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Alejandra Cox: “A la Dirección del Trabajo hay que hacerle cirugía mayor. Tiene que ser una institución independiente”

La expresidenta de la Asociación de AFP cree que "el país va por buen camino" en lo económico, pero estima que el gobierno no ha dado al desempleo la prioridad que merece. "Si no hay un buen mercado laboral, no hay inversión", afirma. Acá la economista laboral plantea las razones que hay detrás del alto desempleo en el país y propone cuatro medidas para reactivar el mercado del trabajo.

Alejandra Cox: “A la Dirección del Trabajo hay que hacerle cirugía mayor. Tiene que ser una institución independiente” Pablo Vásquez R.

Dejó la presidencia de la Asociación de AFP en marzo de 2023. Desde entonces, Alejandra Cox, Ph.D en Economía de la Universidad de Chicago, además de ingeniera comercial y licenciada en Economía de la Universidad Católica, ha retomado los asuntos que dejó a un costado para dedicar todo su tiempo al gremio.

Entre ellos, la lectura. Además, está escribiendo un libro, es fideicomisaria de la junta directiva de Hotchkis & Wiley Capital Management, y es miembro del comité financiero de la Fundación Queenscare. Vive en Los Ángeles, Estados Unidos, pero viaja a Chile unas cuatro veces al año. De hecho, estuvo en Santiago la semana pasada.

“Estoy bastante optimista y creo que el país va por buen camino, las cosas se han ido calmando y reordenando, me refiero a la política económica. Sin embargo, en el tema laboral, en Chile tenemos un problema grande, que por alguna razón se está notando cada vez más”, comenta Cox en su primera entrevista tras dejar la Asociación de AFP.

Pablo Vásquez R.

Es que el mercado laboral es un tema de gran interés para Cox. Entre 1993 y 1996 fue economista laboral senior en el Banco Mundial. Además, trabajó en temas relacionados al mercado laboral en varios países, incluidos Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Irán e Indonesia. En 2014 vivió seis meses en Filipinas, trabajando para el Departamento de Trabajo de ese país, a través del Banco Asiático de Desarrollo.

Respecto del Chile actual, Cox recuerda que la tasa de desempleo llegó a 9,4% en el trimestre móvil abril-junio, completando tres meses con una cifra sobre el 9%. Además, se mantiene en su máximo nivel en cinco años.

“Esa tasa es altísima comparada con la historia de Chile, especialmente si recordamos que llegó a 9,5% en el top de la pandemia. Es casi lo mismo que se registró en la época del Covid-19. Significa que, prácticamente una persona de cada diez que quiere trabajar, no encuentra trabajo”, sostiene.

¿Qué puede estar pasando?

-Soy economista laboral, para mí este es un tema que siempre está en mi corazón. Tengo algunas ideas de qué es lo que pasa en Chile. En ese sentido, es bien claro que el mercado laboral está cerrado para los jóvenes, está cerrado para la gente sin experiencia. Los empleadores no quieren tomar riesgos. Entonces, simplemente no le dan chance a una persona que no tiene alguien que la recomiende, o que no tiene una experiencia reciente.

¿Por qué podría estar ocurriendo aquello?

-Porque en general, en Chile somos malos para tomar riesgos. No nos gusta equivocarnos, es una cuestión de país chico y sociedad muy castigadora. Eso hace que la gente en Chile sea muy aversa al riesgo en general. Pero en el caso del empleo hay algo más: los errores en las contrataciones se pagan caros. Es difícil, costoso, y se arriesga la intervención de un juez en casos de despido. La gente eso lo sabe, los empleadores lo saben.

Entonces, a una actitud antirriesgo, le sumas una evidencia de que hay un costo enorme si te equivocas. Eso tiene que cambiar, no puede seguir así.

Hubo una mesa de trabajo hace poco, dirigida por David Bravo, con gente que sabe mucho, y esto lo analizaron y lo tienen bien claro. La Dirección del Trabajo (DT) debe entender que amedrentar a los empleadores por casos de despido, sí protege a la gente que está trabajando, eso está claro; pero desprotege a los que no tienen trabajo. Porque claro, no puedes despedir, pero entonces no quieres contratar.

¿En Chile, quiénes son estas personas que están desprotegidas? Los jóvenes entre 15 y 24 años que tienen un desempleo de 22,8%. Las mujeres, que entran y salen de la fuerza de trabajo por razones que todos conocemos, y que registran un desempleo del 10,5%, en comparación con 8,6% para los hombres.

¿Qué medidas concretas propone para enfrentar el alto desempleo?

-El título de esto es abrir el mercado laboral a los jóvenes y a las mujeres. Hay que hacer cuatro cosas. Primero, hay que eliminar la arbitrariedad de la Dirección del Trabajo, es decir, que se ponga las pilas, cumpla la ley y punto.

Dos, cambiar la indemnización por despido, que es un monto que depende de años de servicio, por una indemnización en caso de separación, despido o renuncia, que es lo que está proponiendo la mesa de reactivación laboral. Todo el mundo tiene indemnización, los que son despedidos y los que se van por motu proprio, que se llama indemnización por pérdida de empleo, o indemnización a todo evento.

Aquello tiene muchas ventajas, porque hace que el trabajador sea dueño de este monto, es como una especie de ahorro, que le ayuda en caso de transición de un empleo a otro, sin que necesariamente aplique únicamente para casos de despido.

Pablo Vásquez R.

Tercero, hay que establecer un contrato laboral a prueba. Eso no lo tenemos en Chile y existe en muchas partes. Hay que decidir si debe ser a prueba por un periodo de un mes, de dos meses, seis meses, o un año. Y la idea es que sea formal, no sujeto a indemnización por separación o despido, pero sí sujeto a cotizaciones para pensiones, salud, Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS), seguro de cesantía, seguro contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. O sea, que la persona esté en el mercado laboral formal, pero simplemente a prueba, sin un contrato permanente todavía.

En cuarto lugar, hay que mantener el contrato a plazo fijo, que en Chile se usa demasiado porque no hay contrato a prueba. Entonces, el contrato a plazo cumple un rol, y sirve para tareas que son cortas por naturaleza y que no hace sentido tener un contrato permanente. Esos contratos tienen su razón de ser, pero en nuestro pasado de larga data se ha hecho demasiado común su uso en casos de jóvenes o personas (en que las empresas) no los quieren contratar permanentemente, porque hay riesgos, y lo renuevan cuando lo consideran. Hay que ordenar la casa y hacer que las cosas tengan más sentido.

¿Pero por qué las empresas empezaron a tener mayor temor ahora a contratar jóvenes o personas sin tanta experiencia, en comparación a lo que ocurría anteriormente?

-No sé la respuesta. Pero lo que sí es claro es que, dado el cambio tecnológico y las exigencias laborales, antes el entrenamiento podía ser una cosa más lenta; pero ahora, a pesar de que la mayoría de la gente dice que todavía los sueldos en Chile son bajos, bueno, resulta que son bajos, pero en términos del costo, son altos si le sumas todos los elementos que van al costo laboral. Entonces, las empresas quieren una persona que rinda rápidamente.

Bajo este escenario, es más seguro contratar a alguien que ya tiene la experiencia y que puede venir a aplicar su conocimiento de inmediato. Es porque el mundo del trabajo se ha complicado, se ha puesto más exigente, incluso aunque se trate de un trabajo simple.

¿Entonces, está ligado a la coyuntura y las medidas legislativas que se han tomado en el último tiempo?

-Sí, pero también creo que el tema es que la DT, según entiendo, ha corrido con colores propios por mucho tiempo. No son los últimos cinco años, es una cosa de larga data, y es importante reconocer que esa institución es muy central para el mercado laboral. Y el mercado laboral es muy central para el funcionamiento de la economía.

A la Dirección del Trabajo hay que hacerle cirugía mayor. Tiene que ser una institución independiente, como el Banco Central, o como la Comisión para el Mercado Financiero. Es decir, una institución que facilite el empleo justo, pero que no esté amedrentando a los empleadores por el concepto antiguo de que hay que proteger, porque finalmente desprotegen a los jóvenes. No se dan cuenta de que eso está pasando.

¿Esta alta tasa de desempleo que se está observando en Chile, que se asemeja a los niveles de pandemia, es algo local, o es un fenómeno global?

-Es más local, porque en otras partes, en Estados Unidos en particular, existe el contrato de prueba. Puede ser un contrato para entrenamiento, por ejemplo. Además, en Estados Unidos no hay una indemnización por años de servicio como existe en Chile. Hay una ley que protege el empleo justo, todo eso sí. La gente puede demandar a un empleador por ser injusto, por discriminar, por hacer esas cosas. Pero el despido es algo normal. Y el mercado del trabajo es normalmente fluido. Así es el mercado laboral.

Por eso es que en Chile tenemos tanta informalidad; porque la informalidad es una manera de permitir acomodar, si tú quieres, la fluidez que es necesaria. Entonces, idealmente en Chile no tendríamos nada de informalidad. Todos serían formales, pero algunos a prueba, otros en el corto plazo y otros en el largo plazo.

¿Falta mayor acción del gobierno para reactivar el mercado laboral, o las medidas que han tomado son suficientes?

-Yo creo que no ha tenido la prioridad que se merece. Pero ese es mi punto de vista. Porque ¿qué ha intentado hacer el gobierno? Que la inversión aumente, porque están convencidos de que la inversión crea más empleo. Están preocupados por el empleo, porque están pensando que si hay inversión, hay empleo. Pero yo, que soy economista laboral, digo: si no hay un buen mercado laboral, no hay inversión.

¿Y para que haya un buen mercado laboral se requiere impulsar las cuatro propuestas que mencionaba?

-Exacto. Obviamente que si hay un montón de incertidumbre en temas de leyes, de las inversiones extranjeras, eso frena la inversión. Ellos han puesto mucho énfasis en ordenar por ese lado. Está bien, pero falta esto. Y falta reconocer, y que los sindicatos y la Dirección del Trabajo entiendan que lo normal del mercado del trabajo es que haya rotación. Así es. El empleo no es un matrimonio.

¿Le gustó como quedó la reforma de pensiones?

-Creo que hay que considerarla como un compromiso. Es muy bueno que haya habido reforma. Si tú comparas la propuesta original, y lo que terminó siendo la reforma, la reforma es mucho mejor. Se mantiene el sistema de ahorro. Eso es y ha sido fundamental para el desarrollo de Chile. Haber terminado con aquello era una locura total. Y eso es lo que se pretendía: terminar con el sistema. Y no se terminó con el sistema de ahorro.

Está bien que sigan las AFP administrando los fondos. Alguien tiene que administrarlos. Y que se llamen Administradoras de Fondos de Pensiones ha sido una cuestión histórica. Se pueden llamar de cualquier forma. Pero el punto es que el sistema de ahorro es lo que se mantuvo. Eso es lo más clave.

Ahora hay un reto más o menos importante con respecto al tema de los fondos generacionales. Pero en la película más grande vamos bien. Y si el mercado laboral se corrige, entonces la gente va a ahorrar. La razón por la cual las pensiones han sido malas, es porque mucha gente tiene dos años de contribuciones, cinco años, muchas mujeres tienen muy poco. Entonces, el tema principal es arreglar el mercado laboral. Pero eso se ha seguido postergando. Y creo que ya no se puede postergar más.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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