Soy cirujano plástico y esto es lo que debes saber antes de tomar la decisión de operarte
Antes de someterse a una cirugía estética, no basta con revisar fotografías de resultados o redes sociales. El especialista, el recinto, el equipo médico, son algunos de los aspectos que deben evaluarse anteriormente.
Decidir someterse a una cirugía estética implica mucho más que escoger un procedimiento para cambiar un aspecto físico.
Detrás de esa decisión existen una serie de factores que pueden marcar la diferencia entre una intervención segura y una experiencia con complicaciones.
En entrevista con La Tercera, Ricardo Roa, presidente de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica y jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital del Trabajador, entrega algunas de las principales recomendaciones para tomar esta decisión de manera informada.
El primer paso: quién realizará la cirugía
Roa advierte que una cuenta de Instagram o la forma en que un médico se presenta públicamente no certifica que sea cirujano plástico.
En Chile, todos los médicos se titulan como “médico cirujano”, una denominación que puede llevar a confusión.
Ese título corresponde al de médico general y no implica contar con una especialidad quirúrgica. Para ser cirujano plástico, el profesional debe haber realizado la formación correspondiente y tener registrada esa especialización.
Por eso, recomienda consultar el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud de la Superintendencia de Salud, donde se puede revisar la especialidad registrada del profesional.
“Lo más importante para un paciente cuando se va a operar es asegurarse que el cirujano que lo opera sea realmente un cirujano plástico acreditado”, señala.
El especialista agrega que también es importante conocer al resto del equipo que participará en la intervención, especialmente al anestesista, cuya acreditación también puede ser revisada.
El lugar también importa
El segundo punto del llamado “triángulo de la seguridad” es el recinto donde se realizará la cirugía.
Según Roa, el centro o clínica debe contar con las acreditaciones y condiciones necesarias para responder ante eventuales complicaciones.
En cirugías de mayor duración o en pacientes con mayores factores de riesgo, no basta con que el recinto esté habilitado para realizar el procedimiento.
Según Roa, idealmente debería contar con una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y con equipamiento para responder ante complicaciones.
Si se trata de un centro de menor tamaño que no dispone de estos recursos, recomienda comprobar que exista un convenio con un establecimiento de mayor complejidad y una ambulancia que permita actuar rápidamente frente a una emergencia.
“Hay que asegurarse que el lugar en que se va a realizar la intervención cuente con las certificaciones adecuadas y tenga la implementación, la tecnología y los equipos para tratar eventualidades”, explica.
Un paciente informado
El tercer elemento es el propio paciente. Antes de una cirugía debe existir un consentimiento informado, pero Roa recalca que la responsabilidad no termina ahí.
La persona tiene el derecho a recibir información clara sobre su estado de salud, las alternativas disponibles, los riesgos y los beneficios.
Al mismo tiempo, los pacientes tienen el deber de entregar al médico información clínica completa y veraz.
Esto incluye antecedentes como el consumo de tabaco.
El especialista advierte que fumar puede afectar gravemente la circulación y oxigenación de los tejidos, aumentando el riesgo de problemas en la cicatrización, apertura de heridas o incluso muerte de tejidos.
La edad, en cambio, no determina por sí sola si una persona puede o no operarse. “Lo importante es la condición clínica del paciente”, afirma.
En personas con enfermedades crónicas, como diabetes o hipertensión, estas deben estar controladas y ser debidamente informadas.
Ojo con las ofertas y las promesas
Otro punto de alerta son las publicaciones y promociones en redes sociales.
Para Roa, una señal preocupante es que se minimicen los riesgos de una cirugía, por ejemplo que se prometa una recuperación extremadamente rápida o se garanticen determinados resultados.
También recomienda desconfiar cuando existe presión para pagar o tomar una decisión de manera inmediata.
El cirujano también plantea que las expectativas del paciente deben ser realistas.
Un paciente puede llegar con fotografías de celebridades o con una idea específica del resultado, pero el profesional debe explicar qué es posible conseguir y qué no.
“La obligación del cirujano es establecer las expectativas realistas, aterrizar los sueños de los pacientes: qué podemos lograr y qué no podemos lograr”, explica Roa.
Los riesgos de múltiples cirugías
Finalmente, Roa advierte sobre la realización de múltiples procedimientos en una misma intervención.
Mientras más se prolongan la cirugía y la anestesia, mayores son las posibilidades de complicaciones.
“En general, una cirugía no debería durar más de seis horas”, señala. Sobre ese período, sostiene, las probabilidades de complicaciones aumentan de manera importante.
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