Otro temblor en la Falla San Ramón: ¿qué implica este tipo de sismos en la temida brecha geológica?

Falla San Ramón.

Un reciente sismo en Pirque volvió a encender las alarmas sobre este evento geológico, el que atraviesa gran parte de la capital, y podría generar un sismo de grandes proporciones.


La tarde de este miércoles se registró un sismo en Pirque, sector El Llano, Región Metropolitana. Si bien el evento telúrico fue casi imperceptible (magnitud 1,9 Ml), el lugar donde ocurrió encendió de inmediato las alarmas de sismólogos, geólogos y de la misma comunidad, ya que por esa zona atraviesa la temida Falla San Ramón.

Estos “fantasmas” ya han surgido en el último tiempo. Ocurrió en 2020 luego de 14 temblores consecutivos en Farellones, y luego en 2021 después de un sismo de una magnitud de 5,7, el que generó un intenso ruido subterráneo.

La Falla de Ramón, también conocida como Falla San Ramón, es una falla geológica inversa y activa, situada en la sierra de Ramón, 10-12 kilómetros bajo la superficie terrestre, en pleno sector oriente de Santiago.

Con una extensión de más de 25 km en sentido norte-sur, está ubicada entre los ríos Mapocho y Maipo, cruzando las comunas de Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto. Incluso se prolongaría a Lo Barnechea y Pirque, esta última, justamente donde ocurrió el reciente sismo.

Se estima que más de tres millones de personas serían afectadas ante un evento telúrico en esta falla, siendo Puente Alto la comuna que tendría más daños con un 61,8% de su población, le seguirían Las Condes con 55,4%, Peñalolén (39,6%) y La Florida (34,6%). La devastación incluso podría ser mayor a la ocurrida el 27 de febrero de 2010.

Pablo Salucci, geógrafo de la Universidad Católica y académico de la Universidad San Sebastián, señala que el peligro de la Falla de Ramón está muy asociada a las características de un sismo futuro, y también a cuánta gente está expuesta. “Esta falla se puede romper solo en un segmento de la misma o todo el segmento, que sería el peor escenario″.

El último temblor, fue dado a conocer por la Red Geocientífica de Chile y no por el Centro Sismológico Nacional, que no lo incluyó en su estadística debido a la magnitud.

Salucci explica que el epicentro del sismo registrado en Pirque hace unos días, ocurre al poniente de la falla, la cual se localiza en la base de la cordillera, “siendo esta última el segmento inverso o solevantado”.

Agrega que hoy se sabe que la traza de la falla no está restringida solamente al área entre el río Mapocho y Maipo, “sino que continúa hacia el sur y también lo haría hacia el norte de esta zona originalmente consignada.

Respecto al último sismo, dice que por su profundidad, “claramente hablamos de un sismo cortical lo que se asocia a fallas como la de Ramón. Pero al observar su epicentro, este se aleja de lo que sería su trazado original”. Por lo mismo, dice que es un caso que aún requiere análisis y estudios complementarios.

Ubicación de la Falla San Ramón.

La falla tiene una altitud máxima de 3249 msnm. Ha desarrollado un crecimiento continuo y progresivo durante el período cuaternario reciente. Sus mayores sismos se registraron hace 17.000 y 8.000 años (7,2 - 7,5 Mw), aunque también hay registro de terremotos en 1575 y 1647, pero no son atribuibles totalmente a la falla.

Por otro lado, y según las proyecciones del último censo (2017), más de 2,5 millones de personas, correspondiente al 30% de la población de la Región Metropolitana, “podrían verse afectadas de manera directa por este fenómeno, principalmente las comunas de Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida, Puente Alto, y Pirque. En particular las zonas más cercanas a uno de los segmentos de la falla”, añade Salucci.

Amenaza latente

Un reciente estudio, liderado por Gabriel Easton, geólogo y académico de la Universidad de Chile, analizó el impacto que tendría un evento telúrico sobre la falla. La investigación analizó la comuna de Peñalolén, lugar donde se construye un condominio sobre la traza (ubicación) de la falla, situación que tiene alerta a los vecinos del sector.

Los estudios -geológicos, sismológicos y geofísicos- de las últimas dos décadas han evidenciado que esta falla es capaz de generar terremotos de gran magnitud (7,2-7,5), con ruptura en superficie a lo largo de las decenas de kilómetros en donde se ubica en el piedemonte del frente cordillerano.

Desde 1979 a la fecha el sector por donde se localiza la falla ha aumentado de manera considerable su urbanización, observando además en ella infraestructura “crítica” como lo es la presencia de varios hospitales, entre otros elementos urbanos. “Es importante observar, que a lo largo de la traza de la falla, un 55% de ésta se encuentra urbanizada, por lo que se hace muy necesario evitar que en el 45% restante se siga edificando y densificando, y esto debe hacerse desde un punto de vista normativo”, considera el académico de la U. San Sebastián.

La falla recorre gran parte de Santiago.

“Esto último representa la mayor amenaza: la posibilidad de ruptura o dislocación del suelo, junto a movimientos (aceleraciones) localmente mucho mayores a los que, por ejemplo, produjo el terremoto de 2010 en Santiago”, señala Easton, miembro de Citrid (Programa de Reducción de Riesgo y Desastres).

A esto se suma un informe, a cargo de la Comisión Especial Investigadora de la Cámara de Diputados, el que puso sobre la mesa el peligro que representaría un evento telúrico proveniente de esta falla para las nuevas edificaciones que se pretenden construir en la zona.

Gabriel González, geólogo de la U. Católica del Norte y subdirector del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres (Cigiden), pone paños fríos. Señala que la falla San Ramón es una amenaza para Santiago, “pero no es un peligro inminente”.

“Para poder definir un peligro debemos determinar la probabilidad que el fenómeno ocurra, es decir un terremoto destructivo. En el caso de esta falla, los antecedentes publicados por el equipo liderado por Gabriel Easton, sugieren que se trata de una falla con velocidad de movimiento lento, del orden de 0.4 mm/yr, cuyo último evento geológicamente reconocible ocurrió hace 8 mil años y el anterior hace 17 mil años”, señala González.

Sin embargo, Salucci explica que el hecho de identificar esta falla como un elemento “activo”, es decir, una falla que puede producir sus propios terremotos, la transforma en una amenaza.

“Si observamos el proceso de urbanización que se ha llevado cabo en los últimos 40 años años sobre el piedemonte cordillerano, lugar por donde pasa la falla, observamos un peligro, ya que tenemos a población expuesta a esta amenaza”, agrega Salucci.

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