Camila Vallejo: la ultra eres tú
Camila Vallejo reapareció en una entrevista en vivo por primera vez después de dejar el poder. Fue en el podcast “Animales Políticos”, de Daniel Matamala y Cristóbal Bellolio, emitido el lunes de la última semana de julio. Y tenía básicamente dos mensajes: el primero era una actualización del ofertón de universidad gratis y perdonazo del CAE. La idea es ir acomodando la promesa a medida que envejece su clientela original. Ahora el combo incluirá trabajo en industrias avanzadas, producidas por una nueva estrategia industrial de desarrollo nacional. La antigua vocera y sus compañeros, al parecer, se dieron cuenta de que sus demandas de hace un par de décadas están generando un volumen preocupante de desempleo ilustrado (y endeudado). Pero su solución es doblar la apuesta. No reconocer que las prioridades deberían estar en la habilitación cognitiva de niños y jóvenes para que salgan del colegio entendiendo lo que leen y manejando aritmética básica. No tratar de acercar la educación superior a las industrias actual y efectivamente existentes en el país. No impulsar las áreas técnicas estratégicas. No. El nuevo ofertón consiste en decirles a los frustrados: no tienes pega por culpa del modelo productivo. El problema no eres tú, sino todo lo demás. Le quedaste grande a Chile, que sólo raspa materias primas. Tú estás para cosas mayores. Tú estás para, tú mereces ser, vicepresidente ejecutivo junior de una fábrica de aviones, microchips o autos eléctricos –como los que hacen Bolivia o México-. ¿Recuerdas el Yagán? Volvió en forma de SUV. Quizás no pudimos perdonarte el CAE, por culpa de la derecha fascista, pero esto sí que sí lo cumpliremos.
De este modo, Vallejo termina incorporando la políticamente conveniente, si bien lógicamente precaria, tesis del sociólogo Manuel Canales respecto del origen de la frustración de la nueva clase universitaria (aunque no llega a decir, como Canales, que el país es una gran hacienda con una gran pulpería).
La segunda tesis de Vallejo es que el mayor peligro en el horizonte político chileno es el avance de la ultraderecha. ¿Qué es la ultraderecha? Algo misterioso e importante. Una fuerza sagaz, que puede, a primera vista, no hacer nada que deteriore el sistema democrático, y aun así ser su peor enemigo. Kast, por cierto, sería de ultraderecha. Y la mayor epopeya moral de nuestra época sería combatirla.
Este discurso no es nuevo. El informe de Pablo Valderrama “Qué (no) es la ultraderecha: cuatro claves para el debate” (IES, 2026, disponible online), desmenuzó muy bien la manipulación intelectual que le subyace. Se define a esta derecha como una “especialmente radical”, que tiene una “relación conflictiva con la democracia”, pero nunca se delimitan estos conceptos. Luego, se pueden meter y sacar personajes del corral a discreción. Tohá, en algún minuto de la campaña, llegó a decir que Matthei, por alguna razón, también era de ultraderecha. Asimismo, le dijeron fascista a Piñera mientras estuvo vivo.
Y no sólo se usan definiciones ambiguas, sino que nunca se hace el menor esfuerzo por observar a la izquierda latinoamericana desde las mismas categorías. Vallejo nos dice que el gran problema para nuestro continente y el mundo es la ultraderecha, a cuatro años de haber llamado a votar Apruebo por un proyecto constitucional que desbarataba nuestro régimen republicano; el mismo año que MORENA, en México, ha consumado su asalto al Poder Judicial; el mismo mes que Gustavo Petro –uno de los amigos de “Democracia siempre” de Boric- desconoce al opositor ganador de las elecciones en Colombia (ojo con el diputado Araya en Chile); la misma semana en que Daniel Ortega declara que nunca más habrá elecciones en Nicaragua, y a pocos días de que toda la cúpula de su propio partido viaje a Cuba a rendirle pleitesía al cadáver del dictador Fidel Castro en su centenario. Esto, porque Vallejo milita en un Partido Comunista que todavía reivindica el leninismo y la dictadura del proletariado, grandes aliados históricos de la democracia liberal.
¿Cómo es posible tanta impostura junta? Como escribió alguna vez César Vallejo, a quien Camila utiliza para aclarar cómo se pronuncia su apellido, “crece el mal por razones que ignoramos”.
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