La peor cara del 18-O: un recorrido por la noche que empañó las conmemoraciones

Destrozos por Aniversario del 18 Octubre

Maipú, Puente Alto y Santiago albergaron algunos de los hechos más violentos de la jornada en que se cumplían dos años desde el estallido social, y que opacaron las multitudinarias manifestaciones pacíficas que precedieron los disturbios.




“Me da mucha rabia, porque también voy a las manifestaciones, creo en un cambio, hay desigualdades, pero no tenemos que atacarnos entre seres humanos, somos hermanos y nos debemos respeto. Me dan tanta pena las pymes... Acá hay una florería chica que no le hace daño a nadie. Yo misma me he sacado la cresta toda mi vida y pasa esto”.

El testimonio es de una apesadumbrada Verónica, dueña de una papelería ubicada en el Centro Comercial Pumay, cercano a la Plaza de Maipú, donde el escenario, a eso de la medianoche, es desolador. Hay rejas y vidrios rotos por donde se camine, barricadas aún prendidas, restos de proyectiles por doquier y cientos de productos que no alcanzaron a ser robados y que quedaron tirados entre la vereda y la calle. Se ven perfumes, zapatillas, pañales y ropa de niños.

La otra cara se vio horas antes, cuando en la Zona Cero de Santiago y en otros sectores, como Plaza Ñuñoa, se vivía una masiva conmemoración familiar, con actos culturales.

Cerca de las 21.00, por la Alameda, y mientras algunos curiosos se asoman por sus ventanas y unos pocos comerciantes mantenían sus negocios abiertos -una sanguchería, un sushi y una botillería-, centenas de ciclistas llegaban a la Zona Cero con pancartas alusivas a la justicia social, rodeados de asistentes ataviados con pañuelos de varios colores.

Luego se sucedieron los primeros hechos de violencia, como el enfrentamiento entre barrabravas de Colo Colo y Universidad Católica. Y a las 22 horas, Plaza Italia fue desalojada.

A esa altura de la noche, un Doggis cercano al Metro Santa Lucía, un Unimarc en calle Portugal, un Coopeuch y tres locales comerciales en Lira con Marcoleta, pleno centro de Santiago, ya habían sido saqueados. Y es que la jornada del lunes, cuando se conmemoró un segundo aniversario del 18 de octubre, es eso. Dos tipos de manifestaciones, de dos extremos. Uno mayoritario, pacífico y colorido. El otro, el que aquí se describe y que en cierto modo opaca lo acaecido en varios puntos de la capital, es el que se ha condenado transversalmente y que deja reflexiones como la que realiza Verónica.

Verónica, la comerciante, ahonda en lo que vivió la noche del lunes, cuando una turba intentó ingresar a la fuerza al centro comercial donde está su tienda. “Aquí somos puras mujeres emprendedoras y estuvimos defendiéndonos con palos, fierros, agua y extintores. Y ellos sin alma: una mujer andaba hasta con pistola. Nos sentimos abandonadas, no tenemos el apoyo de Carabineros, porque si vienen a ayudar después los linchan”, se queja.

Y aunque suene irreal, el atrincherarse y defender a la fuerza sus negocios les dio resultado. No así a las tiendas más grandes: Belsport, Corona, una sucursal de WoM y una farmacia, además de un local de productos de belleza fueron saqueadas, con algunas personas atrapadas in fraganti.

“Hubo diferentes alteraciones al orden público en el sector de la Plaza de Maipú principalmente, en diferentes establecimientos, donde agredieron a personal policial y luego lograron saquear algunos locales comerciales”, señala el teniente coronel Cristián Candia, quien, agrega, a eso de la medianoche ya habían detenido a 13 personas, las que estaban siendo puestas a disposición del Ministerio Público.

No solo eso. También tenían bajo su resguardo algunos vehículos cargados con diferentes especies, listos para haber huido del lugar.

El uniformado detallaba a esa altura de la noche que no estuvieron solos. “Tuvimos la visita de personal del INDH y de la ONU, y no hubo ningún tipo de observación respecto de los individuos que están siendo puestos a disposición de la justicia”.

Casi en paralelo, pero a 25 kilómetros, en las inmediaciones de la Plaza de Puente Alto se vive una imagen similar, con tres inmuebles como eje de los ataques: la 20° Comisaría de Puente Alto, el Registro Civil y una tienda Abcdin.

El olor a papel y plástico quemado se siente desde varias cuadras y los papeles tirados en las afueras de la oficina civil dan cuenta de, a su vez, los cientos de dueños de esos trámites que quedarán en el aire y sin prontas respuestas. Los comprobantes de solicitud de carné de identidad se ven por decenas, quemados, mojados y pisoteados, junto a pantallas que fueron sacadas de la pared, además de escritorios y sillas aún humeantes.

“Uno puede entender que exista descontento, pero hacerle esto a tu misma gente de la comuna no tiene mucha justificación”, dice Miguel, un vecino que asegura no creer lo que ve.

A pocos pasos se reconoce a la comisaría por su ubicación, básicamente, porque del nombre y escudo, poco: quedaron ocultos tras la pintura blanca que desconocidos les lanzaron, junto con piedras y proyectiles.

La noche sigue en el mismo tenor en otros puntos de la capital y los helicópteros de Carabineros actúan como banda sonora. El fuego y las barricadas se van haciendo más recurrentes en Villa Francia, Pajaritos con Las Parcelas y en Las Rejas, al son de un ruidoso caceroleo.

Las cifras de Carabineros luego dirían que 23 de los 35 saqueos a nivel nacional fueron en la RM, incluido el de Quilicura, cuando unos individuos utilizaron un bus del Transantiago para botar las rejas del Mall Arauco de la comuna para ingresar y saquear el centro comercial.

El recorrido por Santiago sigue y son varios los efectivos policiales que mantienen cerrados decenas de accesos a algunas autopistas, porque en varias pasarelas hay personas lanzando proyectiles a los vehículos y hay otras tantas partes en que las micas laterales de protección han sido incendiadas, como en la Autopista Central, a la altura de la salida a Mapocho.

La parte violenta de la noche capitalina comienza así a llegar a su fin, no sin antes arrojar un fallecido en Peñalolén en un intento de saqueo, situación que termina de empañar y ponerle una cara oscura a las manifestaciones pacíficas que sí se vieron en la capital.

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