Eduardo Cretton (UDI): “El gremialismo y Jaime Guzmán son los que hoy ponen la música en la derecha”
El vicepresidente del partido recalca que "por primera vez desde el retorno a la democracia, la derecha se atreve a gobernar con ideas propias". A diferencia de los libertarios, sostiene que "nuestra verdadera batalla no es la cultural, sino la superación de la pobreza".
Con la megarreforma ya casi completamente aprobada, en la derecha se abrió el apetito por avanzar en la batalla cultural. El Partido Republicano, por ejemplo, propuso privatizar Codelco. Y el Partido Nacional Libertario apuesta por, entre otras cosas, terminar con la “ideología de género” y rechazar la intromisión de la ONU.
El diputado Eduardo Cretton, de la UDI, llama a su sector a no perder el norte. “Si queremos que el gobierno del Presidente José Antonio Kast tenga éxito, tenemos que tratar de centrar nuestro esfuerzo más en aquellas cosas que nos unen que en aquellas cosas que nos dividen”, plantea.
En esa entrevista, además, el vicepresidente de la UDI señala que existe “mucha ansiedad” en el sector por determinar “quién pone la música”. Para él, la respuesta es una: el gremialismo.
La megarreforma levantó reclamos contra la UDI. El senador Carter dijo en Agricultura que el aplazamiento es un bochorno y que espera que el partido explique su ruido interno. ¿Qué responde?
La aprobación del proyecto de reconstrucción nacional es una gran noticia. Que no se haya podido votar el artículo que salió de la mixta responde a la falta de presencia de un senador, pero no es una postura institucional. La UDI ha sido uno de los partidos más comprometidos con este proyecto, porque, además de que va a volver a poner a Chile en la agenda del crecimiento, nos demuestra que la derecha le perdió el miedo a gobernar con sus ideas.
¿Por qué lo dice?
Por muchos años nos trataron de convencer de que nuestras ideas eran antidemocráticas e ilegítimas, pero después del plebiscito de salida de 2022 nos dimos cuenta de que vale defenderlas y gobernar con ellas. Hoy, por primera vez desde el retorno a la democracia, la derecha se atreve a gobernar con ideas propias. Por eso aprobar esta reforma era tan importante.
¿En los gobiernos de Sebastián Piñera no se pudo gobernar con las ideas propias de la derecha?
Sí, pero en la medida de lo posible. Durante esos gobiernos no fuimos capaces de hacer una reforma de esta envergadura, quizás porque no tuvimos las mayorías parlamentarias necesarias para hacerlo.
En el PNL creen que ellos ponen la música en este gobierno, pues buena parte de la derecha termina detrás de sus iniciativas. ¿Cuánto poder tienen?
El oficialismo ha funcionado como una coalición de facto, porque en las votaciones importantes hemos estado unidos. Eso demuestra que, si el oficialismo, la derecha, no pierde el norte, y nos enfocamos en aquellas cosas que prometió el gobierno del Presidente Kast, que es enfrentar la emergencia en materia económica y de seguridad, este puede ser un gobierno bastante transformador.
¿No son ellos los que ponen la música?
Hay mucha ansiedad en los partidos de la derecha de ver quién pone la música, quién llega primero. Si hay un paquete de ideas fuerza dentro del gobierno del Presidente Kast, son las del gremialismo. Hoy la derecha chilena gira en torno a la herencia de Jaime Guzmán y del gremialismo: un Estado subsidiario, más eficiente, donde la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, que incentiva la colaboración público-privada. Ese núcleo de ideas es el que finalmente termina poniendo la música.
Es lo que planteaba Luis Cordero.
Tenía razón el exministro cuando decía que al gobierno de Kast hay que analizarlo desde el punto de vista de la trayectoria que ha seguido el gremialismo y la herencia de Jaime Guzmán, más que con experiencias del extranjero. Hoy quienes están poniendo la música que tiene este gobierno son las ideas del gremialismo.
¿En qué lo nota?
En que hoy en la derecha todos se disputan la herencia de Guzmán. En que José Antonio es el primer discípulo de Guzmán en llegar a La Moneda y en que gran parte de los cuadros del gobierno se formaron en la UDI y en la Fundación Jaime Guzmán. El proyecto de reconstrucción es, en cierto sentido, revivir las políticas del Chicago-gremialismo.
El secretario general del PNL planteaba que, superada la megarreforma, “tenemos que avanzar (...) con la batalla cultural”. ¿Coincide con él?
La gente, cuando votó por el Presidente Kast, sabía muy bien por quién estaba votando y cuáles son las ideas que defiende. Pero creo que nuestra verdadera batalla no es la cultural, sino la superación de la pobreza, que la gente pueda llegar tranquila a fin de mes, recuperar la seguridad en nuestros barrios.
¿No es momento de dar la batalla cultural?
Siempre es importante defender nuestras ideas y dar la batalla cultural. Pero hoy las urgencias sociales están en otra parte y nosotros tenemos que hacernos cargo de que el crecimiento que genere este proyecto de reconstrucción le llegue a los chilenos más vulnerables que lo están pasando mal.
¿Es un error cuando el oficialismo se suma a proyectos como ‘Escucha su corazón’? Tiene el efecto de distraer de los objetivos del gobierno.
Ningún gobierno puede coartar el legítimo derecho que tienen las bancadas de poder presentar su agenda pública. Pero es evidente que si nosotros queremos que este gobierno tenga éxito, tenemos que tratar de centrar nuestro esfuerzo más en aquellas cosas que nos unen que en aquellas cosas que nos dividen. Sobre todo, centrar nuestro esfuerzo en hacernos cargo de la emergencia.
¿Cuál es su llamado al oficialismo?
Necesitamos una mayor coordinación para no perder el norte de lo que nos llevó hasta el gobierno. Desde la UDI hemos planteado la necesidad de formalizar la coalición que hay de facto.
En la UDI empujaron la conformación de una coalición y recibieron portazo de republicanos. ¿Por qué no avanza?
A varios les cuesta entender que Chile está en un nuevo ciclo político. Esta idea de un gobierno y dos coaliciones, que fue lo que le pasó a Boric, termina por hacer que sea mucho más difícil la viabilidad de un gobierno. Nosotros hemos planteado la necesidad de avanzar en una mayor coordinación. Pero, si el P. Republicano y el gobierno no quieren formalizar esta coalición, nosotros tampoco vamos a andar rogando ni mendigando por eso.
¿El gobierno tampoco quiere?
Ha faltado voluntad, tanto de los partidos como del gobierno para formalizar eso. Ahora, en la práctica, hemos funcionado como una coalición para votar las cosas importantes.
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