Deuda pública en países OCDE es el doble que la de Chile como porcentaje del PIB
Los gobiernos y empresas colocaron un récord de US$ 27 billones en 2025 y este año la cifra será aún mayor.
Pese a un entorno marcado por tensiones geopolíticas, disputas comerciales y riesgos para el crecimiento, los mercados globales de deuda mantuvieron su resiliencia en 2025, dijo un informe de la OCDE.
Aún así, el reporte Perspectivas de la deuda mundial 2026 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que los gobiernos y empresas colocaron una cifra récord de US$ 27 billones el año pasado y que este año esa cifra subirá aún más.
El reporte, titulado Manteniendo la resiliencia del mercado de deuda en un contexto de crecientes presiones, destaca los “bajos niveles de volatilidad, la mejora de la liquidez y las primas de riesgo de bonos corporativos ―prácticamente en mínimos históricos―” en un mercado global de bonos que alcanza los US$ 109 billones, equivalente al 93% del PIB mundial, frente al 81% registrado en 2015.
La OCDE proyecta que el endeudamiento continuará al alza en 2026 hasta los US$ 29 billones, impulsado por mayores necesidades de financiamiento soberano y por un sector empresarial que recurre crecientemente a los mercados de deuda.
El documento advierte además cambios relevantes en la base de inversionistas, con un “papel cada vez más importante de inversores apalancados y más sensibles a los precios”, lo que podría aumentar la vulnerabilidad ante futuros shocks.
Deuda en relación al PIB
La deuda pública de los gobiernos centrales en relación con el PIB, se mantuvo estable en los países de la OCDE en un 83%, pero se proyecta que aumente a 85% en 2026, esto es 39 puntos porcentuales por encima del nivel observado en 2007.
La cifra es considerablemente más alta que el 41,7% de la deuda en relación al PIB que tiene Chile, cifra que sin embargo ha ido subiendo progresivamente en el tiempo y que preocupa a las autoridades y agentes económicos del país.
“Los mercados mundiales de deuda han mantenido su resiliencia a pesar de que el endeudamiento ha alcanzado máximos históricos, pero los costes del servicio de la deuda van en aumento y las necesidades de financiación relacionadas con la IA crecen con fuerza”, señaló el secretario general del organismo, Mathias Cormann.
Añadió que, para “salvaguardar la estabilidad en los próximos años”, los gobiernos deben abordar los riesgos de volatilidad derivados de los cambios en la base de inversionistas y “adoptar políticas fiscales sólidas para mejorar la sostenibilidad de la deuda”.
En las economías de la OCDE, la emisión de bonos soberanos alcanzaría un récord de US$ 18 billones en 2026, frente a los US$ 12 billones de 2022. La deuda en circulación subió de US$ 55 billones en 2024 a US$ 61 billones en 2025. Aunque la deuda como proporción del PIB se mantuvo en 83%, se prevé que aumente a 85% en 2026.
En los mercados emergentes y economías en desarrollo, el endeudamiento soberano llegó a US$ 4 billones en 2025, elevando el stock total a US$ 14 billones, equivalente al 30% del PIB, el nivel más alto desde 2007.
Deuda de las empresas y foco en IA
El endeudamiento corporativo también marcó máximos. En 2025, la deuda total contraída en mercados de bonos y préstamos sindicados alcanzó US$ 13,7 billones, por encima del récord de US$ 13,5 billones de 2021.
La deuda en circulación llegó a US$ 59,5 billones al cierre del año, de los cuales US$ 36,4 billones corresponden a bonos y US$ 23,1 billones a préstamos sindicados.
La OCDE prevé que las necesidades de financiamiento empresarial sigan creciendo con fuerza ante la expansión de la inteligencia artificial (IA).
En materia de costos, el informe señala que los rendimientos reales soberanos han aumentado, especialmente en los plazos largos, y que el alza de tasas comienza a impactar la deuda corporativa. En respuesta, los emisores soberanos han desplazado sus colocaciones hacia vencimientos más cortos.
En 2025, la proporción de emisiones con plazos superiores a 10 años fue la más baja desde 2009 en deuda soberana y la menor registrada en emisiones corporativas.
A fines de 2025, los instrumentos con tasas superiores a 4% representaban la mitad de los bonos con grado de inversión en circulación, mientras que el 15% de los bonos de alto rendimiento tenía un costo de 8% o más, frente al 10% en 2021. Dado que las necesidades de refinanciamiento de corto plazo están compuestas en mayor medida por deuda de bajo costo, el organismo anticipa que la presión sobre el gasto por intereses continuará.
El informe también consigna que los bancos centrales siguen siendo los mayores tenedores nacionales de deuda pública en varios países de la OCDE, aunque la reducción de sus balances ha incrementado la participación de inversionistas “sensibles a los precios”, como hedge funds, hogares e institucionales.
Esta transición “podría aumentar la volatilidad del mercado y terminar afectando también al mercado corporativo”.
En paralelo, las empresas tecnológicas han ganado protagonismo como emisores. En 2025, los nueve mayores actores —los denominados “hiperescaladores”— captaron US$ 122.000 millones en mercados de bonos, cerca de la mitad del total emitido por el sector tecnológico a nivel global.
Estas compañías proyectan un gasto de capital acumulado de US$ 4,1 billones entre 2026 y 2030, un 35% superior al gasto total de capital de todas las empresas no financieras de Estados Unidos en 2025. Si la mitad de esas inversiones se financiara vía bonos, estas nueve firmas representarían el 15% del promedio histórico anual de emisiones de empresas no financieras en el mundo.
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