Culto

Michel Houellebecq y las protestas en Francia: cuando la literatura anticipó la revuelta y el descontento

A días de las movilizaciones que sacudieron las principales ciudades francesas, las advertencias y novelas del polémico autor galo resuenan con una precisión inquietante, dibujando el retrato de una sociedad cerca del abismo.

Michel Houellebecq y las protestas en Francia: cuando la literatura anticipó la revuelta y el descontento

Sonó profético, pero en la entrevista que el célebre escritor francés Michel Houellebecq le concedió a El País, en julio del 2024 -de cara a las elecciones parlamentarias de 2024-, fue especialmente pesimista. “Es un país raro, Francia. Hablo como francés, pero a veces hay catástrofes y después se remonta, y no hay problema”.

Esas elecciones de 2024 finalizaron con victoria de la alianza entre la izquierdista Nuevo Frente Popular con Ensemble, la centrista agrupación de Macron, una alianza hecha para evitar a toda costa el triunfo de la extrema derecha, de Agrupación Nacional. Pero ese resultado, que se veía venir, a Houellebecq no le gustaba nada.

“Toda la élite se moviliza contra el Frente Nacional. Ya hace dos elecciones que Macron gana así. La gente está cansada de este argumento. Ya no funciona, aunque todavía funciona un poco. Esta vez todavía van a salirse con la suya, pero no sé si es una buena noticia. A veces, uno se dice que sería mejor que el conflicto estallase ahora”.

Y eso último también encaja en un perfil parecido: “A veces, uno se dice que sería mejor que el conflicto estallase ahora”. Su sentencia se terminó por cumplir. Francia lleva aproximadamente cuatro semanas de protestas. Desde finales de septiembre de 2026, movilizaciones de estudiantes de secundaria (cantando incluso el célebre El pueblo unido, del chileno Sergio Ortega y popularuzada por Quilapayún) han mantenido en vilo al país. Con el paso del tiempo, varios sectores de la sociedad se han unido al descontento. Eso sí, ha habido numerosos actos de violencia, como saqueos de comercios e incluso edificios públicos quemados.

El pasado 18 de octubre el presidente Emmanuel Macron se dirigió por primera vez a la nación durante las protestas a través de una cadena de televisión. Prometió firmeza contra los responsables de las violencias y aseguró que responderá a los manifestantes y sus “reivindicaciones legítimas”, sin anunciar ninguna medida concreta.

Michel Houellebecq fumando un cigarrillo. Imagen de El Mundo. El Mundo

De Serotonina a Aniquilación: la radiografía del malestar

De alguna manera, el siempre crítico Houellebecq vio venir el estallido. Ya en Serotonina, dibujó una Francia en crisis. En ese volumen relata la historia de Florent-Claude Labrouste, quien tiene cuarenta y seis años, detesta su nombre y se medica con Captorix, un antidepresivo que libera serotonina, pero en lo medular, la novela analiza el malestar de los agricultores y ganaderos, con datos precisos que buscan dar una visión exacta de un oficio que se enfrenta a numerosas dificultades, ante la posibilidad de una competencia con los productos importados, lo que paradójicamente ocurrió en 2019, cuando justamente hubo manifestaciones de campesinos franceses.

Pero Houellebecq siempre ha tenido una mirada critica de la sociedad francesa, hablando desde una visión pesimista, y apuntando a su declive moral y social. De hecho, en Aniquilación, su última novela de 2022, se interna en personajes desesperanzados y que no tienen mucha fe en lo que pueda ocurrir a la humanidad. Ahí narra la historia de Paul Raison, un hombre descreído y amargo. Funcionario público -como el ingeniero informático de Ampliación del campo de batalla-, es uno de los asesores de ministro de Economía y Finanzas, Bruno Juge, quien es asesor del candidato favorito a las elecciones presidenciales francesas del 2027.

De ahí en más, como ocurre en las novelas de Houellebecq, el punto de quietud se rompe fugazmente y se desata una locura. En la web, aparecen amenazas de muerte de grupos terroristas contra personajes públicos, entre ellos, el ministro Juge, quien aparece en un delirante y fantasioso video siendo decapitado con una guillotina, y muy en su estilo, Houellebecq, incluye un dibujo de una guillotina especificando sus partes, como si fuese un manual de uso.

De ahí, las amenazas pasan a ser reales y una serie de atentados se suceden unos a otros. Raison, comienza a investigar los hechos mientras su vida se desmorona cual pintura descascarada en un muro mohoso. Su matrimonio colapsa, su padre queda paralizado y él mismo enferma gravemente. Definitivamente, nadie cambiaría su vida por la de él.

“El profeta de la depresión” y el fin de Occidente

No por nada Houellebecq se ha ganado la fama de enfant terrible, de la literatura francesa moderna, amén de una visión poco alentadora de la vida. “Houellebecq es un superventas muy incorrecto políticamente y físicamente está convertido en una ruina humana, él representa una idea de decadencia y habla desde ese lugar. Eso es muy interesante”, señaló el poeta y editor Matías Rivas a este medio.

“Lo que hizo fue separar la idea de que los franceses escribían de forma aburrida -agrega Rivas-. Había un prejuicio que decía que parte de la literatura francesa no tenía trama, no tenía tensión. Había por cierto gente excepcional, como Marguerite Duras. Pero Michel Houellebecq rompió eso. Después vino Carrère y lo rompió también, y vinieron otros escritores franceses que adquirieron un tono que los hizo sintonizar con una mayor cantidad de público, como Teoría King-Kong, de Virginie Despentes. En esa escena, Houellebecq tiene un lugar clave”.

Esa visión pesimista Houellebecq la ha plasmado en sus declaraciones. “Me han definido como el profeta de la depresión y es verdad que he dedicado gran parte de mi trabajo a describir el suicidio de Occidente y el avance del nihilismo, pero no recuerdo haberme alegrado nunca por ello. Pidiendo el acceso a la eutanasia para sus ciudadanos, Francia está pidiendo su propia eutanasia. Nos estamos adentrando en un mundo en el que cada vez es más fácil morir. Yo preferiría un mundo donde fuera posible vivir”, escribió en una columna de julio de este 2026.

“La modernidad en su conjunto se está autodestruyendo ante nuestros ojos”, agrega el siempre crítico Houellebecq. Al hablar de la “civilización occidental”, el escritor dice que significa “esconderse detrás de una palabra altisonante”. Es que para él, el diagnóstico es uno solo: “En el fondo, todos lo sabemos, aunque cueste admitirlo: se ha acabado la partida”.

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