CEO de Empresas Copec: “Reducir la discusión sobre crecimiento a décimas del PIB sería un grave error”
Eduardo Navarro indicó que se debe lograr una trayectoria sostenida de progreso que, entre otras cosas, permita enfrentar los altos niveles de desempleo.
El CEO de Empresas Copec, Eduardo Navarro, realizó un llamado a llevar la discusión pública más allá de las urgencias y también dar espacio a la proyección del país a largo plazo.
“Luego de varios años de bajo dinamismo en la actividad, muchos están ansiosos de ver señales que permitan mirar el futuro con algo más de optimismo”, dijo Navarro en una editorial publicada en la revista corporativa de la empresa controlada por el grupo Angelini.
El ejecutivo sostuvo que, en su momento, se destacó el Imacec de un mes puntual; la mejora en las perspectivas de inversión para 2027, que, entre otras cosas, llevaron al Banco Central a elevar el rango estimado de crecimiento para el próximo ejercicio; la aprobación en el Congreso del proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, y la presentación reciente de la Reforma al Mercado de Capitales.
Afirmó que todos estos antecedentes “se deben valorar, porque vuelven a poner en el centro de la agenda asuntos que durante demasiado tiempo parecieron perder protagonismo: crecimiento, fomento al ahorro, inversión, empleo y productividad. Que Chile haya vuelto a hablar de crecimiento ya es una buena noticia”.
Sin embargo afirmó que las señales, aun siendo necesarias, no bastan. Al respecto dijo que el desafío es transformarlas en una trayectoria sostenida de progreso, entre otras cosas, para enfrentar la que se ha llamado una “emergencia” laboral, con una tasa de desempleo que llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio.
“Se podrá decir que detrás de esta alta cifra están los efectos de malas políticas públicas. Pero también, que detrás de esta cifra hay familias y proyectos de vida postergados. Por esto, reducir la discusión sobre crecimiento a décimas del PIB sería un grave error. Crecer significa, entre otras cosas, crear empleos, elevar ingresos, autonomía, libertad, movilidad social y ampliar de manera sostenible los recursos con que cuenta el Estado para responder a las necesidades de la sociedad”, aseveró.
En este sentido sostuvo que durante años la discusión pública se ha concentrado en las urgencias, lo cual es una tarea necesaria. Pero, indicó “un país no construye su desarrollo únicamente a partir de una lista de problemas por corregir. También necesita fijar objetivos, definir prioridades y proyectarse a 10, 20 o 30 años. Y hacerlo con ambición”.
Añadió que la OCDE ha advertido que la convergencia del PIB per cápita de Chile hacia las economías de mayores ingresos se estancó durante la última década. Al respecto dijo que “volver a crecer exige remover restricciones, pero también construir capacidades. Y debe hacerse con responsabilidad fiscal. Para sostener políticas sociales e invertir, el país necesita cuidar sus equilibrios y ampliar su capacidad de generar recursos”.
Señales auspiciosas
Pero resaltó que “más allá de tantas decepcionantes cifras, también hay algunas señales auspiciosas. En los últimos días hemos conocido intervenciones públicas que, desde ámbitos muy distintos, aportan una reflexión sobre esta necesidad de recuperar el horizonte. En su reciente Carta a los Empresarios, monseñor Fernando Chomali plantea una pregunta especialmente desafiante: “¿Qué generación vamos a dejar a la sociedad futura?”. Su mensaje reconoce el necesario rol de la empresa al desarrollo y al empleo, e invita también a quienes tenemos responsabilidades empresariales a mirar más allá del resultado inmediato y a considerar cómo nuestras decisiones inciden en las personas y en la sociedad que ayudamos a construir".
También, resalta, “desde la política surgió, casi simultáneamente, otra señal valiosa. Alcaldes provenientes de miradas políticas distintas y con diferencias explícitas en numerosos temas llamaron a construir acuerdos de Estado para los próximos 30 años. Más que el detalle de sus propuestas, importa el principio que las inspira: reconocer que existen desafíos que ningún sector puede resolver por sí solo y que algunas transformaciones requieren continuidad y colaboración más allá de un período de gobierno”.
Precisó que recuperar la capacidad de dialogar y construir acuerdos duraderos es también una forma de recuperar confianza. “Que estos no sean tiempos ni de unos, ni de otros, sino de nosotros. Hay espacios de encuentro, hay objetivos comunes. Abandonar las propuestas esquina, converger a los denominadores comunes. Se puede, se debe, se espera. Necesitamos otra convivencia”, indicó.
Enfatizó que esta es una tarea en la que todos están convocados, desde sus distintos roles y en la que el sector privado debe responder con inversión, innovación, productividad, desarrollo de talento y empleo. Pero afirmó que “es claro que las empresas no se mueven por llamados, por buenismos. Para convocarlas, se debe generar el ambiente que permita desplegar toda la capacidad emprendedora que hay en Chile. Dar más certezas, estabilidad de las reglas. Un sector público que quiera que las cosas ocurran, donde los tiempos de las tramitaciones sean menores. Se requiere una verdadera transformación en los escritorios de dicho sector”.
También dijo que se necesita competitividad, entre otras cosas, en lo tributario y lo laboral, una reforma a la política, y fortalecer la educación.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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