Los días de ausencia de Aníbal Mosa en Colo Colo

Aníbal Mosa, presidente de Blanco y Negro, en el Fiscal de Talca, observando el partido por la salvación entre Colo Colo y Universidad de Concepción.

Aníbal Mosa, en el Fiscal de Talca, observando el partido por la salvación entre Colo Colo y Universidad de Concepción. FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

El presidente de Blanco y Negro dejará la institución, aunque en el último tiempo ya estaba algo alejado. Una decisión que se explica en el tormentoso 2020 y en la pérdida de apoyo al mando del Cacique.


No fue hace mucho. El 17 de febrero, Colo Colo vencía a Universidad de Concepción por 1-0 y terminaba por fin la pesadilla de irse a la B por primera vez en su historia. En Talca, se abrazaban jugadores, cuerpo técnico y dirigentes, encabezados por Aníbal Mosa, el presidente, el fanático, el líder de la administración en el año más terrible de la escuadra popular. Una mezcla de alegría, desahogo y, principalmente, de alivio. La idea de abandonar el Monumental ni se cruzaba por la mente del empresario portomontino.

“No daré ningún paso al costado, me mantendré hasta abril y ahí veremos. La autocrítica la hago en privado, con el directorio”, comentó después de ese compromiso por la permanencia. Y 43 días después, utilizando a Marcelo Barticciotto como mensajero, Mosa anunció no solo su deseo de dejar la testera de Blanco y Negro, sino la decisión de salir totalmente de la sociedad anónima que controla al conjunto más grande del fútbol criollo.

¿Qué paso entre medio? Desde el entorno que trabaja con el comerciante de origen de sirio resumen todo en dos factores: el desgaste del tormentoso 2020 y la pérdida de apoyo en la cúpula del club. El dueño de tres asientos del directorio lo tenía claro. Más allá de sus intereses, igual tenía los días contados como mandamás del Cacique.

Quizás por eso, en los últimos días en Macul poco y nada se sabía que él. Ni siquiera participó de la última comisión de fútbol, instancia clave para enfrentar el nuevo conflicto que afecta al equipo, por las quejas constantes de Gustavo Quinteros por la falta de refuerzos para la defensa y el ataque. Si bien el entrenador dijo en su última conferencia de prensa que siempre habla con Mosa, la verdad es que hoy su único interlocutor con la dirigencia es Daniel Morón, quien lleva pocas semanas trabajando como director deportivo.

Desde otras SA deportivas también quedaron pasmados con la noticia. “Aunque es muy lógica -dicen-, dado el desgaste, los insultos y las amenazas que recibe él y su familia”, comentan. El todavía timonel de ByN recibe golpes desde distintos frentes: la guerra interna que anima con el bloque opositor a su mandato, las críticas externas a una gestión que terminó 2020 con US$ 5,6 millones en pérdidas. El divorcio con el Club Social, el aliado que le permitía hacer y deshacer en el Monumental. Y la enemitad con los referentes de Colo Colo que fueron sacados del plantel, los mismos que antes (siendo presidente o director) habían sido su principal sostén en el club.

Paredes, Valdivia, Mouche, Barroso... Sus amigos en la plantilla se quejaron públicamente de su salida. Por el fondo y por la forma. “Cuando ganaban 40 millones eran mis grandes defensores”, le confesó Mosa a sus cercanos en la tienda popular. El dirigente entendió el mensaje, sin embargo. También las culpas del año pasado, desde que avaló la medida de mandar al plantel a la Ley de Protección al Empleo, un paso que empezó a marcar el quiebre total con el camarín donde antes entraba sin permiso y donde era tratado como si fuera un jugador más. “Tengo muy buena relación con él y hoy me ha decepcionado un poco por todo lo que se dijo. Un presidente tiene que darle más seguridad a sus trabajadores. Para nosotros, dejó mucho que desear”. La frase es de Paredes y ese “mucho que desear” le dolió mucho a Aníbal Mosa.

En el grupo opositor a Mosa ni siquiera había sospechas de su disposición a vender su propiedad. Aunque se ha especulado con que es la oportunidad del tener el control total de Colo Colo, comprando solo un porcentaje de las acciones del sureño, desde el llamado bloque de Leonidas Vial aseguran que la realidad apunta más a un escenario nunca antes visto en ByN. El control total de la concesionaria está a la venta. Por otro lado, todavía no tragan completamente la versión de su adiós. En 2017 circuló una información parecida y que dineros chinos iban a comprar los papeles de Mosa. Después de varios días de revuelo, todo quedó en nada.

La diferencia, eso sí, es que ahora la familia le pidió a hombre fuerte del Cacique que deje Colo Colo. En el escenario de desilusión que vive Mosa, esa súplica aparentemente terminó de convencer al empresario.

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