“Injustificado”, “arbitrario”: socios comerciales de EE.UU. también rechazan argumento del trabajo forzoso para aplicar aranceles
"EE.UU. impuso aranceles a 60 países, Chile incluido, por supuestas fallas en la prohibición del trabajo forzoso, aunque casi nadie anunció represalias."
Los principales socios comerciales de Estados Unidos, entre ellos Canadá, Australia, Brasil y también Chile, rechazaron el argumento de trabajo forzoso que la administración de Donald Trump usó para imponer nuevos aranceles globales, aunque la mayoría optó por seguir negociando en lugar de aplicar represalias.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) tomó la decisión ayer jueves al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, al considerar que 60 economías no impusieron ni fiscalizaron con suficiencia sus propias prohibiciones a la importación de bienes fabricados con trabajo forzoso.
Los aranceles son de 10% para los socios que ya adoptaron o se comprometieron a prohibir este tipo de importaciones, y de 12,5% para los que no lo han hecho.
La medida reemplaza el arancel global temporal de 10% impuesto bajo la Sección 122 de la misma ley, que vence este viernes 24 de julio y que había sido un mecanismo transitorio adoptado después de que la Corte Suprema de Estados Unidos fallara en febrero que los aranceles de emergencia de Trump eran ilegales.
Chile quedó en el tramo alto, con una sobretasa de 12,5%, según confirmó la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) en una declaración pública.
En el documento, el organismo sostuvo que el país “cuenta con una sólida institucionalidad laboral, un marco regulatorio robusto y un firme compromiso con la prevención y erradicación del trabajo forzoso”, y consideró que la aplicación de la medida “no se condice con estos estándares, ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de esta investigación”.
La Subrei precisó que la investigación tuvo alcance global y consideró a más de 60 economías, equivalentes al 99,4% de las importaciones estadounidenses, entre ellas socios comerciales como Australia, Brasil, Canadá, Singapur, Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur, México y Perú.
Con ese antecedente, el organismo planteó que la medida responde a una política comercial de aplicación transversal y consideró que no constituye una acción dirigida específicamente contra Chile.
La declaración también subrayó que la resolución estadounidense no sostiene que Chile exporte bienes producidos con trabajo forzoso ni identifica productos chilenos específicos bajo esa condición, y anunció que el gobierno buscará la exclusión de productos esenciales de la canasta exportadora del país en la aplicación del arancel.
La reacción del mundo
La Comisión Europea acogió con cautela la entrada en vigor de los nuevos aranceles. De acuerdo a El País, Bruselas cree que lo que hay ahora sobre la mesa es mucho menos malo de lo esperado.
“La UE constata positivamente que este resultado es coherente con los compromisos arancelarios asumidos por Estados Unidos en el marco de la Declaración Conjunta UE-EEUU”, dijo un portavoz de la Comisión Europea, quien agregó que la decisión aporta un “impulso positivo” para seguir explorando nuevas exenciones arancelarias y profundizar la cooperación entre ambos bloques.
El ministro de Comercio de Australia, Don Farrell, fue uno de los más críticos: “Estos aranceles son injustificados, inconsistentes con nuestro tratado de libre comercio y deberían ser eliminados”, afirmó.
“Las medidas de Australia contra el trabajo forzoso y la esclavitud moderna están entre las más estrictas del mundo, y nuestro liderazgo es reconocido a nivel global, incluido en Estados Unidos”, agregó.
Washington fijó un arancel de 12,5% para Australia, además de China (incluido Hong Kong), Singapur y Corea del Sur, al alegar que esos cuatro socios no impidieron el ingreso de bienes fabricados con trabajo forzoso a su mercado.
Malasia, Taiwán, Indonesia e India, en tanto, quedaron en el nivel de 10%.
Brasil, que también recibió un arancel de 12,5%, calificó la medida de “arbitraria” e “injustificada”.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo que se mantiene abierto a negociar, pero que Brasil buscará otros mercados si no puede seguir vendiendo a Estados Unidos.
El nuevo arancel se suma a uno separado de 25% impuesto este mes bajo la misma Sección 301, con lo que la barrera total para los productos brasileños vuelve a acercarse a 37,5%, cerca del 50% que un tribunal había declarado ilegal el año pasado, informó CNBC.
Canadá, ubicado en el nivel más bajo de 10% y con una exención para los bienes que cumplen con el T-MEC, tuvo el tono más moderado.
El ministro de Comercio entre Canadá y Estados Unidos, Dominic LeBlanc, dijo en un comunicado que la medida “no es inesperada”, y agregó que Ottawa comparte el objetivo de Washington en materia de trabajo forzoso y que continuará comprometiéndose de manera constructiva en las próximas semanas.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, aclaró que el arancel de 10% no afecta a cerca de 80% de los productos que México exporta a EE.UU y que cumplen con las reglas del TLC (T-MEC) entre ambos países y Canadá.
El ministerio de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda indicó, en un informe de mercado citado por CNBC, que su ministro de Comercio dejó en claro que Wellington discrepa de las conclusiones de la investigación y que seguirá manifestando esa posición ante el gobierno de Estados Unidos.
Las exenciones ya existentes, que cubren cerca del 30% de las exportaciones neozelandesas a Estados Unidos (incluidas la carne bovina y el kiwi), se mantienen sin cambios.
Hasta el cierre de esta nota, ningún socio comercial relevante había anunciado medidas de represalia a los aranceles de Estados Unidos.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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