Culto

Alfonso Herrera y el éxito de La Captura: “En México están muy contentos de ver que finalmente los buenos ganan”

El actor mexicano habla con Culto sobre la película de Netflix acerca de la tercera y última captura del antiguo líder del Cártel de Sinaloa, que se ha convertido en un fenómeno de audiencia en la plataforma. También aborda una reciente interacción con Isabel Allende y su nuevo proyecto con el cineasta Luis Estrada.

Maria Medina / Netflix

Tras huir dos veces de cárceles de máxima seguridad en México –en 2001 y 2015–, Joaquín “El Chapo” Guzmán se transformó en el hombre más buscado del mundo. Su captura definitiva, la que explica que actualmente se encuentre cumpliendo una condena de cadena perpetua de más 30 años en la prisión federal de máxima seguridad ADX Florence (Colorado), tuvo un desarrollo y desenlace cinematográfico, la clase de operativo que tarde o temprano atraería el interés de la industria audiovisual.

“Me acuerdo perfectamente qué estaba haciendo y dónde estaba en el momento en el que se dio la noticia de que habían capturado a Joaquín Guzmán Loera, ‘El Chapo’, a principios de 2016. Lo tengo clarísimo”, señala a Culto Alfonso Herrera (Ciudad de México, 1983). Él mismo enfatiza: “Todos los mexicanos tenemos más o menos en el radar desde el momento en que lo detuvieron por primera vez a principios de los 90”.

Esos recuerdos han vuelto a propósito del lanzamiento global de La captura, la cinta basada en la última detención del antiguo líder del Cartel de Sinaloa y de su jefe de seguridad, “El Cholo Iván”. Gran éxito de audiencia desde su debut en Netflix, el pasado viernes 21 (es la película no hablada en inglés más exitosa del año en la plataforma de streaming), ha devuelto la atención en torno a un episodio fundamental en la historia reciente de la lucha de las autoridades contra el crimen organizado.

Herrera se sintió seducido por el enfoque que adopta el filme dirigido por Chava Cartas, un thriller que intenta adentrarse en el adverso escenario que enfrentan Arturo Carmona (Alfonso Herrera) y Héctor Rosales (Noé Hernández), dos policías que detienen a un auto con reporte de robo en medio de una jornada de patrullaje en Los Mochis, Sinaloa. La dupla descubre que en el interior se encuentran a Guzmán (Héctor Kotsifakis) y su sicario (Juan Pablo Cruz García), y deben lidiar con sobornos, amenazas y dudas surgidas entre ambos y hacia las otras policías y autoridades.

Bajo su óptica, esta no es una “historia narco”, ese catálogo de producciones basadas en casos truculentos que siempre causan polémica y que se ha ampliado en la era del streaming.

“La forma en la que se lo encuentran, el ángulo en el que se cuenta la historia… Me parecía una historia fantástica. Era como sacarte la lotería dos veces”, afirma el actor, quien aceptó la propuesta y filmó el largometraje después de tomarse un descanso tras el final del rodaje de la serie La casa de los espíritus en Chile.

Carmona, su rol en la ficción, es un federal común y corriente –atribulado por deudas y otros dolores de cabeza– que termina reteniendo a una figura que le parece el “mismísimo diablo”. Rosales no es más extraordinario. Ambos personajes se basan en los verdaderos policías que respondieron con rectitud y que desde 2016 han vivido bajo anonimato, debido a que entraron a un programa de protección.

Herrera recuerda que era habitual que él y Noé Hernández, durante las pausas entre escenas, se asombraran con los obstáculos que sortearon aquel 8 de enero de 2016 en Los Mochis.

“Yo no sé si este miedo, si este pavor los hizo entrar como en un proceso de actuar de manera automática, sin realmente concientizar qué era lo que estaba pasando; simplemente entrar en un piloto automático”, sostiene.

“Esa era un poco mi visión en un inicio. Pero después de transitar este arco, después de empatizar con este personaje, de ponerme en sus pies y en sus zapatos, y ver las decisiones que tomó, ver de manera muy calculada qué fue lo que ellos trataron de hacer, cómo se guarecieron para entregar a estos dos personajes a las autoridades, yo dije: estos cuates realmente tomaron decisiones muy específicas para hacer y para cumplir su deber”.

Sobre la recepción que ha conseguido la película durante estos primeros días, plantea: “En México están muy contentos de ver que finalmente los buenos ganan. Eso llama mucho la atención, y está gustando enormemente. Que se cuenten historias de mexicanos que hicieron lo correcto, mexicanos que hicieron su trabajo con honorabilidad, con honradez. Y que las instituciones hicieron su trabajo de manera correcta”, apunta.

“Eso creo que vale la pena resaltarlo. Sin romantizar, y sin ser ingenuos también. Creo que también vale la pena puntualizar y subrayarlo”.

Con Isabel Allende y Luis Estrada

Alfonso Herrera se sorprende al escuchar que, cuatro meses después de su estreno, La casa de los espíritus aún se encuentra en el top 10 de series más vistas de la plataforma Prime Video en Chile.

El actor mexicano es la principal figura del elenco de la ficción basada en la novela de Isabel Allende, debido a que encarna al patriarca de la familia y a que se decidió que lo interpretara desde su adultez hasta su vejez, abarcando todas las décadas de la historia.

El proyecto le reportó múltiples alegrías, pero pocas como la que vivió recientemente. Hace poco, cuenta, estuvo en una videollamada de Zoom junto a Allende y otros integrantes del reparto. La escritora compartió una frase que le encantó: “Vean la serie, es más fácil”.

“Fue increíble finalmente conocerla y saberla como tan desmadrosa, como tan chida, como tan más allá del bien y del mal. Me encantó su personalidad, me encantó la charla que tuvimos. Me encantó Isabel, es lo máximo”.

Y bromea: “Hasta se me antojó echar un tequilita con ella”.

Pero la carrera de la estrella mexicana no se detiene. Hoy filma El enemigo del pueblo, su nueva colaboración con el cineasta Luis Estrada, donde –según adelanta– interpreta a dos personajes. El director de La dictadura perfecta (2014) narra la historia de un joven estudiante de preparatoria con los Legionarios de Cristo que se embarca en un sueño anarquista y se une a la revolución zapatista.

“Es un coming of age sobre un chico de 17 años y ocurre entre finales de 1993 y principios de 1994. En ese momento en México ocurren muchísimas cosas: el Tratado de Libre Comercio (de América del Norte), el levantamiento armado zapatista. Muestra todo lo que ocurre en ese momento a través de este chico de 16 años”. Un ejercicio que propone a través de “la pólvora y la visión tan ácida de Luis”, apunta.

Lee también:

Más sobre:CineLT SábadoAlfonso HerreraLa CapturaNetflixChava CartasNoé HernándezHéctor KotsifakisJuan Pablo Cruz GarcíaEl ChapoJoaquín “El Chapo” GuzmánLa Casa de los EspíritusIsabel AllendeEl Enemigo del PuebloLuis EstradaCine Culto

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE