¿A la altura de Michael Jackson y Prince? En qué lugar se inscribe el show de Bad Bunny en el Super Bowl
Con una cifra récord de 142 millones de espectadores, el "Conejo Malo" no solo superó en audiencia a Rihanna y Kendrick Lamar, sino que transformó el escenario en un manifiesto de resistencia cultural. Entre invitados como Lady Gaga y un despliegue visual de orgullo puertorriqueño, expertos analizan cómo este show se convirtió en una respuesta directa a la hostilidad política y las críticas de Donald Trump.
¿De qué hablaba el mundo en el desayuno de este lunes? Entre el té y el sandwich jamón queso, lo que se robaba la atención en la mesa era posiblemente el show de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX. Según compartieron los medios internacionales, la presentación del boricua alcanzó la friolera cifra de 142,3 millones de espectadores, superando los años anteriores en que estuvieron Kendrick Lamar (2025): 133,5 millones; Usher (2024): 123,4 - 123,5 millones y Rihanna (2023): 121 millones.
Bad Bunny salió al escenario del Levis Stadium de Santa Clara pasadas las 22.23 horas de Chile. Con una escenografía inspirada en las colinas de Puerto Rico, como en su exitosa residencia en su país natal, arrancó con el éxito Tití me preguntó del disco Un verano sin ti.
En lo medular, el show tuvo referencias a su actual gira Debí tirar más fotos, con presencia de la “casita”, donde se vio, entre otros, a celebridades como el popular actor chileno Pedro Pascal, Young Miko y Jessica Alba. Incluso hubo una boda en vivo, legal y con todo en orden. Pasaron temas como Yo perreo sola, VOY A LLeVARTE PA PR, en una panorámica de sus éxitos. Incluso tuvo invitados como Lady Gaga y Ricky Martin.
Fue toda una fiesta esencialmente latina que implicó que hasta el mismísimo Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos, opinara sobre el espectáculo. Muy en su estilo, el mandatario señaló que el show de Bad Bunny fue “uno de los peores de la historia”. Esto en el contexto en que Bad Bunny además hizo historia como el primer latino en ganar el Album del año de los reciente Grammy con un disco completamente en español. Todo en una semana.
Las claves
¿Qué significa el show de medio tiempo del Super Bowl para la carrera del “Conejo malo”? Responde la periodista especializada en espectáculos, Carolina Gutiérrez: “Sin ser fan de la música, Bad Bunny, después de ver su show en Santiago ( y escucharlo), creo que esto definitivamente marca un antes y un después. El Super Bowl no es sólo un escenario musical, es un espacio simbólico de consagración global. Para Bad Bunny, este show confirma que ya no es solo un fenómeno latino o del streaming, sino un artista con peso histórico, capaz de representar a una cultura completa frente a una audiencia mundial. Es un paso que lo instala definitivamente en la liga de los grandes”.
La periodista musical Bárbara Alcántara también opina: “El hecho de que Bad Bunny se haya presentado en el medio tiempo del Super Bowl le da una visibilidad enorme, sus escuchas y ventas de discos aumentarán aún más y quienes aún no estaban seducidos por el mensaje político y emocional de su música, tuvieron la oportunidad de verlo con todo su despliegue escénico en el evento deportivo más emblemático de Estados Unidos. Además, y creo que lo más importante, es que a través de su propuesta expresa orgullo latino, de clases y de sonidos reivindicados. Es el alma latina dando cátedras de unión al alma estadounidense”.
Francisco Aravena, de radio Duna y columnista de Culto, también entrega su mirada: “Es la consolidación de una verdad: es el artista más popular del mundo, y uno que es capaz de encerrar el espíritu de los tiempos en un show de 13 minutos sobre un escenario provisorio. Bad Bunny se alza como un artista más que un músico: con discurso, con concepto y con un contenido que trasciende con mucho el sonido de cada una de sus canciones o sus discos”.
El show del medio tiempo del Super Bowl ha visto pasar a grandes de la canción como Michael Jackson o Prince. ¿Estará el show de Benito Antonio Martínez Ocasio a la misma altura? responde Carolina Gutiérrez. “Son contextos distintos, pero sí creo que entra en esa conversación. No por replicar lo que hicieron Michael Jackson o Prince, sino porque logró algo igual de potente desde otro lugar: la emoción colectiva y la identidad”.
“Fue emotivo porque no buscó agradar a todos, sino ser fiel a una raíz. El uso del español, los símbolos culturales, la energía comunitaria y un mensaje final de unidad hicieron que el show trascendiera lo musical. No fue solo espectáculo: fue representación, y eso conecta muy profundo”.
Por su lado, señala Bárbara Alcántara: “Creo que este show pasa directo al primer lugar de lo mejor de los entretiempos, si bien las presentaciones de Prince y Bruce Springsteen son memorables, aquí hay un componente fundamental que es del contexto histórico: esto sucede justo cuando Estados Unidos está implementando políticas migratorias como el ICE”.
Agrega Francisco Aravena: “Un buen show necesita un buen guión, y este presentó probablemente el mejor de todos en un espectáculo que es a la vez concierto en vivo y -sobre todo- un show de televisión, con viñetas delicadamente planificadas y cargadas de simbolismos para llevar a la cancha el espíritu, la estética, el sabor y el sonido de la cultura y la experiencia latina. Es un show que entiende además que está generando clips y postales para la historia, un relato audiovisual que aspira a unificar a un continente entero a través de una enorme fiesta. En un país donde la cultura latina es usualmente retratada con historias de narcotráfico, pandillas e indocumentados escapando de la policía migratoria, este show ofrece un relato alternativo, construido a partir de escenas de la vida cotidiana y enmarcado en el contexto de una enorme celebración”.
“Creo que Bad Bunny sabe que no es ni será un músico como Michael Jackson o Prince, y quizás por lo mismo tuvo la enorme humildad y lucidez de evitar la tentación de que este show se tratara de él y su música, sumando a otras estrellas para agregar voces potentes a un mensaje que debía ser coral. Quiso que se tratara de la celebración de la experiencia latina -algo a lo que hasta el más gringo de los gringos está invitado- y terminó ofreciendo un verdadero cortometraje sobre la cultura latina en Estados Unidos. Bad Bunny hizo una película clásica donde el bien triunfa sobre el mal, pero se dio el lujo de nunca poner a los villanos en escena”.
Un show que apela a lo latino sin pudor, como el de Bad Bunny, sin duda que tiene un especial significado en un contexto en que el gobierno de E.E.U.U. ha plasmado políticas especialmente duras contra los inmigrantes. Así lo comenta Carolina Gutiérrez: “Su presencia en ese escenario es, en sí misma, un mensaje. Bad Bunny representa a una comunidad que muchas veces es invisibilizada o estigmatizada, y lo hace sin pedir permiso, sin traducirse, sin suavizar su identidad”.
“En un contexto político hostil, su show funciona como un recordatorio poderoso: los latinos no solo son parte de Estados Unidos, también son cultura, economía, creatividad y futuro. No es un discurso político directo, pero sí una afirmación clara de existencia y orgullo”.
Complementa Bárbara Alcántara: “Haber elegido Yo perreo sola para apoyar al feminismo, la invitación de los latinos a La Casita, la aparición de la Toñita (la señora que maneja un bar puertorriqueño en Brooklyn) y el matrimonio de personas de distintas nacionalidades, tienen una justificación política y social que llega en el momento preciso".
“Además y dejando de lado el mensaje, audiovisualmente es lo mejor que se ha hecho, en cinco minutos Bad Banny levantó San Juan de Puerto Rico en California con una escenografía excepcional. Creo que Bad Bunny hoy es un símbolo de resistencia y orgullo latino”.
Cierra Francisco Aravena: “Ante el desafío de enfrentar la represión más brutal que ha vivido el mundo latino en Estados Unidos, Bad Bunny optó por evitar el antagonismo, reivindicando tres conceptos esenciales a la cultura latina: la familia, el trabajo duro y la alegría de la fiesta. Fue una demostración contundente del mensaje que se leía en el marcador: “Lo único que es más poderoso que el odio es el amor”.
Ve aquí el show de medio tiempo de Bad Bunny en el Super Bowl XL
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