Mundialistas: La revolución que llevó al hockey chileno a la élite planetaria

Las selecciones chilenas masculina y femenina de hockey césped clasificaron al Mundial.

Las selecciones chilenas masculina y femenina de hockey césped clasificaron al Mundial.

El viaje para llegar a la primera Copa del Mundo estuvo marcado por sacrificios y cambios estructurales. Todo eso, hoy vale la pena. Chile es un actor principal en un deporte donde antes solo tenía un papel secundario.


“Estoy feliz. Lo lograron. Este equipo lo declaró, soñó, creció y trabajó para lograrlo”. Esa frase fue dicha por Sergio “Cachito” Vigil, minutos después de que la selección femenina de Chile consiguiera la histórica clasificación al Mundial de Hockey Césped 2022. Ahí, en medio de la cancha del Prince of Wales Country Club, y junto al grupo de jugadoras que lograron lo que hace un par de décadas parecía imposible, el legendario DT argentinó utilizó cuatro palabras que definen a la perfección lo vivido durante casi 10 años no solo por las Diablas, sino que también por la selección masculina. “Este equipo lo declaró, soñó, creció y trabajó”. Cuatro pilares de un viaje único y dorado, que 24 horas después tuvo otro momento estelar.

Allí fue el turno de los hombres, los Diablos, quienes también aseguraron su presencia en el próximo Mundial . Fueron 24 horas de locura y exaltación, de sueños cumplidos y objetivos que buscaron con sudor y sangre.

El de Chile es un viaje que se fue cocinando a fuego lento, demostrando que los procesos de desarrollo de naciones más pequeñas en el concierto internacional demoran tiempo. Son muchos pasos los que se deben ir gestando para llegar al objetivo final. Así lo hizo el hockey nacional, que estuvo siempre mirando opciones de cómo mejorar. Trajeron competencia de primer nivel al país. Profesionalizaron las selecciones. Buscaron personas expertas, para que replicaran sus trabajos aquí. Lucharon por tener un espacio público donde el deporte se pueda masificar. Paso a paso, se movieron por su sueño.

Un sueño que esta semana se transformó en realidad por partida doble. La confirmación, en el papel, de un periplo que Walter Kramer, presidente de la Federación Chilena de Hockey, explica en El Deportivo. La derrota de las Diablas frente a Argentina por 4-2, por la final de la Copa Panamericana, poco importó. Clasificar al Mundial ya era un hecho y un premio enorme.

2013: un año clave

Cuando a Walter Kramer se le pregunta por el momento en que el proceso dorado del hockey chileno dio inicio, piensa unos segundos. Dice que no quiere sonar autorreferente, pero que sin duda su llegada a la presidencia del ente deportivo fue clave. Aunque ahí se detiene rápidamente. “En realidad es imposible decir una fecha, porque en esa época ya había jugadores que estaban en las selecciones, que hoy ya no juegan, pero que fueron importantes. Las hermanas Infante, por ejemplo, en el caso de Las Diablas. Ellas, entre otras muchas, ayudaron a sembrar esta pasión a chicas que comenzaban por esos años y que hoy son las cracks del equipo. No puedo dejarlas fuera”, acota.

Pero ahí vuelve a hablar de 2013. Es un año que se repite en la conversación y que sustenta su importancia cuando se analizan los hechos. Hace nueve años, Kramer tomó la federación y se propuso un primer objetivo: traer torneos internacionales clase A al país. Una decisión que le iba a permitir a niños y niñas motivarse al ver a los principales atletas del continente y el planeta. Una forma clara de comenzar a mover los cimientos del deporte y agrandar su atractivo. Nueve años después, esa camada de jóvenes lleva a Chile a un Mundial.

También destaca un lema que hoy toma mucho valor, y que desde la federación vienen predicando desde hace muchos años: 50/50 Equally Amazing. Una frase que nace desde el ente internacional del hockey, pero que acá hicieron propia. Trabajar con y para ambos equipos de igual forma, logrando que los resultados y oportunidades lleguen a ambas escuadras por igual. “Somos solo un gran equipo”, dice continuamente.

Los arquitectos del proyecto

Esa misión llevó a que, desde la organización general, siempre se pensara en ambos equipos como células complementarias. Por eso la federación buscó a un head coach que tuviese experiencia en ambas ramas. El elegido, un viejo conocido del hockey nacional: Alfredo Castro.

El mendocino tuvo un primer proceso al mando del hockey chileno desde 2004 a 2009. Cinco años donde sembró los cimientos de cómo trabajar y le entregó los primeros resultados al país en materia de Panamericanos. En 2013, y tras haber completado un ciclo olímpico con Argentina, volvió a suelo nacional.

Con él a la cabeza del plano general, la federación sumó a dos escuderos para que comandaran cada equipo, Sergio “Cachito” Vigil en 2016 y Jorge Dabanch en 2017.

El primero es una eminencia en el deporte. Su irrupción como DT del combinado femenino de Argentina en 1997 marcó el inicio de una historia que cautivó y tocó el techo del hockey mundial. Con él como líder, la selección trasandina adoptó el apodo de Las Leonas y se hicieron campeonas del mundo. La entrega y sacrificio del equipo albiceleste fue reconocida por todos. Sus resultados, inapelables. En 1999, oro en los Panamericanos de Winnipeg; en 2001, el Champions Trophy; y en 2002, el primer Campeonato del Mundo. En los Juegos Olímpicos, plata en Sídney 2000 y bronce en Atenas 2004.

“Su llegada revolucionó el ambiente y cambió todo. Ha hecho algo increíble para poner su grano de arena en la transformación mental y física de las jugadoras. También hace charlas y contagia un montón de cosas”, comenta Kramer sobre “Cachito”.

Dabanch por su parte es un penquista que a los 18 años viajó a Argentina a estudiar educación física y se hizo un nombre en el hockey local. Emigró a Europa donde hizo una carrera sorprendente. Estuvo al mando de clubes de España, Holanda y Bélgica y fue entrenador asistente de los Leones para el contingente europeo, cuando estos hacían concentraciones en el Viejo Continente.

Llegadas como estas, además de una organización cada vez más seria y profesional, hicieron que Chile subiera peldaños en cuanto a sus aspiraciones. El sueño de ir a un Mundial ya no era una locura, era una realidad. “Cachito acuñó una frase que acá se utiliza mucho, que es la de ser mundialista, ser olímpico. Esto quiere decir que por más que tú no necesariamente llegues o clasifiques a estas instancias, lo importante es que te comportes como sí así fuera”, revela Kramer.

Un futuro expectante

Con todo lo vivido durante este proceso, es probable que el hockey cambie de dimensión para siempre en el país. No solo lo conseguido en la Copa Panamericana destaca, sino que varios elementos que se han ido trabajando con el paso de los años, están prontos a explotar.

Lo primero es el nuevo recinto que tendrá el hockey en el Estadio Nacional. Por primera vez, habrá un estadio público para que todos los amantes del deporte puedan practicarlo, sin tener la necesidad de acatar las condiciones de los clubes privados. Un espacio que nació gracias a Santiago 2023, pero por el cual la federación viene trabajando desde hace mucho. “El Nacional es un punto donde convergen una gran cantidad de comunas populosas, con metro cerca. Imagina lo que se puede hacer con colegios y liceos que están cerca de ahí. Generar ese bichito del deporte colectivo con valores. Es un sueño”, comenta Kramer.

Otro factor importante es la masividad que está teniendo el hockey en el país. “Aumentar la base de jugadores es clave, porque así es la única forma de mantenerse en el nivel. En nueve años hemos subido de casi 5.000 jugadores a tener 10.000. Lo cual, al lado de otros países, suena poco, pero para nosotros es un salto importante para duplicar la cantidad de participantes”, apunta.

Y agrega: “Este es un guión perfecto. Si ves los últimos seis meses, por primera vez en los Panamericanos Junior, desde los años 70, Argentina no fue campeón y lo logramos nosotros con los chicos. Después estas dos clasificaciones que hace un tiempo eran impensadas. Estamos en un momento estelar donde vienen los mundiales, el Panamericano Santiago 2023, el Mundial Junior acá en 2023. El futuro es expectante”, advierte.

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