Política

Guerra contra Irán entre las razones de la suspensión del viaje de Marco Rubio a Chile

El secretario de Estado, Marco Rubio, encabezaría la delegación oficial de la Casa Blanca en el cambio de mando.

Varias fueron las señales que llegaron desde Estados Unidos hasta la Oficina del Presidente Electo (OPE), durante los primeros días de febrero, que dejaron de manifiesto el interés personal del jefe de la diplomacia estadounidense –el secretario de Estado, Marco Rubio– por encabezar la delegación oficial de la Casa Blanca al cambio de mando en Chile el próximo 11 de marzo.

Aunque las invitaciones cursadas por la cancillería y el equipo de la OPE no iban dirigidas a personas específicas, durante varias semanas los equipos de Kast y de la embajada de Estados Unidos, que lidera el embajador Brandon Judd, trabajaron activamente en pos de convertir los actos de cambio de mando en Chile en una potente señal de relanzamiento de las relaciones entre la Casa Blanca y La Moneda, tras el deterioro de las confianzas que se produjo durante la administración de Gabriel Boric.

“Hay un interés compartido por la Casa Blanca y la Oficina del Presidente Electo en que la delegación estadounidense fuera al más alto nivel y con representantes de distintos ámbitos, incluidos miembros de los grupos empresariales, para potenciar la relación bilateral”, señalan fuentes de la OPE.

Las conversaciones no solo fueron a través de los canales diplomáticos formales. En paralelo a las gestiones con Brandon Judd, el equipo de Kast también abrió puentes con congresistas pro-Trump de Florida, con el mismo fin y también con miras a lograr una bilateral entre Kast y el presidente Donald Trump antes del 11 de marzo próximo.

En esas gestiones participaron el diputado (UDI) Jorge Alessandri, quien preside el grupo parlamentario de amistad entre Chile y Estados Unidos, y el propio Kast. El presidente electo, durante su paso por Panamá a fines de enero con motivo del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, tuvo reuniones con congresistas republicanos cercanos a Trump. Gestiones que culminaron exitosamente, con la invitación de Trump a Kast para que asistiera a la cumbre Shield of the Americas, el próximo 7 de marzo en un centro hotelero de Trump en Florida.

A la cita –en la que Trump espera que haya un alineamiento de los países de la región con los intereses de Estados Unidos frente a China– ya han confirmado su participación los presidentes Javier Milei, de Argentina; Rodrigo Paz, de Bolivia; Nayib Bukele, de El Salvador; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay, y Nasry Asfura, de Honduras.

Las últimas conversaciones se registraron en Washington a fines de febrero, durante el paso de una comitiva de la oficina del presidente electo a Estados Unidos.

Pese a que la delegación chilena (encabezada por el futuro jefe de asesores del Segundo Piso de la Moneda, Alejandro Irarrázaval; el asesor internacional del futuro presidente, Eitan Bloch; la próxima subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, y el empresario Andrés Ergas, quien fue designado como nuevo embajador de Chile en Estados Unidos) tenía una misión eminentemente comercial, durante su paso por Washington tuvo varias reuniones políticas. Las más importantes fueron las conversaciones en la Casa Blanca con Michael Jensen, director senior para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad, y en el Departamento de Estado con el encargado de Asuntos para el Hemisferio Occidental, el embajador Michael Kozak, para tratar temas políticos.

Reuniones en las que se reiteró el interés del gobierno de Trump por tener la mejor relación con el futuro gobierno y el deseo de que Rubio pudiera asistir a la ceremonia de cambio de mando, y especialmente poder suscribir varios acuerdos en materia de seguridad y cooperación entre Chile y Estados Unidos.

Los ataques de Estados Unidos e Israel, y la escalada en las tensiones en Oriente Medio, sin embargo, modificaron por completo la agenda de Rubio, cuyo rol va mucho más allá del de un canciller ya que también, desde mayo del año pasado, es el jefe del Comité de Seguridad Nacional, el principal órgano asesor de Trump en la Casa Blanca.

Aunque Rubio no podrá liderar la delegación estadounidense al cambio de mando, la Casa Blanca ratificó el envío de una delegación potente a Chile, la que será encabezada por el segundo de Rubio en el Departamento de Estado, el embajador Cristopher Landau, lo que mantuvo el carácter amplio de la comitiva.

Por el Departamento de Estado no solo vendrá Landau –de quien en los corrillos políticos estadounidenses se dice que será el reemplazante de Rubio en el Departamento de Estado en caso de que el exgobernador de Florida busque una nueva carrera presidencial–, sino que también lo hará Michael Kozak, encargado de las políticas de Estados Unidos hacia la región; Caleb Orr, secretario asistente de temas económicos; la asesora senior Viviana Bovo, y el jefe de asesores Matthew Rhodes, además del embajador Judd. Mientras que, en representación del secretario de Defensa, vendrá Joseph Humire, asistente del encargado de Seguridad para las Américas.

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