Grave, contagiosa y mortal: ¿Qué pasó con la viruela en Chile?

Vacunación en Chile. Colección: Biblioteca Nacional de Chile

El primer registro de aparición de viruela en el país data de 1554 y, hasta 1923, se presentó numerosas veces en forma epidémica, provocando altas tasas de mortalidad en la población. Finalmente fue erradicada en 1959.




Durante los últimos días, se notificó la presencia de una rara y emergente infección zoonótica, potencialmente mortal, llamada la viruela del mono. Esto encendió inmediatamente las alarmas de las autoridades sanitarias.

La enfermedad, que puede propagarse en seres humanos con graves consecuencias físicas, ya está presente en Europa, donde la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA, su sigla en inglés) confirmó una serie de casos en Inglaterra. También se registró en Estados Unidos, España y Portugal, entre otros países.

En Chile aún no hay evidencia de este nuevo virus, así lo señaló el Ministerio de Salud, descartando que se hayan detectado casos sospechosos o confirmados de viruela del mono en el territorio nacional.

Sin embargo, la viruela humana, “pariente” de la que está provocando el actual brote global, tiene un amplio y trágico historial en nuestro país. Fue una enfermedad infecciosa grave, contagiosa y con un alto riesgo de muerte, causada por el virus Variola virus.

Si bien los primeros registros a nivel mundial fueron hallados en momias egipcias del siglo III a. C., la primera aparición de viruela en Chile data de 1554, la que se presentó numerosas veces en el país en forma epidémica, provocando altas tasas de mortalidad en la población.

Finalmente la enfermedad fue declarada erradicada en 1959 en todo el territorio nacional. Siete años más tarde, en 1966, la Organización Mundial de la Salud se propuso erradicar definitivamente la viruela del planeta, la que sería la primera enfermedad infectocontagiosa en hacerlo. Este objetivo se logró en 1980 (la última persona murió en 1978 en Inglaterra).

José Pedro Hernández, historiador y académico de Universidad de las Américas, señala que Chile tuvo hartos procesos de epidemia con respecto a la viruela, “la que lamentablemente provocó un alto porcentaje de muertes en la población. Hay que entender que esta enfermedad antiguamente, antes de la vacuna, era muy mortífera”.

En Chile durante el siglo XIX, se presentaba de forma endémica, esto quiere decir que ocurría cada cierto tiempo, regularmente cada cuatro años. “Si bien existía la vacuna, las primeras en llegar a Chile no fueron muy efectivas, algunas sí, otras no, lo que causó muchos estragos”, explica el historiador.

Las salitreras fueron uno de los puntos afectados por la viruela.

“Habían problemas, independientemente que existía la vacuna. Los brotes se dieron en diferentes lugares, afectando las grande urbes, así como también los centros de producción, es decir, las salitreras y las mineras del carbón, lo que trajo problemas económicos”, añade Hernández.

El académico de Universidad de las Américas aclara que todo se fue solucionando durante el siglo XX con las políticas de vacuna que implementó el país, “sobre todo desde la década del 50, donde el Estado chileno se propone erradicarla, lo que finalmente consigue”.

¿Podría aparecer nuevamente tras los casos en Europa?

Carlos Pérez, infectólogo de Clínica Universidad de los Andes y decano Facultad de Medicina y Ciencia Universidad San Sebastián, señala que es importante precisar que los casos que estamos viendo en varios lugares de Europa y también en Norteamérica de la llamada viruela del mono, “corresponden a una infección viral por un agente que es de la misma familia que la viruela humana, pero que no corresponde a ésta, sino que es un agente que afecta principalmente a animales salvajes”.

Roberto Olivares, jefe de Infectología de Clínica Dávila, establece que esta enfermedad conocida como viruela del mono, “es una entidad patológica o una enfermedad diferente a la viruela clásica que azotó a las personas por cientos de años, y que gracias a la vacuna fue declarada como erradicada por la Organización Mundial de la Salud. Esa enfermedad era muy contagiosa y producía una alta mortalidad, mientras que la viruela del mono, es una enfermedad zoonótica, se transmite de animales, sobre todo de roedores, a las personas. Clínicamente se parece, pero no tiene la severidad y la contagiosidad que tenía la viruela clásica”.

Manos de una persona en Congo contagiada con la viruela del mono. Brian W.J. Mahy/CDC/Handout via REUTERS.

Puede eventualmente transmitirse al hombre, pero no es de fácil transmisión entre humanos, se transmite principalmente entre animales y entre animales y el hombre. “Naturalmente si esto siguiera creciendo, y aumentan los contagios, especialmente entre personas, podría ser motivo de preocupación. Pero insisto que es un virus que primariamente produce infección en animales más que en hombres, es un virus que ya se conocía, y a la fecha nunca se ha producido una epidemia”, explica Pérez.

No hay ninguna posibilidad de que la viruela “clásica” que afectaba a las personas vuelva a aparecer en el mundo, “porque está formalmente erradicada. Hay que ver cómo se comporta este nuevo brote, es una enfermedad que lleva muchas décadas, y hay que evaluar cómo se va a comportar el virus, si va a cambiar, si va a generar un grado de contagiosidad de persona a persona mayor, ver la evolución que tenga. Pero es una enfermedad diferente, que genera cuadros más leves, con menos mortalidad”, argumenta Olivares.

Vacuna: Una posible solución

El origen de la inoculación contra la viruela data del siglo X d. C., en China. Un monje taoísta de Emeishan (provincia de Sichuán) llevó el método a la capital del imperio a petición del primer ministro Wang Dan. Mucho tiempo después, la británica lady Montagu (1689-1762) en un viaje a Turquía observó cómo los circasianos lo hacían con virus de vacas, y éstos no se enfermaban.

Finalmente, el científico Edward Jenner (1749-1823), casi noventa años más tarde, desarrolló la vacuna.

En el origen de ésta, Chile también tuvo participación. Pedro Manuel Chaparro, fraile juandediano nacido en lo que actualmente es Chile, en 1765 inició vacunaciones sistemáticas con pus de pústulas para prevenir la viruela. Esta acción fue tan acertada, que de cinco mil personas inoculadas, ninguna falleció.

Edward Jenner aconsejando a un granjero sobre la vacunación de su familia (hacia 1810). Wikipedia.

En este momento no existe disponibilidad de vacunas específicas contra la infección para el público, puesto que se suspendió su producción tras la erradicación mundial de la viruela, tras una campaña mundial que tuvo un valor de US$ 300 millones. Sin embargo, ésta podría producirse nuevamente.

Pérez explica que como la viruela del mono tiene similaridades con la viruela humano, “y la vacuna contra la viruela humana tiene una protección de más de un 85% contra este virus, si esto llegara a seguir aumentando, podría considerarse su uso nuevamente para proteger contra este agente”.

A pesar de la suspensión de su producción, el virus aún está guardado en ciertos laboratorio. “Por ejemplo, después de los atentados en Estados Unidos de las Torres Gemelas o ataques bioterroristas con esporas de ántrax, se reactivó y de hecho tropas norteamericanas recibieron la vacuna, por miedo a que el virus sea utilizado como arma biológica”, explica Pérez.

En síntesis, “existe disponibilidad de la vacuna en caso de ser necesario, pero obviamente habría que producirla de manera masiva. También, a esta altura, disponemos de algunos antivirales que podrían utilizarse en casos más serios, aunque la mayoría se resuelve de manera espontánea”, explica el infectólogo de Clínica Uandes.

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