orientación. Logró causar mucho daño con la extracción de la parte del fraccionamiento y menos mal, el resto está enterrado.
¿Cómo ven el tema de la Ley Lafkenche y esperarían cambios también de parte del gobierno?
- La Ley Lafkenche no nos afecta solamente a nosotros, sino que a todos aquellos que hacen algún tipo de actividad de alguna especie en los bordes costeros, incluyendo al Estado. O sea, hacer un puente, entregar una concesión, hacer un puerto o una salmonicultura, o una miticultura o cualquier cosa, está hoy día trabado, obstaculizado por el abuso que se ha hecho de la Ley Lafkenche.
(...) Aquí la Ley Lafkenche, lo que finalmente ocurrió, es que fue como si soltáramos a un Godzilla en la mitad de la ciudad. Lo que hay que hacer ahora es volver al animal a su jaula. Esa ley, que es un animal, hay que meterla en su jaula para que se aplique a lo que realmente tenía que aplicarse, que es una cosa menor que no incide en los demás.
¿Qué le ha parecido la megarreforma de Kast, en particular la relocalización?
- Para la salmonicultura eso es muy importante porque tú tienes hoy día concesiones que fueron otorgadas hace 30 o 40 años, que no fueron georreferenciadas de la manera óptima porque no había GPS y porque no había georreferencias. Entonces las concesiones se otorgaban un poco al ojo. Pero cuando vino el mundo del GPS y de la georreferenciación perfecta con satelital, en fin... nos hemos dado cuenta que lo que se otorgó en la década del 80 y 90 no estaba bien ubicado. Entonces hay poca profundidad o poca corriente, mucho estancamiento de agua, entonces hay concesiones que fueron mal otorgadas.
(...) Hoy día eso se puede mejorar y, por lo tanto, la microrrelocalización es algo perfectamente factible, que ambientalmente tiene un beneficio, porque típicamente una mejor concesión, una mejor ubicación de la concesión, genera un menor impacto sobre el medio ambiente, una menor afectación y, por lo tanto, lo vemos muy bien.
¿Va en la dirección correcta entonces?
- Totalmente correcta. Luego, el tema de los plazos establecidos para las respuestas del Estado y particularmente, medio ambiente, también es muy importante. Nosotros tenemos una serie de solicitudes de concesiones, por ejemplo, en la zona de Magallanes, que están pendiente ahí hace 10 años o más, 15 años sin respuesta. Y nosotros esperaríamos que eso pudiera salir adelante, y si fuera así, tenemos la oportunidad también de expandirnos a la duodécima región, cosa que hoy día no estamos.
¿Qué expectativas de producción proyectan para este año?
- La mayor parte de los peces que van a ser cosechados el año 2027 ya están en el mar, por lo tanto, la producción del año 2027 está ya más bien definida. Lo que nosotros hoy día podemos alterar son principalmente las producciones del año 28, 29, 30. Ahí nuestras expectativas, nuestros planes son a tener una producción en el caso, en el conjunto de salmón atlántico y salmón coho sobre las 80 mil toneladas.
El año pasado tuvimos aproximadamente 62 mil toneladas en total. Es decir, de 60 mil para hacerlo fácil, a 80 mil, eso es más o menos un 30% de incremento en los próximos dos o tres años. Este es el plan que está hoy día. Ahora, si nosotros vemos que hay una remoción de obstáculos, una eliminación de trabas, una facilidad para poder producir -como puede ser el caso de las microrrelocalizaciones- y eso nos permite mejorar las condiciones productivas de nuestras concesiones.
Y eso significa, por lo tanto, que los costos que nosotros podemos proyectar son mejores, o porque podemos usar concesiones que están micro relocalizadas y, por lo tanto, mejor preparadas para tener a los peces, eso evidentemente podría alterar nuestros planes y nosotros podríamos ir quizás a las 90 mil toneladas antes del término de esta década.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
2.
3.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE
















